Surfeando la vida

By Victor Chertkov | Vida

Surfeando la vida aprendo a vivir el cambio, participo de la vida. Surfea la vida, amigo! 

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Te saludo, querido amigo de almayogavida.com!

Quiero dedicar esta entrada al tema de cómo vemos nuestra vida en general. Bien sabido es que en función de cómo la vemos así la viviremos. Yo diría que se trata exactamente de nuestra cosmovisión. Una manera de concebir el mundo en su totalidad.

Incluso aquellos que afirman que no se detienen a pensar demasiado sobre estos temas también tienen su propia cosmovisón. En definitiva es la imagen del mundo que construimos a lo largo de nuestra vida.

Origen del término

Parece ser que el término comsovisión fue acuñando por filósofo alemán Wilhelm Dilthey y la palabra en alemán es Weltanschauung: una palabra compuesta de Welt (mundo) y anschauen (ver, mirar, observar). En español usamos el calco del alemán: cosmovisión.

En otras palabras se trata de tener cierta visión del Universo que habitamos la cual engloba multitud de submundos y espacios. Pero ahora quiero hablar sobre una parte de esa cosmovisión: nuestra vida en este Universo.

Surfeando la vida – ampliar nuestra visión

Como dije, todos tenemos cierta manera de ver el mundo y nuestra vida en él. Hoy en día está muy extendida esa visión artificial de la vida que podemos llamar una visión “positiva”: alegría, optimismo, entusiasmo y no sé qué cosas más.

La amplia propagación de esta visión se debe al infantilismo e ignorancia de los que la propagan y divulgan. Una vida de cualquier persona siempre es una mezcla inevitable de lo agradable y placentero con lo desagradable y doloroso. Así es la realidad de la vida y de por sí eso no es ni bueno ni malo. Simplemente es.

Todos queremos vivir bien, todos aspiramos a ser felices, todos pretendemos alcanzar cierta satisfacción como resultado de nuestras acciones. Lo cual no quita que por el camino nos toque experimentar el dolor, la pérdida, la desilusión, el desengaño, etc.

Como siempre, te invito, querido lector, no creerme sin mas sino cotejar lo que digo con tus propias experiencias, comprobar e, incluso, cuestionar mis reflexiones. No es para caer en una actitud de crítica destructiva sino para intentar comprender mejor lo que estoy diciendo.

Surfeando la vida – la vida es cambiante

Entonces, la vida que nos toca vivir es una mezcla de lo agradable con lo desagradable. Una de cal y otra de arena, como dicen en este país.

Por mucho que intentemos ordenar las cosas que nos rodean y nuestra vida, el desorden se instala sin remedio alguno.

También podemos usar la metáfora de las montañas rusas – es un constante “sube y baja” con algunos tramos de movimiento lineal que se acaba tarde o temprano. Es una clara manifestación de la impermanencia.

Pero más que la montaña rusa que es algo que no contempla el elemento activo de nuestra elección, prefiero usar la metáfora del surfista.

Surfeado la vida – aprendo a surfear

Tal como lo vemos en el vídeo al principio del post, cuando uno aprende a dominar el surf, necesita comprender el medio, el océano con las olas. Haciendo múltiples pruebas, observando constantemente cómo cambia la frecuencia de las olas, poco a poco uno aprende a surfear sobre las olas cada vez más grandes.

Para que esto sea posible uno tiene que tener el deseo de aprender y de mantenerse en contacto directo con el medio cambiante, sentir su fuerza. El agua salada que salpica la cara, se mete en la boca y en la nariz te hace sentir el ritmo del océano. Esperas, a través de tu sentir, la aparición de una ola que te convenga.

Eliges la ola y empiezas a deslizarte delante de ese movimiento de fuerza enorme e imparable. Al agua del océano tan solo es algo que se mueve debido a la acción de la fuerza, puedes sentir esa fuerza, puedes cabalgar sobre ella, sobre la ola que puede alcanzar 20 metros de altura.

Tu objetivo es cabalgar sobre la ola, convertirse en una parte de ella. Si logras hacerlo, durante algún tiempo estarás cabalgando sobre esa fuerza obteniendo un enorme placer y fascinación.

Sin embargo si te equivocas y te colocas en la misma cresta de la ola o justo debajo e ella, descubrirás toda la potencia arrolladora, destructiva de esta enorme fuerza. La fuerza que mueve la ola moverá tu cuerpecito indefenso como el viento mueve una mota de polvo. Te llevará hacia donde la fuerza se mueve, hacia la playa, las rocas, hacia abajo. Volverás a sentir una vez más la acción de esta fuerza que se quedará grabada con arañazos, hematomas, esguinces o roturas en las densidades de tu cuerpo físico.

¿Cuál es la diferencia entre estas dos situaciones? En el primer caso te fundes con la fuerza, con la ola y te mueves con ella sin que esto te moleste incluso al revés, te fascina, te entusiasma este movimiento poderoso.

En el segundo caso ocurre todo lo contrario y el efecto resultante de estar en disonancia con esta fuerza es realmente muy desagradable cuando no mortal.

Surfeando la vida – aprender a surfear con la vida

Eso es lo que vemos en nuestra vida: cada vez que acertamos estar en conexión directa y sentida con ella, nos deslizamos fácilmente siguiendo las líneas de menor resistencia en este poderoso movimiento. Cada vez que nos equivocamos y perdemos esta sintonización la vida nos arrolla, nos arrastra sin que podamos hacer nada en contra causándonos daño. Esta situación esta relacionada con lo que solemos llamar el estrés.

La verdad es que hagamos lo que hagamos siempre acabaremos en agua para volver a remontar la siguiente ola y cada vez que lo hacemos conscientemente aprendemos algo más, comprendemos algo más esa fuerza imparable que se manifiesta por doquier y que llamamos la Vida.

En otras palabras se trata de aprender a surfear con la vida. Nuestra experiencia vital nos sugiere que no es posible cabalgar sobre la ola sin parar.  Tampoco es posible hacerlo con las olas del océano. El movimiento de la ola es finito y acabaremos en el agua.

Y sin embrago de nosotros depende elegir si seguimos cabalgando, aprendiendo, mejorando nuestra destreza de vivir la vida o abandonamos cualquier esfuerzo y nos entregamos a la merced de los movimientos de las olas de nuestra vida. Que la vida nos lleve al destino que desconocemos sin que participemos activamente en este proceso.

Y un poquito más de surf sobre las olas y el asfalto también que es una metáfora muy gráfica de lo que nos pasa en la vida. Disfrutad, amigos!

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(4) comments

[…] Es un hecho que la humanidad conoce desde sus albores. La filosofía de Samkhya, y por extensión el Yoga, lo denomina maya – la ilusión. Realmente lo es. Vemos una película de ficción, la más grande de todos los tiempos; cualquier “maravilla” cinematográfica no es más que una réplica cutre comparada con la Gran ilusión que creamos para representar el mundo en forma de imágenes. Esto está relacionado con el tema de comsovisión del que hablo aquí. […]

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[…] Y, finalmente, una vez reestablecido el orden (o tal vez no) deberíamos reflexionar sobre el resultado de nuestra acción. ¿De qué nos hemos dado cuenta? ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué hemos conseguido? y ¿qué hacemos con el resultado de nuestra acción? Eso nos ayudará a mejorar nuestra actitud ante la vida aumentando la maestría de surfear con la vida. […]

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[…] sobre el arte de surfear la vida en un post anterior. La vida es muy cambiante, todo lo que nos rodea fluye sin parar […]

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[…] Por eso, creo, es importante tenerlo bien presente. Tratar de no perder de vista esta realidad: el mundo no depende de nosotros, es libre, todo el mundo es libre, es impermanente y cambiante. Cualquier acuerdo es un intento de crear cierto orden y como tal, como un intento, puede resultar acertado o no, funcional o no, útil o no, constructivo o destructivo… Esto depende de muchos factores… […]

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