El héroe de las mil caras: subpersonalidades

By Victor Chertkov | Conceptos

subpersonalidades

Todas las #subpersonalidades son funcionales y por eso son útiles. Todas.

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Así se llama el libro de Joseph Campbell dedicado al análisis del viaje del héroe: el viaje épico de las leyendas y cuentos populares. Cogí prestado éste nombre para escribir el post dedicado al tema de las subpersonalidades.

Te invito, querido lector de almayogavida.com a conocer éste tema.

En el post anterior, La personalidad, hice un análisis del concepto “personalidad”. Un análisis breve, una destilación, un primer paso para comprender el significado y el sentido del concepto.

Como dije, tenemos múltiples personalidades qué en la psicoterapia occidental reciben el nombre de las subpersonalidades.

¿Qué son las subpersonalidades?

Siguen siendo las mismas máscaras que nos ayudan a sobrevivir en distintos mundos que habitamos en paralelo.

Si nos detenemos a observar lo que hacemos en nuestra vida, iremos viendo que, a pesar de tener la sensación de ser siempre iguales, en realidad somos múltiples personajillos: en nuestra casa, en el trabajo, con los amigos, en la calle, en el transporte público, de vacaciones usamos personalidades, subpersonalidades, diferentes.

En mi trabajo puedo ser un jefe muy duro e intransigente pero al volver a casa puedo convertirme en un hijo caprichoso, que vive disfrutando de lo que su madre le hace, sin asumir responsabilidades, reclamando atención, cariño, etc.

Es un ejemplo un tanto extremo pero para nada se aleja de la realidad. Si entro en una oficina bancaria, me convierto en el cliente de banco y me comporto como tal, no hago las cosas que hago en mi casa o con mis amigos. Y viceversa: en mi casa y con mis amigos no me comporto como lo hago en una oficina bancaria.

Cada subpersonalidad tiene sus rasgos

Normalmente no solemos prestar atención a las manifestaciones de las subpersonalidades. Para algunas personas es todo un descubrimiento. Pero una observación atenta de nuestro comportamiento revela la existencia de esas máscaras y empezamos a verlas con mayor claridad.

Cada una de ellas se usa en un mundo concreto. Todos los mundos tienen sus reglas, normas, tabú, tradiciones, exigencias, hasta están delimitados por ciertos espacios físicos.

Precisamente por esa diferencia entre los mundos las máscaras varían, cambian, constituyendo unos instrumentos de supervivencia.

Sobrevivir

Así es, primero la supervivencia. Nada más aparecer en un mundo, por poner un ejemplo que sea el mundo laboral, no tenemos muchas referencias, necesitamos conocer cómo funciona éste mundo y cómo podemos relacionarnos con él.

Para poder hacer todo esto, vamos creando una máscara para este mundo concreto. Tomamos como referencia a las personas que ya tienen asegurada su supervivencia en éste mundo y con esa referencia delante, forjamos nuestra propia máscara – la subpersonalidad.

Para poder sobrevivir tenemos que ganar la aceptación de los demás y, tratando del mundo laboral, en primer lugar la aceptación de los que ostentan el poder en éste mundo y para ello hemos de aceptar las normas, reglas, leyes que gobiernan éste mundo. Es la meta número uno.

Más tarde, una vez asegurada la supervivencia, surgen otras metas que podemos englobar dentro de un meta grande: vivir mejor.

Periódicamente surgen ciertas crisis que nos obligan a hacer reajustes en el diseño de nuestras máscaras para adaptarnos a los cambios acontecidos. La época en la que vivimos ahora, esa crisis del sistema capitalista, es una época de dolorosos ajustes en nuestras subpersonalidades.

Es cuando descubrimos que las máscaras se han quedado obsoletas, inadecuadas para asegurar la supervivencia y nos vemos obligados a modificarlas que existen o cambiar nuevas.

No es un proceso fácil ni agradable. Tenemos que abandonar la zona de confort y, generalmente, no queremos hacerlo. Hemos puesto muchos esfuerzos en sobrevivir primero para luego empezar a vivir mejor y, ¡qué sorpresa!, hemos de empezar de cero otra vez.

El inventario de las máscaras

Podemos pasar a nombrar, meramente a título informativo, las posibles subpersonalidades:

  • niño
  • crítico
  • adulto
  • sabio o autorrealizado

No es más que una propuesta de ver las cosas desde cierta perspectiva. aislando determinados detalles para poder comprender mejor.

No sobra nada

Observar las manifestaciones de las subpersonalidades nos permite comprender mejor a nosotros mismos así como nuestro comportamiento.

Es necesario subrayar que todas las subpersonalidades son necesarias, cada una de ellas cumple su función y no son ni positivas ni negativas. De hecho constituyen nuestro mundo interno y perfilan nuestras vivencias.

Dentro de cada una de ellas podemos detectar la existencia de varias sub-subpersonalidades: el niño puede ser llorón, juguetón, niño abandonado, etc.

El crítico puede ser muy agresivo y muy suave, comprensivo.

El adulto y el sabio, quizás, puedan tener una naturaleza más estable, pueden manifestarse prácticamente sin cambios en situaciones muy variadas.

 Para qué trabajar con las subpersonalidades

El objetivo de trabajo con las subpersonalidades consiste en integrarlas todas, resolviendo los conflictos internos que crean a veces entre ellas y aprender, poco a poco, a relacionarnos con el mundo desde la subpersonalidad de Adulto. O, dicho en otras palabras, aprender a coordinar las manifestaciones de las subpersonalidades instalados en la del Adulto: con madurez, comprensión, responsabilidad, etc.

Como lo sabemos, esto no se hace de un día para otro, requiere práctica, sinceridad, compromiso con nuestro crecimiento interno, etc.

¿Cómo se manifiestan las subpersonalidades?

Simplemente para recordar, os pongo un ejemplo de las subpersonalidades que podemos reconocer con cierta facilidad. Pongamos que vamos a salir de casa para ir a trabajar. Generalmente, nada más tomar la decisión de ir a trabajar, ya estamos metidos en nuestros pensamientos en el proceso de trabajo recordando, planificando, anticipando, temiendo, esperando, etc.

Todo nuestro ser, el cuerpo incluido, está inmerso en la vivencias relacionadas con el trabajo. Son manifestaciones de la subpersonalidad de ¿cómo la llamaremos? Depende del rol que desempeñamos. Para simplificar llamemos esta SP “el trabajador”. Esta SP tiene unos determinados pensamientos, expresiones emocionales y corporales, lenguaje, manera de comportarse y de relacionarse con sus compañeros, jefes o subordinados, clientes, etc. También tiene un sentir muy concreto y unas metas.

Este mismo día, por la tarde, volvemos a casa después del trabajo y, nada más cruzar el umbral de nuestra casa, nos convertimos en padre/madre, hij@ u otra SP del ámbito familiar. Solemos hacerlo. Aunque a veces podemos seguir manteniendo la SP del “trabajador” por inercia y las cosas de casa nos irritan, molestan y parecen fuera de lugar.

En nuestra casa la SP que se activa nos traslada a unas vivencias muy diferentes a las del trabajo. Tenemos otros pensamientos, las emociones (aún siendo las mismas) se activaran por otros motivos y tendremos un sentir general diferente al que experimentamos en el trabajo.

Si no trabajamos el darnos cuenta en las situaciones vitales, el paso de una SP a otra no se detecta y podemos tener la ilusión de que somos los mismos. Cuando en la realidad cambiamos de un rol a otro en función de las necesidades, costumbres, exigencias externas, etc.

En casa paterna puedo desempeñar el rol (subpersonalidad) de un niño mimado y caprichoso y en el trabajo puedo ser un jefe muy duro e intransigente.

Algunas veces se produce cierto “solapamiento” de las SP: si mi compañero de trabajo me dice algo que me produce enojo, esto me pede catapultar a mi SP de niño y, en el fondo, empezaré a comportarme como un niño pequeño: peleando, discutiendo, acusando, etc. Aun cuando las palabras que digo pertenezcan al mundo adulto, incluso profesional, el comportamiento que está detrás es muy infantil.

El paso de una SP a otra puede ser brusco e inesperado, como en el caso descrito, o natural y fluido. Cuando entro en una tienda a comprar algo, sin dificultades me instalo en la SP de “cliente” o “comprador”; nada más abandonar la tienda puedo subirme a un autobús urbano y me instalo en la SP “pasajero”.

 Las cuatro subpersonalidades básicas

Volviendo a las cuatro subpersonalidades descritas, os pongo unos ejemplos de ellas.

CríticoSP crítico

Cuando intentamos realizar algún proyecto o mejorar algún aspecto de nuestra realidad interna, con frecuencia podemos experimentar las manifestaciones de la subpersonalidad de Crítico: nos machacamos con una crítica ácida, feroz y destructiva cada vez que fallamos en algo o cometemos algún error.

Cuesta aceptar que ese Crítico interior que llevamos dentro no es nuestro enemigo sino una parte de nuestra personalidad muy sensible a errores además de asustada y temerosa. Algo que hemos incorporado como una subpersonalidad a consecuencia de vernos criticados por nuestros padres, parientes, maestros, etc. La actitud de crítico es un intento desesperado por liberarse de las posibles críticas externas que hemos interiorizado.

 Niño

La subpersonalidad del Niño nos devuelve a las vivencias de nuestra infancia y nos “obliga” a revivirlas. Ya por aquel entonces hemos aprendido a reaccionar de alguna manera ante las situaciones vitales sin asumir, como era natural, responsabilidad de nuestro comportamiento. Eso nos permitía conseguir los fines asegurando nuestra supervivencia: de niños dependemos del mundo adulto. Un niño busca el apoyo de un adulto en situaciones difíciles o traslada directamente la responsabilidad de sus actos a un adulto.

Eso es lo que experimentamos cuando se manifiesta la subpersonalidad del Niño: no queremos asumir la responsabilidad, buscamos protección, huimos, lloramos reclamando la atención y apoyo. Pero también podemos conectar con vivencias alegres, rebosantes de vitalidad, creatividad, felicidad, espacios lúdicos. Yo diría que estas manifestaciones nos enriquecen y son más bien propios de los niños que de los adultos.

 Adulto

La subpersonalidad de Adulto la mencioné en varias ocasiones y, para no extenderme demasiado, diría que es la coordinadora de ese coro o colectivo teatral, si queréis, que forman las otras subpersonalidades. Es la que aporta serenidad y determinación, el control flexible, etc.

 Sabio o autorrealizado

Y, finalmente, la subpersonalidad de sabio o autorrealizado se manifiesta en los momentos de lucidez que todos tenemos de cuando en cuando. En los momentos en los que alcanzamos una comprensión de algo que antes estaba fuera de nuestro alcance.

 Llevar un diario

A la hora de trabajar con las subpersonalidades es útil llevar un diario, apuntando en él nuestras experiencias, tratando de verlas en términos de las subpersonalidades. Es interesante y útil asignárles un nombre en clave de humor a cada una de ellas. Así tendremos mayor facilidad para desidentificarnos de ellas, ganar distancia de la observación.

A medida que vayamos obteniendo experiencia, podemos descubrir que no somos ninguna de las subpersonalidades que desempeñamos, que somos aquello que se da cuenta de su existencia y eso, lo que se da cuenta, no cambia, permanece inalterable, no envejece.

También puede ser útil confeccionar un mapa de las subpersonalidades. Dibujando en un papel la “constelación” de personajes y personajillos que somos. Ayuda a comprender y desarrolla nuestra capacidad de visión.

Seguiré escribiendo sobre el tema.

Ahora el viaje del héroe. Han currado muy bien el montaje.

 

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(14) comments

[…] Sobre la personalidad escribí en el post  La personalidad (un estudio del concepto) y El héroe de las mil caras (una introducción a las […]

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[…] y en parte tenemos la razón. Pero solamente en parte porque se trata exactamente de la subpersonalidad que se activa en el momento […]

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Ser amable consigo mismo a couple of years ago

[…] pensamientos”, “mi mente”, “mis emociones/sentimientos”, “mis subpersonalidades“, “mi personalidad“, “mi ego”, hasta “mi […]

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[…] Todos nosotros tenemos toda una colección de máscaras que nos sirven para asegurar nuestra supervivencia. Cada una de las subpersonalidades que tenemos no es otra cosa que una máscara. Sobre las subpersonalidades hablo en este post. […]

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Descubrir la sombra a couple of years ago

[…] un diálogo interno edificante, hablo conmigo mismo, en realidad con mis subpersonalidades y eso también me ayuda a descubrir mi mundo interno que resulta ser mucho más rico de lo que yo […]

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¿Quién ama cuando amamos? a couple of years ago

[…] no sabes qué son las subpersonalidades, en este post hablé sobre ellas. En este corto que ofrecí para tu atención se trata básicamente de la […]

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[…] única sino más bien poseemos un conjunto de sub-personalidades. En un post anterior comenté el concepto de subpersonalidades, pues estas constituyen las capas que […]

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[…] vida tal como es, en lugar de vivir en y por la ilusión que creamos. Ser dueños de nuestra vida (subpersonalidad de […]

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[…] ponemos otra máscara. Al contrario de lo que nos parece, la máscara de meditador no es ni mejor ni peor que cualquier otra […]

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[…] sin contenerme y así me libero algo que pesa en mi alma. O dejo de llorar porque veo realmente que me comporto como un niño que pretende buscar la protección y evitar asumir la responsabilidad. Es un gran paso, es un paso […]

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[…] importancia que tiene para nosotros nuestra personalidad, mejor dicho subpersonalidades (aquí subpersonalidades en el amor), y las imágenes que tenemos asociadas a ellas es un asunto […]

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[…] voz o las voces que podemos “oír en nuestra cabeza” son manifestaciones de nuestras subpersonalidades (también aquí sobre las subpersonalidades en el amor). Nos hablan, les hablamos, conversamos con […]

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[…] propongo esta pequeña y divertida ilustración de nuestras subpersonalidades. Como ya comenté en los posts dedicados a este tema, son instrumentos que nos permiten sobrevivir […]

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[…] todo era interesante, todo era importante. La diferencia está en que lo hacemos ahora desde la subpersonalidad de adulto. Nos interesamos por las cosas, no damos por hecho nada, estamos vivamente presentes, nos […]

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