La sinceridad

By Victor Chertkov | Conceptos

La sinceridad en almayogavida.com

Hola, queridos lectores de almayogavida.com!

Decidí escribir un post dedicado a la sinceridad. No es un tema fácil por la cantidad de matices que encierra. Aún así, tratad de ser sinceros y abiertos con otras personas. A medida de lo posible, expresad vuestros verdaderos sentimientos.

No sería demás recordar que esas expresiones sinceras deben hacerse con inteligencia, siendo nosotros realistas y conscientes del posible impacto que pueden provocar.

No obstante la sinceridad, probablemente (de eso no estoy muy seguro), corresponde a uno de los principios del Yoga – Satyam. Que a veces se traduce como “decir la verdad” o “no mentir”.

Eso no es muy evidente pero ser sincero, decir la verdad y no mentir no es lo mismo aunque versan sobre lo mismo. Tal como las palabras ardiente, candente, caliente, tibio, etc. versan sobre lo mismo y sin embargo reflejan distintos matices muy importantes y significativos del mismo fenómeno.

Ser sinceros nos hace vulnerables, eso también es cierto. Pero al mismo tiempo demuestra nuestra fuerza. Es una paradoja.

Aprender a sostener paradojas forma parte del camino interior. Ser sinceros significa también ser uno mismo. Como dice Dr. House: “Todos mienten”.

Y eso es otra verdad de nuestra vida. No es que no tengamos que mentir. Estoy muy lejos de esa postura moralista y fingida. Pero sí hemos de intentar ver nuestras mentiras (sobre todo las nuestras) y poco a poco ir migrando a la sinceridad.

Aclarando los coneptos

Ahora mismo no veo con claridad la diferencia entre mentir y no ser sincero. Algo se mueve en la periferia de mi consciencia que tengo que contemplar con detenimiento para ver qué es eso.

En realidad eso tiene importancia únicamente para los que quieren investigar. Y yo soy uno de estos.

A nivel coloquial da igual decir una cosa u otra: mentir o no ser sincero. Y sin embrago es un hecho muy importante y constantemente ignorado que las palabras existentes en un idioma no fueron creadas por puro aburrimiento: si existen muchas palabras referentes a un único fenómeno – significa que describen algo muy importante, unos matices significativos tan importantes que fue necesario crear nada menos que una palabra nueva.

Si no es así el creador y usuario de la lengua,- el pueblo,- no crea palabras porque sí, para tener un montón de ellas sin más.

El pueblo,- es el pueblo y no las academias de las lenguas, esas últimas representadas por sus miembros ilustres que tan solo son unos escribanos que apuntan (y no siempre con exactitud) lo que el pueblo haya descubierto con anterioridad,- refleja en la lengua una dilatadísima experiencia de observación (muy perspicaz y minuciosa) y comprensión de la naturaleza y del ser humano.

Nuestra miopía reforzada por una postura arrogante nos hace creer que siendo tan “avanzados” y bien formados podemos jugar con las palabras como nos salga de las narices.

De ahí esa asombrosa falta de claridad sobre los temas tan fundamentales para la comprensión del ser humano como la consciencia, mente, emociones, personalidad, sentimientos, etc. que en psicología, por ejemplo, para nada están claros.

Si alguien duda de ello, que investigue lo que dicen los psicólogos académicos sobre estos temas: encontrará un batiburrillo de opiniones, teorías, conjeturas, un malabarismo lingüístico muy hábil pero hueco cuando no directamente delirante.

Esa, entre otras, es la razón de crear quimeras lingüísticas como la información, organismo, energía, por citar algunas.

Quimeras que crean la apariencia de “saber” cuando en realidad ocultan la incomprensión de aquello para lo que son usadas.

A eso se le añade la patente de corso que nos damos a nosotros mismos declarando que la lengua no puede describir todo y por eso usamos los neologismos con el libre albedrío. La lengua, probablemente, no puede describir TODO, pero sí describe muy bien y con exactitud lo fundamental, lo más relevante.

Han pasado decenas de miles de años de observación colectiva que quedó reflejada en la riqueza de las lenguas. Tan solo hace falta escuchar atentamente la lengua que usamos.

Bueno, vamos a ver lo que significa en origen la palabra:

Sincero
Viene del latín sincerus que significaba sin mezclas, puro y, hablando de una persona, significa sin doblez, llana, franca, honesta.

En caso de las personas, en primer lugar, se trata de ser esto con uno mismo.

La sinceridad – el acceso a la fuerza

La sinceridad, y eso para nada es evidente, nos da una enorme fuerza, mejor dicho, nos conecta con la fuente de la fuerza.

Me parece que no en vano Patanjali (supuesto autor/compilador del texto clásico sobre el Yoga, una especie de la “Biblia” del Yoga) coloca los Yamas (Cóigo de conducta social) y Niyamas (Código de conducta personal) en el inicio de su Ashtanga Yoga, el Yoga de 8 etapas.

Sólo después sigue asana, luego va pranayama, etc.

Es decir, el Yoga clásico según Patanjali empieza con observar unas condiciones previas a la práctica de “técnicas” concretas.

Todo empieza en lo social y primero hace falta observar la actitud de no-violencia – Ahimsa para después poner en práctica Satyam – ser sincero.

Esa fuerza es necesaria para recorrer el camino propuesto por Patanjali. ¿Dónde la conseguimos? Accediendo a ella a través de la práctica de la sinceridad. Insisto, eso para nada es evidente.

Hasta tal punto que los Yamas y Niyamas del Yoga tan apenas se mencionan a la hora de practicar Hatha Yoga, la más extendida en Occidente, y ahora creo que son puntos de extremada importancia.

El tema de la sinceridad es el tema del alma, directamente. Es el alma el que necesita ser o no ser sincero. Es el alma el que obtiene esa fuerza o tal vez es el espíritu, ahora mismo no puedo afirmarlo con seguridad.

Sinceridad con nosotros y sinceridad con los demás

En primer lugar, para ser sinceros con los demás, hemos de ser sinceros con nosotros mismos. Luego ser sinceros con los demás pero sin herir a otras personas con nuestra sinceridad. Y es un tema para algunas personas muy doloroso.

Sobre todo para los “amantes” de la verdad que creen que todo el mundo siempre tiene que decir la verdad y nada más que la verdad.

Erigen esa bandera de la “verdad” librando una guerra personal contra el mundo.

En estos casos la “verdad” está entre comillas, no se trata de ninguna verdad, se trata de conseguir mayor tranquilidad tratando de hacer que el mundo sea como a nosotros nos gustaría que fuera.

Si solamente fuera eso, no sería nada grave. El caso es que nos empeñamos a que nuestros hijos sean sinceros y “que digan la verdad” cuando en realidad somos unos grandes maestros de lo contrario: no somos sinceros y mentimos con una habilidad increíble.

Recuerdo un hecho que me chocó mucho. En la mili, justo durante los primeros días en el cuartel, un soldado que estaba a punto de licenciarse me dijo: “¿Sabes lo que se aprende a hacer muy bien en la mili?” No,- dije totalmente arrinconado, acababa de empezar la mili. Se aprende a mentir sin pestañear, mentir mirando a los ojos”. Un poco más tarde comprendí el sentido de esta frase.

No es que éramos unos mentirosos patológicos. No, el tema era que la vida cuartelera con sus limitaciones impuestas y estrictas no eliminaba desear aquello que no se permitía pero al mismo tiempo era algo absolutamente normal en la vida civil.

Muy pronto prácticamente todos hemos aprendido a esquivar las prohibiciones y a salirnos con la nuestra y cuando surgía la sospecha, negarlo mirando fijamente a los ojos de los sargentos y oficiales.

La habilidad de mentir llevada a su máxima expresión permitía crear y tener algo emocionalmente amistoso. Nos permitía apoyarnos en esos pequeños placeres, placer de hacer/tener algo a pesar de los pesares. Una especie de chulería basada en la capacidad de mentir a tiempo y sin dudar.

Lo más curioso es que en ese clima de la “mentira total”, mentira en lo referente al aspecto informal del servicio militar, cuando decías la verdad verdadera seguían teniendo la sospecha de que estabas mintiendo. En fin…

La auto observación como un método

El tema de la sinceridad es cuestión de una constante y reflexiva auto observación. No significa imponernos algo por fuerza, obligarnos a ser sinceros.

Si hacemos lo último, dejaremos de ser sinceros una vez más. Si no lo somos, existen unas razones de peso para ello. Es muy recomendable descubrir esas razones y comprender la función que cumple la ausencia de sinceridad con nosotros mismos.

Anticipándome, puedo decir que la ausencia de sinceridad está relacionada con algún dolor en el pasado que no queremos volver a revivir.

La no-sinceridad es un parche que permite evitar ese dolor, lo tapa, nos hace la vida, aparentemente, más llevadera y fácil. Tan solo aparentemente.

Entonces, el trabajo consiste en ir descubriendo aquello que tapamos con nuestras pequeñas y grandes no-sinceridades y, poco a poco, liberarnos de esos dolores mediante un trabajo de introspección que permite comprender lo doloroso y tomar una decisión de qué hacer con ese material doloroso: seguir conservándolo, evitando entrar en contacto con él y así limitando nuestra vida o comprender, integrar, aceptar y finalmente cancelar los temas dolorosos para siempre y así liberarnos de su influencia.

Todo está en nuestras manos. Que la sinceridad sea tu compañera de viaje! Namasté!

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Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(5) comments

[…] darnos cuenta de que tenemos un cuerpo y una mente. Y que con un poco de observación, siendo sinceros con nosotros mismos, podemos decir que son […]

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[…] decisión es buena. Hemos de ser sinceros con nosotros mismos en todo momento. Y, a ser posible, comprender la naturaleza de los […]

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Ser sincero - un cuento corto a couple of years ago

[…] cuento corto sobre la sinceridad, sobre elegir un amor y las relaciones. La sinceridad es algo que esta en mucha estima pero que nos […]

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[…] Ser uno mismo es ser uno mismo… ni más ni menos… Es muy fácil decir y a menudo muy difícil de hacer. Ser uno mismo es sencillo, es asequible, es ser sincero… […]

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[…] sinceramente a estas preguntas nos puede desvelar, quitar algún que otro velo de Maya. Lo cual es un avance en […]

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