A mitad del camino – la falacia de la iluminación prematura. Mariana Caplan.

By Victor Chertkov | BiblioYoga

A mitad del camino - la falacia de la iluminación prematura en almayogavida.com

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La iluminación… cualquiera que se haya acercado al yoga, meditación, espiritualidad en general habrá oído de maestros iluminados.

Maestros del pasado y del presente, gurús de todo tipo… Buda era un iluminado, quizá el más “famoso” de todos los iluminados por haber dejado un legado que se convirtió en una religión mundial.

El tema de la iluminación que trata analizar la autora es complicado, espinoso, incómodo para muchos, plagado de trampas y muy dado a especulaciones tergiversadas.

Todo un campo de minas, como dice la misma autora en el capítulo IV.

Tipo de libro

Es un libro que requiere una lectura paciente, lenta, sin prisas. Sin tragar palabras, sin dar por supuesto lo que encuentras en él ni tampoco dando saltos de una palabra que reconoces a la otra.

No es un libro de consulta.

Es una investigación, un intento de aproximarse a algo tan sumamente complejo y que es tan difícil de explicar sin haber experimentado la iluminación en sí.

Es un libro recomendable para cualquiera que busque la comprensión en este tema.

Cómo leer este libro

Con diccionario en la mano 😉 Haciéndote las preguntas. La autora utiliza terminología propia de algunas tradiciones espirituales y filosóficas, principalmente orientales.

Por eso antes de seguir leyendo cada vez que encuentres algún término que posiblemente te pueda sonar (dharma, sangha, kundalini, etc.) investiga un poco, trata de construir una visión un poco más amplia. En el libro se dan unas explicaciones escuetas sobre estos términos para facilitarle al lector una lectura más o menos fluida.

Sin embargo conviene, recomiendo, investigar un poco más. Eso ralentiza bastante la lectura pero aumenta el grado de comprensión y dota, como dije antes, de un ángulo de visión mucho más amplio.

He de decir que no hay nada definitivo es este campo de la terminología de las tradiciones espirituales. Siempre son unas aproximaciones antes que “verdades” petrificadas.

En cuanto a la velocidad de la lectura y el número de libros que uno haya leído quiero decir una cosa: son absolutamente irrelevantes.

En el mar de los libros uno se pierde con facilidad. Hay muchos libros redundantes o directamente inútiles. Su inutilidad está en que no aportan nada a la comprensión.

No importa cuántos libros hayas leído. Lo que importa es qué es lo que pudiste comprender de toda esta lectura.

Con frecuencia la comprensión se confunde con la capacidad de memorizar aquello que nos llama la atención para usarlo en nuestros discursos adornados de términos que no comprendemos.

Por qué este libro es bueno?

Este libro es una especie de una lucecita de aviso. Al tener el carácter de investigación sobre la iluminación te deja la opción de continuar esta investigación por tu cuenta.

También describe, da forma a un tema tan complicado lo cual te permite identificarlo en otros contextos, cuando te toque toparse con estos fenómenos en el mundillo espiritual en Occidente, en este supermercado espiritual.

Una cita del libro:

Un análisis de la presunción de iluminación no puede ser completo sin antes clarificar la aguda distinción que ha de realizarse entre la espiritualidad Nueva Era casera y los senderos de liberación tradicionales de los que se ocupa este libro.

 

La mayoría de las filosofías y psicologías de la Nueva Era ofrecen modos de seguir más cómodamente en el sueño del ego y nos enseñan cómo sentirnos mejor dentro de la ilusión de nuestras vidas, mientras que las disciplinas auténticamente espirituales nos enseñan cómo atravesar ese sueño.

 

Esto ha de quedar muy claro, pues los términos “espiritualidad” e “iluminación” han llegado a ser tan populares que la mayoría de la gente asume que los psíquicos, los pseudochamanes y los sanadores con cristales están haciendo lo mismo que los maestros zen, las maestros tántricos Vajrayana y los shaylls sufíes tradicionales, y los agrupan a todos bajo el paraguas tópico de la “espiritualidad”.

 

Esto constituye un flaco servicio a estos maestros como a uno mismo.

Mariana Caplan

Es una invitación a tener los ojos abiertos.

Ahora cualquiera que haya leído un par de libros y media docena de posts en alguno de los blogs dedicados a los temas de espiritualidad se familiariza con cierta terminología y cuando reconoce algunas palabras que le suenan empieza a creer que entiende de qué va la cosa.

No comparto la visión de la autora sobre el tema del ego (ella se apoya en esta premisa) y de ello hablaré un poco más adelante, pero aún así nos ofrece unas reflexiones muy valiosas.

Este libro es uno de los que pueden servir de un pequeño hito en el camino hacia la comprensión en los temas de la espiritualidad.

Quién es el público de este libro

Más que el público general, creo que es un libro para aquellos que tienen cierta inquietud de obtener más claridad en este tema:

  • profesores de yoga
  • meditadores
  • especialistas en las medicinas alternativas
  • cualquier persona que se interese en las tradiciones espirituales de Oriente y en las escuelas filosóficas orientales

Algunas reflexiones adicionales

Ahora un poco de crítica.

En mi humilde opinión, además de innegable valor de este libro que subrayo y recalco, quiero apuntar que la autora se basa muchas de sus explicaciones en una premisa un tanto dudosa: la “existencia” del famoso ego.

Para ilustrar este punto voy a citar textualmente lo que escribe Mariana Caplan (división del párrafo mía – V.Ch.):

“ El ego, constructo creado por la psicología y consistente básicamente en una serie de reacciones y defensas, se establece durante la infancia y la primera niñez.

Este constructo interpreta la realidad según su visión exclusiva y crea la función de intentar mantener esta visión en funcionamiento a toda costa.

No sólo se llega a creer iluminado (como si el ego supiera lo que es la iluminación), sino que cree saberlo todo.

El ego presume de saber quién soy, quién eres tú, qué es verdadero, qué es falso, qué es el sentimiento, qué es el amor y qué es la verdad. Llega hasta suponer que él constituye nuestra verdadera identidad. El ego es presuntuoso y se alimenta de presunciones.”

página 33

Es una pequeña declaración de intenciones, un sentar de las bases del discurso posterior de la autora que se apoyará en algo tan incoherente como lo que dice en este párrafo.

Vamos a ver, si el ego es un “constructo creado por la psicología”, si de verdad esto es así, luego este “constructo” no es más que una imaginación de la “psicología”.

Pero ni siquiera es eso. No es creado por la psicología (la psicología no puede crear nada, crean los psicólogos, en todo caso), ese “constructo” es creación, tal como lo describe Mariana Caplan, del Sr. Freud. Es la visión de Freud.

Una visión que Freud tenía no es igual a la realidad psíquica del ser humano.

Además existen otras visiones que no contemplan nada parecido, además la visión de Freud es sumamente lúgubre, pesimista, es un cuadro poco menos que infernal.

De ello, por cierto, hablaban algunos discípulos de Freud que en algún momento se han separado de su maestro por no compartir su visión.

Y, como una pincelada más, Freud no es psicología, es el fundador de aquello que se llama psicoanálisis que, en todo caso, podríamos decir que forma parte de la psicología como un campo bastante amplio del saber sobre el ser humano.

La psicología no se reduce a psicoanálisis. La psicología, como dije, es un campo de saber extremadamente variopinto en el que el consenso brilla por su ausencia.

Luego si este “constructo” consiste “básicamente en una serie de reacciones y defensas” es una cosa la mar de extraña: las reacciones y defensas no pueden existir en solitario y es lo que se deduce de esta frase de la autora.

Reacciona y se defiende algo, más bien alguien, que puede tener tales capacidades e intenciones. Las reacciones y defensas no existen sin su soporte, suspendidas en el vacío.

Luego nos dice que este “constructo” (creado por la psicología, recuerda, es decir algo que la “psicología” creó, imaginó) empieza a interpretar la realidad… etc. etc. etc.

Dime, querido lector, ¿cómo algo que consiste “de reacciones y defensas” puede interpretar “la realidad según su visión exclusiva” y crear “la función de intentar mantener esta visión en funcionamiento a toda costa”?

Para que esto sea un poco más claro: yo puedo crear un constructo, llamémoslo “monstruo verde”, y jugar con él en mi imaginación, hasta puedo interactuar con él, una vez más, en la imaginación mía.

Esto en ningún caso significa que mi constructo al que yo llamo “monstruo verde” existe dentro ti y que encima tiene “sus reacciones y defensas” (sic!) y que “interpreta la realidad según su visión exclusiva y crea la función de intentar mantener esta visión en funcionamiento a toda costa”.

¿Me entiendes?

La descripción que ofrece la autora tiene una pinta un tanto esquizofrénica que, a pesar de su carácter rocambolesco y fantasioso, es ampliamente e irreflexivamente aceptada en el supermercado espiritual donde se vende como churros.

Oye ¿a qué viene todo esto? ¿Para qué te metes con la autora en cosas tan minúsculas? – me puedes preguntar.

La respuesta es sencilla: reflexiona, no tragues las palabras. No te creas todo lo que te dicen. Tampoco me creas a mi. Reflexiona, amigo.

A pesar de estas y algunas que otras incoherencias que irás detectando por tu cuenta si lees sin prisa, es un libro de recomendada lectura.

La atribución de acciones al ego que utiliza la autora, desde mi punto de vista, es errónea.

Sin embargo el tema es importante y también tiene muchos aciertos.

Feliz viaje a condado de la iluminación, amigo! Ten cuidado con los monstruos verdes, los egos y otros oriundos del lugar 😉 !  Namasté!

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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