¿Qué es el estrés?

By Victor Chertkov | Conceptos

Estrés diario es superable - ver cómo almayogavida.com

La buena noticia es que el #estrés no existe. Descubre aquí por qué...  

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Ta saludo, querido lector de almayogavida.com!

Escribí algún tiempo atrás en el Diccionario del Alma una entrada dedicada al estrés y ahora quiero ampliarla un poco más.

¿Qué es el estrés? Si nos dirigimos a las fuentes de la ciencia, descubriremos, con sorpresa, que la ciencia (la psicología) no tiene una respuesta unánime a ésta pregunta.

Nos ofrece una multitud de teorías, hipótesis, conjeturas, etc.

Lo cual quiere decir que la ciencia no sabe qué es el estrés.

Os propongo una definición en la que podemos apoyarnos en nuestras investigaciones personales:

Aquello que denominamos el estrés es la presión de las imágenes de obstáculos que surgen en el camino que nos lleva a las metas elegidas.

No es una definición científica, ni tampoco pretendo que lo sea.

¿Qué es el estrés? – aclarando la definición

Digo “aquello que denominamos el estrés” porque tal como se usa el concepto de estrés es un saco sin fondo donde cabe todo. Un comodín para hablar de lo que sea que genera cierto malestar físico, mental o emocional (sentimientos).

Presión de las imágenes. Cuando vivimos la situación que llamamos estresante, generalmente, no experimentamos ninguna presión directa de carácter físico.

Y sin embargo tenemos esa sensación: algo nos presiona. ¿Qué es lo que nos presiona?

Percibimos los acontecimientos o situaciones creando unas imágenes de ellas en nuestra consciencia.

Esas imágenes son las que crean la sensación de presión.

¿Por qué surge esa sensación? Porque lo que percibimos impide conseguir lo que queremos o, por lo que sea, intentamos conseguir. En otras palabras impide alcanzar nuestras metas. Estamos ante unos obstáculos.

Afinando un poquito más, podemos ver que es nuestra personalidad la que se ve presionada en éstas circunstancias. Sobre la personalidad escribí en el post  La personalidad (un estudio del concepto) y El héroe de las mil caras (una introducción a las subpersonalidades).

Es un tema importante para comprender el fenómeno denominado el estrés. Pero de momento volveremos a ver las metas.

Las metas – un sinfin

Entonces, siempre estamos persiguiendo ciertas metas. Parece ser que es imposible vivir sin tener metas. Tenemos centenares o miles de metas. Miles de metas es un decir, evidentemente. No sé si es posible calcularlas.

Un ejemplo. Salgo de mi casa para ir al trabajo, cojo mi coche y por el camino me meto en un atasco que no esperaba encontrar. Tengo que llegar a tiempo al trabajo, tengo un montón de asuntos importantes, urgentes y veo con claridad que lo que quería conseguir, mis metas, está en peligro por el obstáculo en forma de un atasco de tráfico.

Para ser más exacto, el obstáculo es en realidad el conjunto de imágenes relacionados con lo que yo llamo “el atasco”. Si somos sinceros, podemos abandonar el coche en la calle y proseguir nuestro camino.

El atasco no puede pararnos si nosotros decidimos proseguir el camino. No lo hago porque enseguida emergen gran cantidad de imágenes un tanto “amenazantes” (me van a multar, me sentiré mal, el “qué dirán”, “así no se hace”, eso no es cívico, y un larguísimo etc.) que me “impiden” dejar el coche tirado en la calle y decido, atención!, DECIDO continuar en el coche parado.

Por todo eso siento una clarísima presión. Una vez más ¿qué me presiona? ¿el atasco? Y ¿qué parte de mi se siente presionada?

Yo estoy cómodo en mi coche que cuenta con todas las comodidades posibles: aire acondicionado, calefacción, radio, algunos incluso pantallas para ver películas, etc.

Los otros coches que forman el atasco no me tocan físicamente, ni tampoco sus conductores. Estos pueden irritarse o cabrearse y empezar a pitar. Pero aún así mi cuerpo no se ve afectado físicamente.

Bueno, la presión surge porque esa imagen del obstáculo (el atasco repentino) se interpone en mi camino hacia la meta que yo tenía al salir de mi casa: llegar a trabajo a tiempo y empezar a hacer lo que me tocaba/necesitaba hacer o estaba obligado a hacer.

Y no solamente se interpone una imagen sin más, sino que yo intento “atravesar” esa imagen por fuerza, “rompiéndola”, y es cuando surge la sensación de presión. Hemos de tenerlo bien claro: la presión no puede ser “abstracta”.

Dónde y cómo surge la presión que percibimos

La presión sólo es posible cuando algo opone resistencia a la acción de presionar. Sin eso no puede haber ninguna presión. Para muestra un botón.

Intentad presionar el aire. No tendréis éxito alguno. Ahora bien, si yendo en un coche a 100 km/hora saco la mano por la ventanilla enseguida percibo una presión de aire sobre mi mano.

En otras palabras, hemos creado unas condiciones en las que la presión se manifiesta: suficiente velocidad de desplazamiento la cual hace percibir la resistencia del aire atmosférico sobre la mano que en este caso es la que presiona. En una atmósfera menos densa que la terrestre tendríamos que desarrollar una velocidad mucho mayor para percibir lo mismo.

Exactamente igual en lo psíquico: debe existir algo que puede presionarse y algo que puede ejercer esa presión. En el caso del atasco, la imagen de mi acción (ir al trabajo) presiona sobre la imagen del atasco y yo percibo la resistencia. También podemos decir que nos quedamos parados ante una imagen del atasco sin ser capaces de atravesar o rodear el obstáculo y proseguir nuestro camino.

Y al quedarnos parados ante la imagen del atasco, seguimos manteniendo la misma intención: la de avanzar. Como resultado presionamos, generamos una presión (siempre en el espacio de nuestra consciencia) y la percibimos, por supuesto.

No solemos ver las situaciones en estos términos y nos atascamos en las tonterías como si de verdad tuviéramos delante un muro infranqueable.

El que presiono soy yo y no el atasco. Llegado el caso, simplemente dejo el coche tirado, paso a otra calle, cojo un taxi y listo, atasco resuelto, meta alcanzada.

Por qué no lo hacemos es otra historia y la intenté esbozar un poco más arriba. Lo que me interesaba era ver el tema de presión que percibimos.

Y volviendo al tema de la personalidad, es en mi personalidad que uso como trabajador o jefe/dueño donde se perciben todas éstas presiones. Al principio, cuando lo oímos por primera vez, nos puede parecer que es poco o nada evidente. Hace falta algún tiempo y cierta cultura de autoobservación para aprender a verlo.

Esa personalidad es la que tiene las metas. Te remito, estimado lector, a los posts sobre la personalidad ya citados, y sin embargo diré ahora que cada personalidad (subpersonalidad) que creamos y usamos desarrolla su propia jerarquía de metas a conseguir.

Por eso cuando descubrimos algún obstáculo que se interpone entre nuestra personalidad en cuestión y sus metas, experimentamos lo que llamamos el estrés con todas sus manifestaciones y síntomas.

Imágenes – mundo de fantasía no reconocida

Percibimos el mundo a través de los órganos de sentido que generan las sensaciones. A través de ellas vamos construyendo una imagen del mundo. En otras palabras, no vemos el mundo en directo, tal como es, sino a través de una tupida cortina de imágenes.

La formación de esa cortina de imágenes que tapa el mundo empieza a producirse nada más nacemos, lleva su tiempo y, finalmente, nos acostumbramos a ella hasta tal punto que empezamos a confundir las imágenes sobre mundo que hemos creado con el mundo en sí.

Nada grave: aún así, percibiendo una minúscula porción del mundo, logramos sobrevivir con éxito y vivimos “felices” en nuestra ignorancia.

Es un hecho que la humanidad conoce desde sus albores. La filosofía de Samkhya, y por extensión el Yoga, lo denomina maya – la ilusión. Realmente lo es.

Vemos una película de ficción, la más grande de todos los tiempos; cualquier “maravilla” cinematográfica no es más que una réplica cutre comparada con la Gran ilusión que creamos para representar el mundo en forma de imágenes. Esto está relacionado con el tema de comsovisión del que hablo aquí.

Por cierto, creo que todas las tradiciones espirituales, Yoga incluido, invitan a trabajar con ahínco para despertarse, es decir, correr el velo de la ilusión y empezar a percibir la Realidad.

Lo mismo pasa con los obstáculos que mencioné antes: es una representación de lo que ocurre en forma de imágenes. Cultivando la introspección, desarrollando esa cultura de autoobservación, llegaremos a ver con claridad esas imágenes. No es tan difícil como puede parecer pero en cualquier caso llevará su tiempo.

Hemos de tenerlo bien claro: manejamos unas imágenes en nuestra consciencia, es ahí donde surge el problema. Dejaremos al margen el tema de la consciencia, por ser demasiado amplio y complejo. En éste caso hablamos de las imágenes de obstáculos que impiden alcanzar nuestras metas.

Siguiendo con el ejemplo que puse, el verdadero atasco se produce a nivel de imágenes, el atasco de coches no es ningún “problema” en sí.

La liberación del estrés

¿Puedo liberarme de ésta presión? Claro que sí, es sencillo pero no fácil. No lo confundamos :). Hace falta saber cómo hacerlo, para ello hemos de cultivar ese arte que erróneamente llamamos “técnica“.

La parte “técnica” es relativamente sencilla y hasta fácil: conocer y practicar. Finalidad: desarrollar el arte y no “pulir” el ladrillo intentando convertirlo en un espejo, como en un cuento zen. Una de esas técnicas, entendidas en su sentido original, o sea el arte, es la relajación.

Pero queda la otra parte en la que deberíamos trabajar la comprensión del fenómeno que llamamos “estrés” y dibujar las vías que nos llevarán a una vida casi sin él.

Dicen que vivir sin estrés es imposible. Yo matizaría esa expresión. Es como decir que vivir sin quemaduras o hematomas es imposible.

Es evidente que en algún momento de nuestra vida nos quemamos (físicamente) – electrodomésticos, fuego, sol, ácidos, etc. – o decoramos nuestro cuerpecito con una hematoma – deporte, movimientos bruscos, colisiones de todo tipo con objetos, etc. – y eso forma parte de las vivencias humanas.

Ahora bien, tal cómo suelen hablar del estrés, parece que  sufrir, subrayo: sufrir, forma parte poco menos que obligada de nuestra existencia. Eso es completamente falso.

El caso es que nos enseñan y nosotros aprendemos esos patrones de comportamiento: ponernos nerviosos en los exámenes, en los atascos, con las despedidas, pérdidas económicas y un larguísimo etc. Más que algo inevitable es algo habitual, ni siquiera debería ser normal y sin embargo se convierte (lo convertimos) en la norma de nuestra vida.

Existen otros modelos e igual que aprendemos los anteriores, podemos aprender modelos de comportamiento que en las mismas circunstancias permitan evitar la presión, el sufrimiento. El dichoso “otro mundo” es posible, como reza el lema que últimamente está de moda.

He aquí una receta antiestrés desde Cuba, de la mano del Septeto Trio los Dos.

¿Qué te parece esa propuesta?

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(10) comments

[…] Entonces, ese movimiento inicial (intención, deseo o necesidad) crea unas imágenes de acción y de resultado. Y el cuerpo simplemente las ejecuta. Por cierto por ahí es por donde surge lo que llamamos el estrés. […]

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[…] efectos de tensión que generamos son nefastos: insomnio, estrés, ansiedad, cansancio crónico, fatiga, dolores musculares, dolores de espalda y de cabeza y así ad […]

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[…] veces no queremos vivir la rutina, huimos de ella, nos produce el estrés, necesitamos soltar las tensiones, queremos unas vacaciones… Y luego, una vez tras otra, […]

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[…] De mi práctica personal, corroborada también por mis alumnos y otras personas que lo hayan practicado, puedo afirmar que implantar esa meditación en tu jornada laboral puede reducir o incluso eliminar por completo aquello que llamamos el estrés. […]

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[…] También es un recurso muy importante, e incluso decisivo, a la hora de afrontar lo que solemos llamar el estrés. […]

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[…] tiempo que hemos de usar para des-cansar, des-cargar, liberarnos de la presión (que solemos llamar estrés), de todo aquello que empeora nuestra existencia, la hace más dura y más pesada. En definitiva, […]

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[…] Eso es lo que vemos en nuestra vida: cada vez que acertamos estar en conexión directa y sentida con ella, nos deslizamos fácilmente siguiendo las líneas de menor resistencia en este poderoso movimiento. Cada vez que nos equivocamos y perdemos esta sintonización la vida nos arrolla, nos arrastra sin que podamos hacer nada en contra causándonos daño. Esta situación esta relacionada con lo que solemos llamar el estrés. […]

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[…] oficina, se ve amenazada. Pueden empezar a maldecir el coche, golpearlo, ponerse nerviosos, “estresarse” o ponerse […]

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[…] ¿es un problema? y ¿el calor? La falta de dinero ¿es un problema? y ¿el desempleo? ¿Será el estrés un problema? A simple vista parecen unas preguntas un tanto tontas debido al aspecto evidente que […]

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[…] de yoga sobre cuerpo, mente, emociones, memoria, capacidad de adaptación a entornos cambiantes y estresantes, […]

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