Seleccionar contenidos de consciencia

By Victor Chertkov | Alma

Seleccionar contenidos de consciencia en almayogavida.com

Selecciona los contenidos de tu #consciencia

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Creo que seleccionar contenidos de consciencia, de nuestra consciencia, es un tema de suma importancia. Por ahora dejaremos de lado el tema de qué es la consciencia. Un tema demasiado grande para abordarlo ahora mismo. No obstante podemos admitir que nuestra consciencia alberga, almacena ciertos contenidos. En esta entrada hablé sobre una de las visiones de la consciencia.

La consciencia es cosa del alma. No tiene nada que ver con el cerebro. Si no me equivoco, uno de los psicólogos más reconocidos de la URSS, Alekséi Leontiev, (hablo de él porque representa a una de las escuelas de psicología más materialista, hasta la médula) al final de su vida reconoció que “parece ser que la consciencia es un epifenómeno”. Epifenómeno significa “lo que se manifiesta por fuera [en este caso sin relación con la materia]”.

La memoria también lo hace y al ser parte de la consciencia decimos que almacena los recuerdos, pensamientos que, en realidad, vienen a ser lo mismo: todos ellos son imágenes. De momento dejaremos la memoria en el tintero y nos ocuparemos de seleccionar contenidos de consciencia.

Seleccionar contenidos de consciencia – quién lo hace

La respuesta es – lo hacen aquellos que consideramos importantes (lo importamos en nuestra consciencia) para nosotros, a los que les prestamos nuestra atención y, finalmente, nosotros mismos. Los agentes externos – cualquier persona, ser vivo u objeto inanimado – y en la actualidad los medios de comunicación son los que “se encargan” de seleccionar contenidos de consciencia para nosotros.

Los medios de comunicación mas que transmitir sin mas las noticias las fabrican. Las fabrican buscando el mayor impacto posible. Todo esto enmascarado con la presunta “libertad” de expresión. La libertad es una falacia. Cada medio es libre en tanto en que su dueño le permite ser “libre”, ni más ni menos.

Nosotros tomamos la decisión de si aceptamos o no estos contenidos. Lamentablemente en la mayoría de los casos ni siquiera nos reparamos en este hecho y lo que hacemos es, de una manera indiscriminada, es llevar dentro cantidad enorme de imágenes dañinas, muchas veces auténtica basura.

Como dije antes, importamos dentro de nuestra consciencia aquello que consideramos importante. Todo lo que hacen o dicen personas que son un referente para nosotros, es decir importantes, pasa a formar parte de nuestra consciencia en forma de imágenes. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación de todo tipo, internet incluido.

Limpiamos nuestras casas con asiduidad, exportamos (sacamos fuera) basura, deshechos, lo que ya no nos sirve, pero no limpiamos los contenidos de nuestra consciencia, no exportamos fuera de nuestra consciencia casi nada. Exportar fuera e importar dentro son redundancias, claro está, lo digo así para acentuar, exagerar, un poco más y hacer que prestes tu atención a lo que estoy diciendo.

¿Cuándo fue la última vez que hayas quitado deliberadamente algún contenido de tu consciencia? ¿Eres capaz de hacerlo? ¿Puedes hacerlo cuando quieres?

Hablando de los medios hay que tener en cuenta que los medios de comunicación, sobre todo si son grandes, invierten muchos recursos en seleccionar a los mejores influenciadores (presentadores, periodistas, guionistas, redactores de contenidos), a los que tienen ya cierta fama y reputación y, si cierta persona promete, le crean esta fama y reputación.

Por supuesto cuidan mucho al personal técnico: cámaras, técnicos de sonido, diseñadores que ayudan a crear imágenes impactantes.

Además invierten mucho dinero en estudiar la respuesta que tienen los contenidos que preparan (para la consciencia de otros) en su público y procuran hacer una selección impactante, molesta, que agita pasiones, despierta interés.

Sin decir nada de la feroz competencia entre los medios que hace que entre todos y con nuestra ayuda vayan mejorando constantemente sus herramientas para causar el mayor impacto.

En otras palabras los que crean masivamente los contenidos de consciencia para otros – los medios de comunicación – además de estar muy preparados para ello, constantemente mejoran su capacidad de hacerlo. Y ¿los consumidores?

Los consumidores tan sólo consumen. No mejoran su capacidad crítica, no actualizan sus filtros, no están presentes, no le prestan atención al alimento que les meten a presión en su espacio de consciencia. En otras palabras pierden la batalla constantemente.

La última afirmación que hago puede contradecir con lo que vemos en las redes sociales: actitudes críticas y hasta muy beligerantes son muy frecuentes. Sin embargo esto no cambia nada. Todo lo contrario, crea una firme ilusión de que los consumidores de los contenidos pueden hacer algo. No, pueden hacer muy poco. Y este espectáculo de la crítica popular forma parte del juego: nos dejan “ser críticos”.

No recuerdo quién de los filósofos modernos dijo que la subcultura de la protesta contra el capitalismo (el sistema) forma parte del capitalismo (el sistema). Lo que vimos en la película “Matrix” es una pálida y primitiva parodia de la realidad que nos toca vivir. Esa realidad que supera cualquier ficción con creces, que es mucho más esquizofrénica, sutil, enrevesada, que cualquier imaginación de escritores o guionistas.

Nosotros también seleccionamos contenidos de nuestra consciencia y además somos creadores de gran parte de ellos. Es muy triste que este hecho pasa desapercibido para la mayoría de la gente. Tienen la capacidad de crear, son muy creativos, y no se dan cuenta de ello.

Nos vendieron esa idea falsa de que los “creativos” son estos freakis que crean contenidos publicitarios y se dedican al diseño de todo tipo y los demás somos unos patanes incapaces de hacer nada que merezca atención.

Es todo lo contrario: cualquier persona es nada menos que creadora de todo un universo, su universo. TODO UN UNIVERSO, es decir es algo realmente enorme. Y los “creativos” son unos chicos que crean (además de sus propios universos) unas creaciones muy limitadas, a menudo simplones pero llamativas. Hacen algo que un buen amigo mio califica como cutre-salchichero. Comparto su calificación.

Sin embargo los “creativos” son convertidos en influenciadores, cuentan con respaldo y apoyo de la artillería pesada de los medios de comunicación que invierten cantidades enormes de recursos para que los “creativos” impacten, sean visibles, para que les prestemos atención. Son dos piezas que hacen que el conjunto funcione.

Algo parecido pasó con la pintura “vanguardista” y abstracta: Pegi Gugenheim, sobrina de Solomon Gugenheim (banquero que dio a su sobrina cheque en blanco), después de la II Guerra Mundial creó demanda para las obras de estos chicos – Picasso, Miró, Ernst, Pollock (por citar algunos) –  que vivían en miseria y no eran interesantes para nadie. Contaba con recursos monetarios cuasi ilimitados de su tío y se dedicó a comprar masivamente las obras de los “vanguardistas” que estaban ya bien muertos. Murieron por la muerte natural.

¿Os suenan los museos Gugenheim? Nueva York – Venecia – Bilbao – Abu Dabhi… No es más que una inversión, cosa del negocio, nada más. No tiene nada que ver ni con la “evolución” o “desarrollo” de la cultura ni con el valor que puedan tener los cuadros. Su valor es risible, sin embargo el precio no. Se venden muy bien.

Ahora Museo Gugenheim es un “equivalente” de arte, cultura en el sentido elevado de la palabra (aquello que esta reservado para unos pocos genios o maestros creadores), etc. Pues no, era tan solo una operación comercial de una mujer joven a la que les gustaban estos chicos tan “enigmáticos”. Ahora toda esta basura forma parte de la consciencia de mucha gente.

Es un ejemplo de cómo se crean contenidos de consciencia. De cómo se puede convertir a cualquier persona, objeto, acontecimiento para que sean influenciadores, para que se conviertan en contenidos de consciencia, sí o sí.

Afortunadamente aún queda gran parte de la población de la Tierra que sencillamente no se entera de la movida organizada por “mil millones de oro”, esa población que goza, que gozamos (si me estas leyendo, casi seguro formas parte de este número “afortunado”) de una vida mejor, más alimentada, más manipulada, vive en “democracia” (esa quimera que nos venden descaradamente) y usa las redes sociales.

Facebook tan sólo llega a poco más de mil millones de la población de más de siete mil millones. Pero ese monstruo crece sin parar.

Seleccionar contenidos de consciencia – qué hacer

Ante la vorágine de la “información” (que no tiene nada que ver con la información) en los medios lo que podemos hacer es decidir qué es lo que dejaremos que pase a formar parte de nuestra consciencia.

Puede parecer que es una medida drástica cuando en realidad lo drástico es la imposición de los medios de comunicación a la hora de rellenar nuestra consciencia con guerras, accidentes, asesinatos, miserias, hambre, etc. etc. mezclado con cosas de diseño, moda, “crónica social” (que más que social es grupal porque es de unos pocos, un grupito muy reducido, pero muy puñetero), protestas de todos contra todo, opiniones interminables de expertos y expertillos en cualquier materia que esté “de moda”… Un espectáculo de absurdo.

Pero pasemos al método:

Método 1

El método significa camino. Y la teoría significa contemplación. El camino nos lleva al lugar que deseamos alcanzar habiendo contemplado previamente el mapa del territorio por el que iremos moviéndonos. Más sobre la teoría y el método aquí.

  1. Desconéctate de los medios de comunicación por UNA semana (corta TODO: prensa escrita y digital, televisión, internet, redes sociales, radio, desconecta los datos en tu móvil para estar fuera de whatsapps, telegrams, messengers y otros tubos)
  2. Empieza el día creando TUS propios contenidos de consciencia
  3. A lo largo del día selecciona lo que vas a llevar dentro, lo que vas a importar
  4. Acaba el día creando TUS propios contenidos de consciencia

Comentarios:

  1. Si dejas abierto un sólo canal de medios de comunicación sin darte cuenta entrarás en la acción de siempre: tragar sin masticar lo que otros han masticado ya. Mejor que no lo hagas. Mastica tu. Ya no eres un bebe. Manténlo por una semana. No va a pasar nada. Hace 25 años no había nada de eso, pocos tenían teléfonos, el mundo giraba perfectamente. No seas un títere, corta con esa dependencia por lo menos por una semana.
  2. Empieza el día con algo de ejercicio físico para conectar con tu cuerpo. Si es posible hazlo en la calle, en un parque. No importa si está lloviendo, nevando, hace un viento, frío o calor. Incluso mejor: que estas manifestaciones de la naturaleza sean los contenidos que tu creas. Empieza el día con esto.
  3.  A lo largo del día observa las tentaciones que puedas tener de volver a tragar lo que otros han masticado para ti. Recuerda que no eres un bebe. Que puedes masticar lo que elijas tu. Que esto sea el contenido de tu consciencia.
  4. Acaba el día con un paseo agradable, una conversación fuera de los tópicos política/famosos/futbol/atentados/asesinatos. A fin de cuentas al tragar estas cosas NO HACES NADA para cambiar la “realidad” de la que estas hablando. Habla de ti. O solamente escucha, no digas nada. Cualquier cosa que digas no tiene importancia alguna. Luego, ya en la cama, repasa mentalmente el día que has vivido. Deja lo que de verdad es importante, todo lo demás exporta, tira a la basura.

Si puedes aguantar así una semana, olé! Estas creando tu propio universo, por tu cuenta, sin que otros te ofrezcan una papilla bien mascada que sacan de su boca… ¿Qué te parece esa imagen? Juego lo que quieras que no vas a tragar eso si se trata de algo de comida, incluso de la que te gusta mucho a ti. ¿Por qué tragas las “noticias” que han mascado otros?

Si no puedes aguantar una semana no pasa nada, no vas  a morir por eso. Pero espero que por lo menos descubras algo nuevo sobre ti mismo. Eso ya es un paso. Todo lo demás depende de ti. De tu grado de “libertad” o del grado de tu dependencia, que viene a ser lo mismo. Tu decides. Hazlo con amor. Desde el amor. Y para eso tienes el

Método 2

  1. Sin desconectarte de los medios, selecciona lo que vas a ver
  2. Antes de sumergirte en la vorágine informativa pregúntate ¿qué voy a hacer con lo que estoy viendo o leyendo? ¿Para qué me sirve esto? Sé sincero contigo mismo. No es un examen, nadie te va a poner una nota. Pero te ayudará a comprender un poco más lo que haces y lo que hacen los medios
  3. Cuando lo veas o leas, procura no hundirte en la “noticia”. Intenta crear cierta distancia entre tu y lo que lees o ves
  4. Cuando termines de ver o leer pregúntate a ti mismo ¿estoy mejor después de haberlo ingerido? ¿soy una persona mejor de lo que era? ¿el mundo se hizo mejor por el hecho de haber tragado todo eso que tragué?
  5. Si la respuesta es más bien un NO, puedes tirar a la basura todo lo que has visto. El único beneficio que acabas de sacar es el de darte cuenta de que no necesitas nada de esto. Si la respuesta es más bien un SÍ, importa dentro lo que hace que seas una persona mejor y tira el resto (expórtalo).

Ya me contarás cómo te habrá ido este experimento. Hazlo en comentarios a este blog.

Hasta la próxima, amigo!

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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[…] pensamientos sin control, una corriente de imágenes que pocas veces aportan alguna ayuda, creo un contenido de mi consciencia que mantiene mi presencia, aporta positividad, es edificante, me permite mejorar y todo eso estando […]

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