El trabajo duro versus el talento

By Victor Chertkov | Trabajo

Trabajo duro en almayogavida.com

#TrabajarDuro en una #propuesta poco #inteligente

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Hola querido lector de almayogavida.com!

En un post anterior, hace tiempo, hablé sobre el trabajo duro argumentando que trabajar duro no es la opción más sensata a pesar de ser una visión muy arraigada.

A veces opinan que el trabajo duro es el remedio para compensar la ausencia del talento. Dicen que si no tienes talento, trabaja duro y conseguirás lo mismo o incluso más que el que tiene talento si éste no se esfuerza.

guillermo-de-ockham en almayogavida.comEstamos ante un caso de manipulación de sentido de la palabra, un caso de creación de quimeras, de creación de unos entes innecesarios. Realmente no entendemos lo que decimos. Ya decía Guillermo de Ockham en el siglo XIV:«entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem» – no hay que multiplicar los entes sin necesidad…

Pero erre que erre nos gusta multiplicar los entes por que precisamente nos vemos empujados tal vez por la necesidad de parecer más sabios, listos o, incluso, científicos.

Entre estas entes innecesarias esta el misterioso “talento”, suerte de unos pocos… En realidad lo que podemos llamar talento es muy terrenal, aterrizado y común a toda la humanidad.

Trabajo duro vs talento – ¿qué es el talento?

Vamos a ver qué es el talento y seguramente así veremos las cosas más claras. El talento no es algo misterioso, reservado a unos pocos elegidos. Vamos a devolver el talento a su lugar y así eliminamos el ente innecesario.

La palabra talento se usa para definir la aptitud o potencial de alguien para realizar una cierta actividad. ¿Solamente esto! Eso no es nada misterioso. Las aptitudes se desarrollan y las capacidadesTalento en almayogavida.com se actualizan. Muy prosaico. Nada elitista ni raro de ver. De hecho todo el mundo tenemos ciertos talentos, siempre en el sentido original de la palabra. Nada de misterios y exclusividades.

Aptitud viene de aptare en latín que significa “ajustar una cosa a otra”. Fijaros, no se trata de hacer esfuerzos o trabajar duro. Es ajustar, hacer que sea justa, adecuada. Ni más ni menos, lo justo…

Y potencial viene de posse, potis es decir “poder”. Tampoco vemos por ahí nada que esté relacionado o apunte directamente al esfuerzo o trabajo duro. Cualquier poder se despliega sin ningún trabajo duro de por medio.

Algunas veces podemos ver esa oposición de trabajo duro a talento. Nos quieren hacer ver que si no tienes talento (es decir no tienes desarrollada cierta aptitud o actualizada cierta capacidad, ojo, es solamente esto) has de trabajar duro para equipararte a los que tienen el talento. En otras palabras en lugar de dirigir nuestros esfuerzos (siempre los justos, los mínimos necesarios!!!) a desarrollar una aptitud o actualizar nuestra capacidad para hacer algo hemos de trabajar duro…

Desde mi punto de vista es una propuesta insensata. La de trabajar duro, en general.

Si hace falta salvar vidas humanas trabaja todo lo duro que haga falta, es perfectamente justificado, esto es justo. Los trabajos, oficios, artes, etc. “ordinarios” los que se desarrollan en la cotidianidad no exigen trabajar duro. Eso lo inventan algunos sin saber para qué o sin comprender porque repiten eso que han oído y se lo han creído.

Trabajo duro – un sinsentido

Vamos a echar un vistazo a nuestro entorno. Tenemos el privilegio de vivir en este mundo (el mundo occidental en el sentido amplio) cuya comodidad va en aumento constantemente. Me refiero en primer lugar a la parte “logística”: muebles, instrumentos manuales, medios de transporte, utensilios de todo tipo, electrodomésticos, casas, equipos muy variados y sofisticados… todo esto se hace con la idea de facilitarnos la vida, para eliminar precisamente el trabajo duro. Si realmente conseguimos el propósito o no es otra historia pero la intención es esta: facilitar, aligerar.

¿Por qué nos proponen trabajar duro si queremos alcanzar algo que merezca la pena? Sencillamente por la costumbre y cierta tradición que sigue viva hasta hoy en día.

A propósito de esta curiosa expresión: “merecer la pena”… No es mejor que algo merezca alegría en lugar de la pena?

Pero volvamos a nuestros corderos, en un mundo que invierte gran cantidad de recursos para facilitar la vida y el trabajo diario de repente nos encontramos con unos islotes de trabajo duro como un remedio para vivir mejor. Tremendamente extraño por no decir directamente insensato. Es la herencia de la visión expresada en el dicho “la letra con la sangre entra”…

Como pedagogo, profesor de yoga y psicoterapeuta digo que es una auténtica barbaridad. Es un atentado contra el sentido común además de atentado contra la fisiología humana por no hablar del alma que sufre en primer lugar. Es lo que algunos llaman paradigma de control por violencia.

Con creces está demostrado que la letra entra mil veces mejor no con la sangre, sino con el placer. Pero resulta que crear condiciones para que el aprendizaje sea agradable es un arte, y meter “la letra” a martillazos (por cierto con un pésimo rendimiento) lo hace cualquiera que tiene desarrolladas ciertas aptitudes y actualizadas ciertas capacidades. Lo último no me parece lo mejor…

Como ejemplo de trabajo fácil y muy productivo siempre pongo los trabajos de psiquiatra búlgaro Georgy Lozanov que se dio cuenta que un ambiente distendido y alegre, unido a otras condiciones, permite subir la eficacia del aprendizaje por las nubes. Sus discípulos desarrollaron métodos que permiten en tres meses aprender inglés, francés y alemán adquiriendo un nivel de fluidez más que envidiable en el lenguaje coloquial.

Otro ejemplo, de la industria, son las cadenas de montaje de las fabricas de Henri Ford. Ford decía que el trabajador que suda haciendo su trabajo trabajará mal. Todo se hacía de tal manera que el trabajador hiciera el menor trabajo con el mayor rendimiento posible. Lo cual revolucionó la producción industrial. No proponía a sus trabajadores trabajar duro, no, todo lo contrario, proponía trabajar lo justo produciendo más.

En los años 20 del siglo pasado desarrollaron técnicas de tabicar (levantar muros y cerramientos) que permitían a un albañil colocar entre 800 y 1.000 ladrillos en una jornada de trabajo sin matarse ni perder en calidad de trabajo frente a técnicas convencionales. Puedo equivocarme pero eso es lo que en España hace un oficial y un peón en una semana de trabajo. Es decir, poco menos que hace cien años ya sabían como trabajar y de hecho trabajaban con una productividad que ahora puede parecer de la ciencia ficción.

Quiero subrayar un punto muy importante: la productividad alcanzada no suponía trabajar duro, al revés, a pesar de un volumen tan espectacular de trabajo el cansancio era menor que en los procedimientos convencionales. Es decir la productividad dispara y el trabajo, paradójicamente, es más fácil. Tanto en el caso de aprender idiomas como en el caso de poner ladrillos o fabricar coches.

Todo esto está documentado, estudiado y reproducido por centenares de miles de personas. Como podemos ver, no es cuestión de un misterioso talento reservado a unos elegidos. Se trata de una muy estudiada y muy medida organización de trabajo por un lado y de desarrollo de aptitudes y actualización de capacidades de personas corrientes que podrían ser calificadas como carentes de talento.

Con todo esto quiero decir que existe una tendencia muy firme y constante de eliminar el trabajo duro. Al menos en el plano físico. En el plano psíquico algunos nos ofrecen lo contrario: trabajar duro. Mundo al revés…

Mi experiencia personal

Precisamente por eso afirmo que proponer trabajo duro para lograr lo que sea como mínimo es un sinsentido. Pruebas de ello sobran y son abundantes. Lo mismo afirmo yo basándome en mi experiencia de practicar y enseñar hatha yoga y la experiencia de trabajar durante un decenio como yesaire en la construcción.

El oficio de yesaire, junto con otros de la construcción, se considera como uno duro. Un oficio que desgasta, rompe cuerpos, invalida… Un montón de oficiales con traumatismos muy importantes a raíz de este trabajo tan duro… Todo esto es mentira. Lo que invalida y rompe el cuerpo no es el trabajo, sino la ignorancia y en algunos casos es la estupidez unida a la ignorancia. Esa es la cruda realidad.

Mi práctica del yoga basada en la intención de comprender cómo usar mejor el cuerpo unida al estudio de cómo mejorar la técnica de enlucido me llevó a un trabajo muy medido y calculado a la vez que alegre y vivo, fluido, trabajo que se hacía con facilidad, con un esfuerzo mínimo necesario y con una productividad mayor que si trabajara de manera convencional, “como todo el mundo”.

Lo cual me permitía llegar a casa con suficientes fuerzas como para seguir viviendo con plenitud, levantarme al día siguiente con alegría, fuerzas recuperadas y fresco como una lechuga además de no sufrir de múltiples dolencias físicas de las que se quejaban mis colegas en la construcción.

Desde mi experiencia personal puedo afirmar, con conocimiento de causa, que vivir conscientemente desarrollando el esfuerzo mínimo necesario es más agradable, más fácil y hasta más productivo. Nada de trabajo duro. Sí al trabajo consciente, organizado, alegre, fácil y productivo. Sí al trabajo con amor.

Lo tengo corroborado por mi propia experiencia de años de trabajo y de enseñanza.

Trabajo duro vs talento – la medida del esfuerzo mínimo necesario

Nos puede surgir la pregunta y ¿cuál es la medida de este esfuerzo mínimo necesario? ¿cómo se mide?

Para el desconcierto de los amantes de medirlo todo, digo que no existe ninguna medida, ni unidad de medida para eso. Y menos mal. De lo contrario ya tendríamos detrás una banda de medidores con tesis doctorales contándonos cómo vivir mejor porque ellos ya lo han medido, ya lo han demostrado y calculado en sus investigaciones científicas (sobre todo esto: que sean científicas) y nos dan el permiso para hacerlo, para vivir mejor.

Eso es lo que pasa con la meditación: cualquiera que tienen experiencia de meditar no necesita que le digan que esto es bueno y que le cuenten lo que lograron medir en el cerebro los chicos con batas blancas. Todo esto sobra. Bueno, salvo los casos cuando uno desconfía severamente de lo que le dicen sus sentidos. Pero eso ya es clínica. A los que no tienen la experiencia de meditar nada les aportan esas fantasías entretenidas de los amantes de medir lo inmedible porque sencillamente no tienen la experiencia y no les servirá de nada mas que fantasear sobre el tema.

El esfuerzo mínimo necesario se descubre haciendo. Para cada acción y para cada persona ese esfuerzo mínimo es suyo… pero existe ese esfuerzo mínimo – con menos que este esfuerzo el trabajo no puede realizarse o se hace muy mal. En cada caso es algo muy individual, muy subjetivo pero perfectamente perceptible, muy visible.

Intentad andar con el esfuerzo menor que el necesario, no saldrá bien. Tampoco hace falta andar haciendo un esfuerzo mayor del mínimo necesario. Es absurdo. Lo mismo es válido para cualquier otra acción sin importar su naturaleza.

Y el criterio a usar sería la facilidad y ligereza de la acción, un cansancio mínimo, fluidez y alegría vital. Y lo último esta muy unido a la fluidez del proceso.

Mihaly Csikszentmihalyi en almayogavida.comDe este fluir por ejemplo habla el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi (/ˈmiːhaɪ ˌtʃiːksɛntməˈhaɪ.iː/ mee-hy cheek-sent-mə-hy-ee) en sus trabajos dedicados  a la psicología de la experiencia óptima. Algunos de sus hallazgos yo usé en mi trabajo de yesaire obteniendo resultados asombrosos y también a la hora de enseñar el oficio a otras personas…

Resulta que la experiencia de fluir, esa vivencia ligera y agradable no solo optimiza nuestro rendimiento en cualquier ámbito, sino que es algo muy extendido, propio de la humanidad. Estudios crossculturales revelaron que esto es algo muy corriente para toda la humanidad sin importar la raza, la posición social, el nivel de ingresos, los estudios realizados, el sustrato cultural, etc.

Un poco de aclaración

A todo esto ¿podemos alcanzar alturas importantes en algo trabajando duro? Sin duda alguna.

Pero con total seguridad alcanzaríamos mucho más si trabajáramos fácil, con fluidez, con alegría, con amor, mejorando la organización de trabajo, usando con inteligencia los recursos disponibles. Otra historia es si hace falta esa carrera de ratas para alcanzar lo que sea.

Para eso hacemos puertas… nos parece absurdo romper una pared para pasar a otro espacio o para salir a la calle.

Trabajar duro es romper paredes en lugar de usar puertas. Trabajar duro es una propuesta nefasta y la mar de extraña.

Y sin embargo es algo muy extendido en la enseñanza de música, de idiomas, en los negocios, en el arte, en el deporte, etc. etc. etc.

Los lunes en almayogavida.comA los niños se les obliga a pasar por esa experiencia desagradable, la de un trabajo duro, con unas promesas más que dudosas en lugar de enseñarles hacer cualquier cosa con facilidad, con alegría. Como resultado tenemos ordas de personas que tiemblan cada vez que llega el lunes y sufren cada vez que se acaba el domingo pasando por una breve alegría del viernes y luego esperan ansiosas a ver si llegan las vacaciones para sufrir otra vez volviendo al trabajo. Toda una maravilla…

Al hilo de esto vi una divertida viñeta en clave de humor que lo describe muy bien, decía: Lunes, Lunes 2, Lunes 3, Lunes 4, Lunes 5, Sábado y Prelunes. Que el humor no falte…

Trabajo duro vs talento – a modo de conclusión

Para vivir mejor y alcanzar nuestras metas por muy ambiciosas que sean hace falta:

  • desarrollar aptitudes necesarias y actualizar las capacidades existentes, eso es el talento, y todos tenemos talento para muchas cosas
  • optimizar el trabajo
  • estudiar y descubrir la manera de trabajar menos produciendo más – si puedes, trabaja dos horas en lugar de ocho ganando lo mismo o más, esto es posible
  • no perder de vista que hagamos lo que hagamos nuestro objetivo último es disfrutar, no es sufrir; por eso proponer sufrir (trabajar duro) para disfrutar después es propio de rituales masoquistas
  • hacer el trabajo con amor facilita mucho nuestra existencia y mejora el mundo
  • ser cuerdos a la hora de trabajar – cuerdo, que viene de cordis (corazón), es aquel que coteja lo que hace con su corazón, y no es aquel que vaga sin rumbo en sus pensamientos tratando de “calcular” algo o usar “lógica”
  • reírnos de nosotros mismos como un antídoto para no caer en la estupidez de un trabajo duro
  • vivir felices – es una acción directa e incondicional, para ser feliz no es necesario nada – solo dar el paso y ser feliz

Vive feliz, trabaja fácil, cultiva y propaga la alegría, vive desde el amor y trabaja con el amor y harás un gran favor al universo. Olvídate de trabajar duro, eso es poco humano.

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Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(4) comments

[…] una composición, luego imprimir, pasar por las calles para pegarlo, gastar el dinero, tiempo y esfuerzos. Todo eso sencillo, de acuerdo, sin grandes lujos ni grandes inversiones de nada. Y sin embargo […]

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[…] revés, ayuda a establecerlas y alcanzarlas con fluidez, con facilidad, eliminando por completo el trabajo duro y con todo eso el cuerpo y el alma pueden trabajar con mucha intensidad pero para nada es un […]

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[…] dimos este giro hacia un trabajo duro y ahora estamos viviendo sus consecuencias. Nos dicen que el trabajo duro vence al talento y cosas por el estilo sin detenerse a reflexionar ni en la naturaleza de este trabajo […]

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[…] No he visto a nadie hacerlo lo cual no quiere decir que no es posible hacerlo. Perfectamente posible. Pero es una estupidez. Hablo de esto aquí y aquí. […]

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