Cómo cuidar el cuerpo físico

By Victor Chertkov | Vida

Foto Ludovic FLORENT Flânerie sous une cuidar el cuerpo físico

#TuCuerpo es #templo de la #naturaleza y del #espírituDivino

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Cuidar el cuerpo físico se ha puesto de moda últimamente. Las modas surgen y pasan, no creo que sea una buena idea apoyarnos en las modas cuando se trata de nuestro cuerpo.

Sin embargo es de gran ayuda tener un cuerpo sano, lleno de fuerza por la evidente posibilidad de poder alcanzar nuestras metas sin distraernos en curar un cuerpo enfermo lo cual a veces puede consumir años de vida envenenando nuestra existencia.

Además cuidando mi cuerpo, haciéndolo con amor, sigo ejercitando esta cualidad de amar. La cualidad de nuestro alma. Algunas veces tratan de relacionar la salud mental con la salud corporal. En este post hablo de la famosa frase latina “mens sana in corpore sano”. En realidad no existe ninguna relación evidente entre el cuerpo sano y la mente sana.

Cómo cuidar el cuerpo físico

Para empezar hemos de comprender que no somos el cuerpo físico. Que somos usuarios de este cuerpo y no somos él. Lo mismo que no somos los pensamientos que pululan por el espacio de nuestra consciencia, ni tampoco los sentimientos que experimentamos a diario.

La cuestión está en ir desarrollando, cultivando el necesario desapego del cuerpo físico. Desapego no es el desprecio y el olvido sino una clara diferenciación que podemos llegar a ver entre nosotros y nuestro cuerpo.

Hablo sobre el desapego en este post y sobre la desidentificación aquí.

Entonces ¿cómo cuidar el cuerpo físico?

En primer lugar le presto mi atención. Es fundamental y a pesar de parecer banal y evidente se nos escapa este punto. Prestar atención significa literalmente entregar parte de nuestra atención. Lo que entregamos se queda con el que o con lo que recibe nuestra atención. En este caso es el cuerpo físico.

En la medida de lo posible este acto de prestar atención ha de realizarse el mayor tiempo posible: todo el tiempo que pasamos despiertos, como una meta lejana.

Si le presto mi atención a mi cuerpo por lo pronto empiezo a darme cuenta de mis sensaciones. Es lo primero que hemos de hacer. No empezar a ejercitar nuestra musculatura porque alguien nos dijo que esto es bueno y lo hacemos como unos autómatas. No es eso. Escucho, siento, me doy cuenta de la vida que se expresa en mi cuerpo. Descubro este mundo físico, ese medio en el que habitaré hasta el final de mis días.

El uso de mi cuerpo

En segundo lugar, me doy cuenta del uso que le estoy dando a mi cuerpo. Porque lo estoy usando sin parar. Incluso cuando estoy durmiendo. ¿Cómo uso mi cuerpo? Eso es lo segundo que tenemos que hacer consciente, descubrir.

Yo diría que el uso habitual que le damos a nuestro cuerpo suele ser desastroso. Podemos obsesionarnos con la comida sana, vegana, o la que sea y ser perfectamente ignorantes del resto de uso de este cuerpo que llamamos nuestro.

Conozco mucha gente que aquejada de las contracturas acude a los fisioterapeutas lo cual por un lado no está nada mal. Sin embargo por el otro lado son tan ignorantes que siguen cayendo en la misma trampa de un uso inadecuado de su cuerpo.

Nadie en su sano juicio golpea con su coche la misma esquina al salir todos los días de su garaje. Esto puede pasar una o dos, o en rarísimas ocasiones tres veces. Y si esto pasa tendremos el cuidado suficiente para no caer en el mismo error porque nos cuesta caro y además nos dirán que somos unos tontos y esto duele más que gastarse cierto dinero en reparar chapa y pintura.

Pero no nos importa una vez tras otra crear contracturas en el cuerpo e ir una vez tras otra al fisioterapeuta para que nos repare. Por razones obvias nunca nos dirá que somos tontos, para conservar tan fiel clientela (y esto es legítimo) y también porque muchas veces lo ve como algo inevitable, poco menos que normal.

No es normal crear contracturas musculares. Las creamos en un intento de alcanzar nuestras metas sin tener el cuenta el medio más inmediato e ineludible que es el cuerpo físico. El cuerpo por su cuenta nunca hará tal cosa.

El cuerpo como tal, como cuerpo, no va al trabajo, no habla, no ve la tele, no fuma, no hace la compra, ni siquiera se mantiene de pie por sí solo. Lo único que hace es mantener lo que llamamos el homeostasis, el “equilibrio” interno, las constantes vitales.

Todo lo demás se hace por el usuario del cuerpo usando el cuerpo. Y el usuario del cuerpo siempre era el alma y lo hace a través de una serie de cuerpos intermedios. Es un tema extenso y no libre de contradicciones por lo tanto lo dejaré de momento al margen del tema principal.

Resumiendo hemos de prestar atención al uso que le damos a nuestro cuerpo y es conveniente crear un uso amable, razonable, consciente de nuestro cuerpo. Un poco más sobre el uso de nuestro cuerpo aquí.

¿Qué podemos hacer para cuidar el cuerpo físico?

  1. Soltar las tensiones como la medida más inmediata y urgente. Le haremos un gran favor a nuestro cuerpo y a la vez conseguiremos aligerar bastante nuestra existencia.
    Soltar las tensiones es sencillo, no siempre es fácil, también es verdad, y aún así está al alcance de cualquier persona.
  2. Luego, sería muy interesante tener el cuerpo físico un poco más entrenado en soportar cargas físicas variadas practicando el ejercicio físico del tipo que sea. A mi modo de ver una buena combinación podrían ser por ejemplo ejercicio aeróbico (correr, nadar, juegos de equipo, etc.) y la práctica de hatha yoga como un contrapunto y una ayuda para comprender realmente el funcionamiento del cuerpo a nivel mecánico y no solo a ese nivel.
    Un cuerpo ligero y obediente es una ayuda, nunca es una meta puesto que al final el cuerpo se quedará tirado en la cuneta y el alma proseguirá su viaje.
    Nos parece que para estar sentado ocho horas en la oficina no es necesario hacer nada. Todo lo contrario, es necesario mantener el cuerpo preparado para soportar dicha postura tiempo prolongado durante años y en algunos casos incluso durante varios decenios.
  3. Alimentación variada y fresca, sin excesos ni fanatismos. Nos guste o no pero las numerosas dietas, enfoques, teorías, modas etc. tan solo son unos juegos que surgen, llegan a su climax y desaparecen sin tan apenas dejar rastro para ser sustituidos por otras dietas, enfoques y teorías y todas ellas “revolucionarias”, unos “descubrimientos”, “revelaciones” etc.
    Alimentarse siendo conscientes de lo que hacemos, con moderación, escuchando en todo momento a nuestro cuerpo es suficiente para llevar una vida más que satisfactoria.
  4. Alternar razonablemente los ciclos de tensión/distensión como una medida armonizadora es una gran ayuda para llevar una vida ligera y en la que el amor surge y se cultiva con naturalidad.

Hablo sobre esto con más detalles aquí y aquí.

Con estas medidas, citadas únicamente a titulo de ejemplo, podemos asegurar en gran parte un buen cuidado de nuestro cuerpo y poder llevar a la práctica ese amor a nosotros mismos.

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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