Movimiento versus desplazamiento

By Victor Chertkov | Conceptos

El movimiento en almayogavida.com

No confundas el #movimiento con el #desplazamiento

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Si nos vamos a la etimología, veremos que ambas palabras significan lo mismo: mover de un sitio a otro.

Sin embargo prefiero establecer la diferenciación para ver lo que ocurre. Propongo identificar con el movimiento aquello que da origen a este “mover de un sitio a otro” en seres vivos.

Quiero decir con esto que el movimiento es posible tan solo ahí donde hay consciencia (junto con deseo y voluntad) y el desplazamiento es propio de cualquier objeto incluidos los inanimados, sin alma, sin vida.

Esta diferenciación es importante a pesar de carácter artificial a nivel léxico. Y para poder seguir adelante con este tema es necesario aclarar que esta exposición se hace dentro del marco de la visión tradicional del ser humano: el ser humano esta compuesto de varios cuerpos.

Por ejemplo la tradición filosófica de samkhya-yoga distingue tres cuerpos, la tradición tántirca cinco, en el cristianismo hablan de tres partes – espíritu, alma, cuerpo físico.

Sin embargo la visión de las ciencias naturales, la visión materialista, postula que no hay nada más que la materia y por ende el ser humano es únicamente el cuerpo físico. Si somos exactos y sinceros, hemos de admitir que cualquiera de las visiones es parcial.

Y, en gran parte, se reduce a la fe, las ciencias naturales incluidas, de que las cosas son así.

Ya comentaba que últimamente me inclino a pensar que las visiones tradicionalistas se acercan mucho más a la realidad que la visión de la ciencia moderna que es en extremos reduccionista, beligerante y, en realidad, no tiene nada de la ciencia pero sí de una neo-religión con rasgos de politiqueo poco atractivo.

Dicho todo esto, me apoyo en mi descripción del tema en la visión tradicionalista, en la visión que contempla la existencia de varios entes (cuerpos) dentro de lo que es el ser humano.

Cómo surge el movimiento y llega al cuerpo humano

En esta tesitura de varios cuerpos vamos a ver el surgimiento del movimiento.

El movimiento surge cuando surge el deseo. Cuando se manifiesta la voluntad. Ambos fenómenos, deseo y voluntad, exigen una aclaración adicional pero de momento la dejaremos fuera de esta exposición para no sobrecargar el texto.

Con frecuencia no distinguimos entre el desplazamiento y movimiento cuando hablamos del cuerpo humano o del ser humano en general. ¿Cómo se manifiesta el movimiento? ¿Dónde nace?

Se manifiesta mediante el deseo o la voluntad. Primero surge el deseo o la voluntad. Estos se transmiten al cuerpo físico, de una manera muy indirecta, y sólo después se produce el desplazamiento: el cuerpo se desplaza de un sitio a otro o una parte de cuerpo se desplaza de una posición a otra.

Con esto afirmo que el cuerpo por cuenta propia no se mueve ni tampoco se desplaza. Ha de existir un agente, un ente dentro de la composición del ser humano para que el movimiento sea transmitido al cuerpo físico.

Como dije, el desplazamiento es propio de cualquier objeto, animado o no, pero el movimiento tan solo es de aquellos que poseen la consciencia y tienen el deseo o la voluntad.

Lo que se mueve es el deseo, no el cuerpo. El cuerpo cambia de posición en el espacio porque le es imprimido el movimiento procedente del alma o el espíritu que son los que poseen la consciencia y como consecuencia tienen deseos y/o voluntad.

¿Qué importancia tiene esto? ¿A qué viene tanta parafernalia con esta diferenciación? Todo esto tiene importancia fundamental puesto que si lo comprendemos, veremos cosas sorprendentes y comprenderemos mejor a nosotros mismos.

Para esto tan sólo es necesario no apresurarnos, contemplar este momento muy escurridizo, difícil de captar sobre todo al principio. Pero con un poco de práctica empezamos a ver el movimiento en nosotros mismos primero y después en los demás. Los niños de corta edad (hasta 5 ó 7 años) proporcionan gran cantidad de material al observador del movimiento.

También en los momentos de alegría, de un subidón sentimental positivo, en el estado de enamoramiento podemos observar como realmente algo dentro de nosotros mismos se pone en marcha y ese movimiento es el que es transmitido al cuerpo físico. También un deseo manifiesto, ardiente, fuerte de algo nos revela esta vivencia que se observa con relativa facilidad.

Lo mismo podemos detectar en casos de un fuerte rechazo de algo. Percibimos como, literalmente, se produce cierto movimiento interno. No se desplaza nada, habitualmente, dentro de nosotros mismos. Pero sí notamos como empieza a moverse.

Insisto, trata de ver eso, trata de sentir eso, no lo tomes como un decir. Si te dejas llevar por la sensación, si la observas serás capaz de ver el movimiento genuino.

Podemos decir que ver el movimiento es todo un don. Creo que lo tenemos todos. Tan solo es cuestión de actualizarlo.

Los que tienen experiencia de meditar pueden detectar un fenómeno contrario: la ausencia del movimiento. Cuando los deseos se suspenden provisionalmente como resultado de una práctica meditativa, descubrimos que el cuerpo se queda inmóvil, que el movimiento clarísimamente es ajeno al cuerpo físico.

Lo mismo puede ocurrir en estado de relajación profunda: nos desligamos del cuerpo físico. Nos colocamos como separados de él, a cierta distancia, empezando a ver que no somos este cuerpo.

Estas experiencias son muy interesantes puesto que entreabren un poco el velo que oculta esta realidad, la de no ser el cuerpo físico y darnos cuenta de ello, en situaciones ordinarias cuando la vivencia dominante es la de identificación intensa y cuasi permanente con el cuerpo físico.

Cualquier persona que quiera observar puede detectar como nace el movimiento dentro de él y cómo éste se transmite al cuerpo físico.

Es necesario tener en cuenta que a raíz de una formación materialista que hemos recibido, y yo también, con facilidad podemos deslizarnos a un monólogo estúpido de decir, sin fundamento alguno, por el mero hecho de tenerlo memorizado, que son cosas de nuestro cerebro, sistema nervioso central, neurotransmisores y cosas por el estilo. Es importante no caer en esta trampa y ser fiel a la autoobservación.

En otras palabras mantener los ojos bien abiertos en todo momento. No convertirnos en autómatas estúpidos que repiten cosas extraídas de la memoria.

Tampoco sirve “argumentar” que esto es algo “subjetivo” y por lo tanto no tiene mucha veracidad a diferencia de lo objetivo, que sí es certero. Si hablamos del ser humano, no existe nada más que lo subjetivo, es decir aquello que es propio del sujeto, del ser humano.

Incluso los datos”objetivos” obtenidos mediante ciertos equipos de medición pasan inevitablemente por un tamiz de la percepción humana que siempre es subjetiva por el simple hecho de ser nosotros los sujetos y no objetos.

Conscientemente huyo de la introducción de “energía” en esta descripción por ser el concepto de energía sumamente vago, nada concreto, que confunde más que aporta claridad. Ni los físicos que tienen la energía como concepto de trabajo saben qué es. Por eso no uso esta palabra.

Bueno, es así, dentro de nuestro alma, como nace el movimiento y así es como podemos aprender a detectarlo y verlo. Subrayo eso de VERLO porque realmente se trata de ver. No con los ojos fisiológicos. A veces decimos sentir en lugar de ver. Pero en realidad es ver.

Para ver no es necesario mirar y el verbo ver describe mucho mejor que el verbo sentir lo que está ocurriendo.

Hemos visto que el movimiento no nace en el cuerpo físico, y si tu no lo has visto aún, te invito a que llegues a este punto. Tan solo un poco de paciencia y de autoobservación.

Pero ¿cómo llega al cuerpo físico? No llega mediante las señales electroquímicas del sistema nervioso central como dirán muchos de los que leen estas líneas. Esa actividad electroquímica del sistema nervioso central por supuesto está presente, no es necesario negar lo evidente, pero no es causa del movimiento sino la consecuencia de su transmisión del alma al cuerpo físico.

La descripción que acabo de hacer es muy general, aproximada, poco precisa. Es necesario llevarlo al terreno de la acción,ver el nacimiento del movimiento en nosotros mismos y su posterior transmisión al cuerpo físico.

Detectar el movimiento

Para detectar y empezar a ver el movimiento es necesario crear ciertas condiciones. Es necesario facilitar esa visión. Podemos experimentar con nosotros mismos y así ir descubriendo ese fenómeno absolutamente extraordinario: el movimiento.

Posición tumbada

Para empezar es necesario tumbarse y soltar el cuerpo, relajarlo por completo. Si ya tienes cogida la manera de hacerlo, perfecto. Si no estás acostumbrado a relajar tu cuerpo te puede costar un poco más.

Manténte en la posición de relajación unos 5 minutos. Y luego, sin prisa, toma la decisión de incorporarte, de sentarte, pero de momento no hagas nada. Di para ti mismo que vas a levantarte de aquí a unos instantes y cuando toque levantarse observa atentamente qué es lo que ocurre dentro de ti.

El instante de pasar de la posición tumbada al desplazamiento es el más crítico e importante. Es cuando podemos detectar esa transición del movimiento al desplazamiento.

Si no te sale a la primera, que es muy fácil que no salga, no te apresures a repetirlo. Deja pasar unos minutos y luego haz otro intento.

A lo mejor descubrirás con sorpresa que no eres capaz de detectar nada, que se te escapa el movimiento, que no lo ves de ninguna manera. Es normal y es necesario seguir intentando. Con un poco de práctica se hará más visible.

Caminando

Es una manera de ver el movimiento muy curiosa. Caminando sin prisa pero sin demasiada lentitud, con facilidad y fluidez, con cierto ritmo, puedes notar como algo dentro de ti empuja tu cuerpo desde dentro.

Observa como tu cuerpo obedece con facilidad al deseo tuyo de caminar. Juega con tu cuerpo cambiando el ritmo, la velocidad, la dirección. Para, vuelve a caminar… Jugando descubrirás muchas cosas interesantes. Empezarás a ver un poquito mejor una de las facetas del movimiento.

Cada vez que te toque caminar, dedícale unos minutos a observar el movimiento existente dentro de ti. Es este movimiento el que hace que el cuerpo se desplace. Y detrás del movimiento está el deseo de moverse o desplazarse, casi seguro desplazarse en el mundo denso.

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(2) comments

[…] no notes nada distinto a lo de siempre. Si tienes algo de experiencia en autoobservación verás el movimiento que no es lo mismo que el desplazamiento del cuerpo físico. Son dos cosas […]

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[…] relacionada con el alma y esta última es la que hace que el cuerpo segregue sustancias, reaccione, se desplace, etc. ¿Pruebas? Observa lo que ocurre dentro de ti. No te dejes llevar por los cuentos, no busques […]

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