El alma en la visión de los rishis de la India

By Victor Chertkov | Alma

Alma en almayogavida.com

Los #sabiosDeLaIndia veían al #serHumano de una manera muy diferente a la nuestra.

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Hace un poco más de un año encontré una breve mención del alma en el libro de Robert Svoboda “Ayurveda”. Cuando lo leí me puse muy contento, como un niño con un juguete que ansiaba tener mucho. Bastante antes, al descubrir la tradición de los Masíki, empecé a leer con voracidad todo lo que encontraba sobre ellos y también empecé a fijarme en cualquier mención sobre el alma en los libros sobre el Yoga y budismo.

Hasta hace poco era un materialista acérrimo, un fan incondicional de la ciencia moderna, me encantaban los libros sobre qué es el cerebro, el sistema nervioso central y qué pueden hacer y qué maravillosos son.

Todo cambió al descubrir a los Masíki, primero a través de los libros de Alexander Shevtsóv, los videos sobre sus trabajos y, más tarde, poder asistir durante una semana (todos los días) a las clases presenciales de la Ciencia de pensar  de los masíki en un centro de psicología aplicada en San Petersburgo donde discípulos de Shevtsóv enseñan la “filosofía” de esta tradición espiritual rusa.

Bueno, leyendo a Svoboda, encontré un breve pasaje (Robert Svoboda “Ayurveda”, Ed. Kairós, 1994, p.32-33) que me impresionó bastante. Es muy interesante en tanto en que establece las bases en que se apoya la visión tradicional sobre qué es el ser humano.

El alma en la visión de los rishis – los inicios

Y el ser humano no es esa masa de carne, huesos, tendones, fáscias y vísceras con líquidos encabezada por un kilo y pico de materia gris dentro del cráneo.

“Cuando los sabios rishis examinaron su propia experiencia e intercambiaron sus intuiciones, comprendieron que la conciencia, la voluntad y la identidad humanas debían ser fragmentos de las propias conciencia, voluntad e identidad de la naturaleza. La sutileza de sus facultades perceptivas les permitió ponerse en contacto con la naturaleza y comunicarse directamente con ella. Una de las primeras cosas que aprendieron estaba relacionada con la estructura y el origen del universo.

La naturaleza les dijo que primero hay

Pura Existencia

que desea manifestarse,

y se divide en

conciencia y voluntad,

que más tarde se acoplan. El fruto es

el intelecto,

que es la capacidad de discernimiento.

El intelecto se transforma gradualmente en

ahamkara

que es la “formadora de yo”. El universo se llena de un sinnúmero de pequeños haces de inteligencia con individualidad, en busca todos ellos de maneras de expresarse. Según sus preferencias innatas, esos haces de ahamkara se manifiestan como:

ondas de energía cinética, rajas

partículas de energía potencial, tamas

y conciencia subjetiva, sattva.

Rajas es actividad, tamas inercia y sattva el equilibrio entre ambas; sólo la conciencia puede compensar la energía cinética con la energía potencial. La ahamkara de la naturaleza es lo bastante amplia para equilibrar las energías de todo el cosmos. La conciencia individual es suficiente para equilibrar sus propias energías individuales”.

Un texto elegante, ponderado y comprensible. A pesar de las palabras en sánscrito. Definiciones escuetas, prácticas.

El alma en la visión de los rishis – Ahamkara

Ahamkara se traduce normalmente como ego. Sin embargo Svoboda no introduce un termino que, a su vez, necesita una definición (y esa definición no es sencilla) sino que dice:

Ahamkara – literalmente, “la formadora de Yo”. Ahamkara es la fuerza que se identifica con el cuerpo, la mente y el espíritu de un individuo y les permite una existencia conjunta como ser vivo. Es femenina porque es una parte de la capacidad creativa de la Madre Naturaleza. Cuando está fuera de control, ahamkara puede, identificándose con objetos ajenos al individuo, crear dependencias y adicciones malsanas”.

Es una definición realmente digna de una reflexión sin prisa, sin tragar palabras. Que puede aclarar muchas cosas si uno está atento. Esa definición de ahamkara, curiosamente, está muy cerca de la del alma en la tradición de los Masíki.

Luego dice:

Prana – la fuerza vital, denominada ki o chi en la medicina oriental”.

Sencillamente genial. Decir que prana es una energía, es definir el prana con otro término que requiere definición para sí mismo. La energía no está bien definida ni en la física, donde es un término de trabajo.

Lo que no tengo claro es, al menos por ahora, esa equivalencia entre prana y el chi o ki. Pero de momento podemos apoyarnos en lo que dice Svoboda.

De la misma manera rajas, tamas y sattva son fuerzas cósmicas. Y no energías como lo traducirían muchas veces a pesar de que el mismo Svoboda también usa este término. La fuerza no es la energía y viceversa.

El alma en la visión de los rishis – la mente

Otro pasaje muy interesante, digno de una lectura atenta:

“El cuerpo es el vehículo de la mente, su instrumento de gratificación sensorial. La mente se retira cada noche a su abrigo corporal durante el sueño, cuando está cansada de vagar por el exterior. El espíritu no abandona ni un instante ese refugio, dando vida al cuerpo y conciencia a la mente”.

Tan solo cuatro líneas escasas y cantidad de cosas tremendamente útiles y reveladoras. A partir de ellas podemos escribir todo un tratado. Es una descripción muy general, faltan muchos detalles.

La tradición de los Masíki describe el tema del alma y su funcionamiento detalladamente, ya existen varios libros (poco menos de 1000 páginas) dedicados a la descripción, y no es una descripción completa.

Muchos autores que escriben sobre el tema estarían tentados de meter aquí “el envío de la información” o “comunicación de información positiva” o, “mejor” aún, llamar todo eso “campo de energía inteligente” y montar encima un castillazo de mil pares de narices de blablablabla…

Y luego coger un cuerpecito pensante, cubrirlo con electrodos y empezar a medir lo que hace el cerebro (!) y el sistema nervioso, asombrándose en el fondo de cómo ese montón de carne y huesos hace las cosas. Ah, coño, es el cerebro! Ahí está esa mente, aquí, en el lóbulo frontal. Ya está. Y el electroencefalógrafo dice lo mismo, si si, esa línea tan chula es tu mente. Lo ves, cuerpecito?

Eso es lo que encontramos normalmente en los trabajos sesudos escritos con una jerga reservada para los iniciados, es decir en los trabajos científicos.

Pero volvamos a lo que dice Svoboda en este último párrafo. Que el cuerpo es el vehículo de la mente y que ésta última “se retira cada noche  a su abrigo corporal durante el sueño”. Esto significa literalmente que durante el día esa mente se encuentra fuera del cuerpo.

De momento omitiré el tema de la mente en sí: qué es, si los rishis realmente hablaban de la mente o simplemente se tradujo una palabra sánscrita como mente y nos hemos quedado con el cuento. Es un tema demasiado extenso para tratarlo en este post. Seguimos.

Si la mente esta fuera del cuerpo ¿qué hace el cerebro? Cualquier cosa menos pensar, razonar, imaginar, etc. Según la visión de los rishis éstas funciones no están ubicadas dentro del cerebro, no son la función del cerebro.

Si esto es así ¿qué puedo conseguir midiendo las ondas cerebrales, diferencias de potenciales eléctricos de la piel, estableciendo correlaciones, etc.? Puedo descubrir algo que no tiene nada que ver con el pensar, imaginar, razonar, etc. Y si hago las mediciones durante el sueño nocturno, tampoco descubriré nada relacionado con las funciones psíquicas superiores.

Es una situación muy interesante, siempre y cuando estemos de acuerdo con la visión propuesta por Ayurveda. Cuando decimos “estas muy en lo mental”, queremos decir que la persona no presta atención a lo que hace el cuerpo o no está conectada con su esfera sentimental (como dicen ahora – emocional). Pero, al mismo tiempo, solemos suponer que es el cerebro el que piensa.

Ahora, sin prisa, te invito hacer una pequeña investigación. No se trata de creer o no, sino de ver lo que se ve. Cuando “estas en lo mental”, supón que tienes mucha prisa para llegar a algún lugar y tienes poco tiempo o que existen muchas cosas que compiten por tu atención al mismo tiempo, ¿qué ocurre?

Si observamos atentamente, podemos descubrir la sensación de tener nuestra mente literalmente proyectada (proyectar = lanzar), es decir fuera del cuerpo, hacia ese lugar al que quieres llegar. Cuando hablamos de lo psíquico es muy importante fijarnos en las palabras que usamos. Si suponemos que usar una u otra palabra no tiene mucha importancia – son sinónimos, decimos a veces – cometemos un error.

Por ejemplo, después de una buena sesión de Hatha Yoga te hallas en un estado amorfo, no hay prisas, todo está equidistante, ¿qué ocurre? Ocurre la sensación de tener tu “mente” bien cerquita del cuerpo, pero no dentro, a pesar de que la sensación del cuerpo no desaparece.

Estoy hablando de mis vivencias, claro, pero investiga las tuyas. Lo que manejas de la ciencia anátomo-neurológica son abstracciones, no las puedes vivenciar, por lo tanto tan sólo estás de acuerdo con ellas, te lo estas creyendo, tienes una fe. Investiga esa proyección de la “mente” fuera del cuerpo.

El alma en la visión de los rishis – el espíritu

Y después Svoboda dice que “el espíritu no abandona ni un instante ese refugio [del cuerpo], dando vida al cuerpo y conciencia a la mente”. Curioso.

El espíritu da la vida al cuerpo, es decir mantiene sus constantes vitales. En otras palabras el cuerpo tiene vida tan sólo porque dentro está el espíritu. En cuanto el espíritu abandona el cuerpo, éste queda sin vida.

En este sentido para nada son desdeñables las expresiones que elaboró el pueblo para describir tales situaciones. Son observaciones muy importantes, corroboradas por miles de años de experiencias humanas y que reflejan una realidad. Tan solo desde nuestra distorsión “científica” de la realidad nos parece que estas expresiones son figurales.

Estamos muy aficionados a estudiar el estuche, creyendo que el cuerpo con su cerebro piensa, sueña, medita, etc. Es como estudiar el coche y preguntarse siempre sobre cómo este trasto se pone en marcha. Sin tener en cuenta al conductor, rechazando de entrada la misma existencia del conductor.

Y sobre la marcha, puesto que nos falta una pieza muy importante, dedicarnos a inventar “campos de energía inteligente” que nos parece que es nuestro coche, pero sobre todo sin abandonar el coche. ¡La carrocería y su relleno es lo más importante! Todo lo demás es la “información” generada y transmitida por la chatarra.

Luego dice Svoboda que el espíritu “da la conciencia a la mente”. Eso es aún más sorprendente. Resulta que la “mente” no solo no tiene autonomía, sino que sin el espíritu no tiene consciencia!

¡Es el espíritu el que da la conciencia a la mente! ¡Sin el espíritu la “mente” es una pompa de jabón con mucho colorido! ¡No tiene conciencia!

¿Qué es todo eso? ¿Un campo, información positiva, o, tal vez, la energía? A los ojos de la neurociencia todo eso es más que discutible, cuando no una tontería. Sin embargo la tradición de los Masíki afirma prácticamente lo mismo. Da más detalles (supongo que ayurveda también los puede proporcionar, tan solo no viene al caso en este texto).

Para los que vienen por primera vez a las clases de Liubkí les hacen una pequeña demostración: asustan su alma para que ésta abandone por pocos instantes el cuerpo y, como resultado, el cuerpo se desploma estando uno en plena conciencia, pero sin comprender absolutamente nada de lo que está pasando. ¿Quieres repetirlo? Eso no duele. Como si quieres repetirlo 200 veces, el resultado siempre es el mismo.

Decimos “el fulano de tal perdió la conciencia”, que se desmayó. ¿Qué ocurre con la “mente”? ¿Dónde para la “mente”? La expresión popular es muy precisa: conciencia. ¿No conocían la “mente”? No, simplemente sabían de que hablaban. Y antes de perder la conciencia ¿qué tenía? Sólo la conciencia, lo de la “mente” tal como lo “entendemos” ahora debe ser un invento tardío, una separación artificial.

Pero que permite ganar pasta a la comunidad científica, le garantiza la supervivencia.

Durante las clases de liubkí hacen más cosas como parte de trabajos con la conciencia. ¿Quieres ver cómo funciona tu mente que no está en el cerebro? Marchando! Te dan un lapicero y te piden decir como se llama el objeto que tienes en tus manos. Antes de que tengas tiempo de decir el nombre, el que hace la demostración, hace que la imagen relacionada con el nombre del lapicero se borre de tu consciencia (aquí diríamos la” mente”), moviendo su mano delante de tu cabeza (ahí están las imágenes) y te quedas con una cara de tonto, incapaz de decir cómo se llama lo que tienes en tus manos.

Es más, tu sabes qué es eso que tienes ahora mismo y siempre lo sabías, sin embargo esa escena patética produce carcajadas en los observadores y tu también empiezas a reírte. Al final el que hace la demostración introduce la imagen en el espacio de tu conciencia donde se almacenan las imágenes. Y por fin puedes decir que tienes un lapicero. ¿Repetimos? ¡Las veces que quieras!

Suena inverosímil. Pero después de esto ¿qué valen las teorías sobre el cerebro pensante, memoria, corteza cerebral, campos, la quimera de la información, etc.? No valen un bledo. Esto no quiere decir que las investigaciones en la fisiología humana son inútiles.

Esto significa que hay que cambiar la base: la máquina del cuerpo existe sólo si existe el alma o, como dice Svoboda, el espíritu. Esa es, parece ser, la realidad de nuestra vida. Pero curiosamente, como afirma el promotor de la difusión  de la tradición de los Masíki Alexandr Shevtsóv “si miras a tu cuerpo y no prestas atención al alma, éste [el alma] desaparece de tu visión. Se esconde, se hace invisible”.

Y si prestas atención a las manifestaciones del alma, lo empiezas a ver por doquier. Cambian muchas cosas, mejor dicho cambia tu concepción del mundo. Cambia el mundo. El paradigma, como lo diríamos en la jerga científica.

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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