No comprendemos lo que decimos

By Victor Chertkov | Conceptos

Los conceptos en almayogavida.com

Comprendes las #palabras que usas? Estoy seguro que muchas veces no.

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Nuestra habilidad de usar ciertos conceptos nos puede producir una falsa impresión de saber de que hablamos. Lamentablemente no siempre es así. Por eso os propongo este tema.

 Trabajar los conceptos

Cuando hablamos de los conceptos nos referimos a las palabras, palabras que usamos, generalmente los sustantivos, adjetivos y verbos.

 ¿Cómo adquirimos las nociones sobre los conceptos?

A través de la cultura, con la educación en la familia, formación en colegio, universidad, experiencias laborales. Casi siempre simplemente los guardamos en nuestra memoria sin más. Cuando nos toca conocer un nuevo concepto, aprendiendo algo por ejemplo, intentamos memorizarlo creyendo que es lo mejor, puesto que nos fiamos de la autoridad y competencia del que nos introduce este nuevo concepto.

Al final acabamos siendo poseedores de gran cantidad de conceptos que fueron adquiridos de una manera mecánica, irreflexiva.

Todo lo que nos rodea en la cultura humana está conceptualizado. Nos guste o no, nos vemos obligados a usar los conceptos no solo para poder relacionarnos con éxito con otros. También nos sirven para nadar en las aguas de la realidad y/o la fantasía.

La conceptualización es imprescindible para sobrevivir en la sociedad. Sobra para sobrevivir en la naturaleza, como también sobra el pensamiento – sobrevivimos sin él en el medio natural perfectamente.

La mayoría de los conceptos son compartidos por la sociedad; sin embargo existe una parte que, a pesar de ser compartida, para nada es clara.

Concretamente los conceptos relativos al ser humano y más concretamente a la psique humana.

Niveles de uso

Al hablar sobre los conceptos podemos detectar tres niveles de uso:

  • coloquial
  • diccionarios
  • científico

A nivel coloquial manejamos un conjunto bastante limitado de conceptos. Así algunos diccionarios de uso frecuente estiman que son suficientes  unas 1000 palabras (de las cuales una pequeña parte no son conceptos) aproximadamente para relacionarnos en la sociedad. Este volumen se aumenta en casos de usos profesionales o por el uso, cada vez más amplio, de conceptos “científicos” o técnicos.

El nivel de los diccionarios. Los diccionarios de uso proporcionan las definiciones de los conceptos tal como los entendemos a día de hoy. Son un reflejo del consenso alcanzado en la sociedad en cuanto a la comprensión de los conceptos que usamos.

Además los diccionarios, científicos o de distintas ramas del saber, aportan las definiciones de conceptos específicos para estas ramas (medicina, física, psicología, filosofía, comercio, industria, etc.), que llamemos los conceptos científicos.

A nivel coloquial  usamos los conceptos, siendo muchas veces víctimas de lo que podríamos llamar “evidencias”. Evidencia, según el DRAE, es – certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar.

Pues eso, no dudamos, pero tampoco comprendemos. ¿Por qué? Por la costumbre de usar los conceptos extrayéndolos de la memoria, de una manera irreflexiva.

Reconocemos la palabra “amor”. Todos la usamos en una variedad de contextos pero realmente es muy poco comprendida y tan apenas hay claridad sobre este concepto.

Caemos víctimas de esa evidencia: ¡todo el mundo sabe qué es el amor! Falso. Todo el mundo conoce y reconoce la palabra pero pocos comprenden el concepto.

 Cómo trabajar los conceptos – método

El método (del griego μέθοδος [métodos] – camino, medio para conseguir o llegar) que os propongo consta de dos partes.

La primera parte podría llamarse “destilación”. Destilar – revelar, hacer surgir lo contenido u oculto (DRAE).

Esa es la esencia de la acción – hacer surgir lo contenido u oculto. Contenido y oculto ¿dónde? En nuestra mente, más concretamente en nuestra consciencia. Qué es la consciencia no voy a hablar ahora por ser un tema largo y complejo.

Para destilar un concepto podemos hacerlo por escrito, es lo mejor. Simplemente escribiremos LO PRIMERO que aflore en nuestra memoria en relación al concepto que tratamos.

MUY IMPORTANTE – no intentar escribir cosas sesudas o tratar de recordar definiciones que podríamos haber estudiado en el colegio o la universidad. Eso no nos interesa – no es nuestro.

¿Para qué lo hacemos? Para descubrir el contenido almacenado en relación a lo que estamos destilando.

¿Qué nos proporciona esto? La visión sobre nuestra comprensión. Empiezo a ver lo que tengo en mi consciencia sobre tal o cual cosa.

Sería interesante hacer esta destilación al menos dos veces. Y ¿luego qué?

A partir de estas destilaciones podemos empezar a construir el concepto y esto es la segunda parte.

En este trabajo tendremos que reflexionar, meditar en otras palabras, haciendo el uso de los diccionarios de uso, los etimológicos y los especializados (psicología y filosofía, por ejemplo).

Es curioso, pero en cuanto a la psique humana los diccionarios a pesar de proporcionarnos el “saber” actual, pocas veces aportan la claridad. Si os apetece, podéis curiosear sobre el concepto de “personalidad”.

Adelanto que lo que dicen los diccionarios de uso (DRAE, María Moliner, etc.) produce la sensación de algo esquizofrénico. Eso no se debe a que los autores son malos, se debe a que no son especialistas en el tema, simplemente no saben de que hablan. Pero incluso los especialistas, filósofos y psicólogos, tampoco aportan mucha claridad, mas bien confunden.

¿Qué podemos hacer en este caso?

 Forjar los conceptos

Es la continuación de la segunda parte en la que deberíamos ir forjando el concepto basándonos en nuestra experiencia, capacidad de raciocinio. Poco a poco iremos construyendo una nueva comprensión del concepto que estamos trabajando. Eso requiere tiempo.

Aquí es importante confiar en nosotros. Es muy importante. En esta labor hemos de utilizar las preguntas para concretizar lo que estamos contemplando. Os aseguro que tenemos suficientes recursos para ir haciendo este trabajo. Y una vez más nos toparemos con las evidencias.

 Evidencias

De entrada lo que estamos contemplando nos parece evidente. Nos paramos en este punto sin saber que hacer. Pues es necesario cuestionar esas evidencias.

Para poner un ejemplo. En las novelas policiacas se utiliza precisamente este recurso de lo evidente al desarrollar el argumento de una novela: intencionadamente el/la autor@ nos lleva a pensar de que el/la responsable del crimen es un personaje que a la postre resulta ser inocente. El investigador cuestiona las evidencias puesto que intuye que son falsas, detrás de ellas se oculta algo muy importante. Y finalmente se descubre la verdad que para nada era evidente.

Es curioso pero en nuestra vida nos pasa exactamente lo mismo. Trabajando las subpersonalidades aprendemos a desenmascarar las evidencias: detrás de un comportamiento “exigente”, “duro”, “combativo” descubrimos la subpersonalidad de Niño. Lo que era tan evidente ocultaba algo muy diferente a las apariencias.

Pues eso, cuestionemos lo que es evidente. Y así podemos ir penetrando hacia el meollo de la cuestión.

¿Qué conceptos elegimos?

Para hacer que nuestro trabajo sea sostenible elegiremos aquel concepto que tiene para nosotros una relevancia en el momento presente. Tan solo uno. Para empezar.

Lo iremos trabajando. Más tarde, las circunstancias vitales nos harán ver la importancia de otros conceptos. Y así poco a poco, avanzando, progresando en la comprensión y en el conocimiento.

 La mayéutica de Sócrates

Ese trabajo es tan antiguo como nuestra civilización. De la mano de Platón sabemos que ese era el arte de Sócrates para ayudar a parir a los hombres, parir la comprensión. Y la que daba a luz era el alma, curiosamente. Es decir, no es cuestión de la mente, como podríamos pensar siendo víctimas de las evidencias, sino del alma.

Sócrates habla de los hombres no porque las mujeres por aquel entonces eran más puestas en el tema J, simplemente porque la filosofía (el amor a la sabiduría) era una ocupación principalmente masculina. Aunque a nuestros días llego la constancia de una mujer filósofa que vivía en Atenas, si no me equivoco. No me acuerdo de su nombre L.

Del griego maieutiké (arte de las comadronas, arte de ayudar a procrear). La mayéutica es el método filosófico de investigación y enseñanza propuesto por Sócrates.

En un pasaje del Teetetes de Platón dice Sócrates que practica un arte parecido al de su madre Fenaretes, que era comadrona: “Mi arte mayéutica tiene las mismas características generales que el arte [de las comadronas]. Pero difiere de él en que hace parir a los hombres y no a las mujeres, y en que vigila las almas, y no los cuerpos, en su trabajo de parto. Lo mejor del arte que practico es, sin embargo, que permite saber si lo que engendra la reflexión del joven es una apariencia engañosa o un fruto verdadero”.

Por cierto la etimología de la palabra técnica nos lleva a la palabra original griega τεχνη – tekné. Y tekné, entre otras acepciones, significa arte, ni más ni menos.

Pues la mayéutica de Sócrates puede considerarse un métodos, un camino y un medio para alcanzar la comprensión y un tekné (ahora diríamos técnica), un arte que permite hacer lo mismo.

 Resumiendo

–       Elijo un concepto

Empiezo la destilación:

–       Vuelco sobre el papel lo que encuentro en el espacio de mi consciencia sobre este concepto

Empiezo la construcción:

  • Me hago preguntas (por qué, para qué, qué significa para mi esto, etc.), consulto los diccionarios si hace falta
  • Contesto a estas preguntas
  • Vuelvo a preguntarme
  • Contesto
  • Y así sucesivamente hasta que alcance una comprensión más profunda de la que tenía al empezar el trabajo

Nota: al consultar los diccionarios, no tomar como cierto lo que dicen. Muchas veces se equivocan o dicen auténticas tonterías.

Fin del discurso (del parto:))

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(6) comments

[…] La personalidad, hice un análisis del concepto “personalidad”. Un análisis breve, una destilación, un primer paso para comprender el significado y el sentido del […]

Reply

[…] acaba nuestro cuerpo y empieza el alma. La frontera es muy fina, muy huidiza, nos enredamos en los conceptos a los que estamos acostumbrados y sin embargo si la atención se mantiene despierta descubrimos […]

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[…] un post anterior hablé de nuestra manera un tanto arrogante de usar el lenguaje sin interesarnos siquiera por el […]

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Cómo ser sincero a couple of years ago

[…] Aclarando los coneptos […]

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[…] es la primera vez que intento hacerte ver que solemos manejar de una manera irreflexiva gran cantidad de bobadas cuando hablamos de conceptos […]

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[…] de la palabra, un caso de creación de quimeras, de creación de unos entes innecesarios. Realmente no entendemos lo que decimos. Ya decía Guillermo de Ockham en el siglo XIV:«entia non sunt multiplicanda praeter […]

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