Yoga para el cuerpo

By Victor Chertkov | Yoga

yoga para el cuerpo

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Hola querido lector de almayogavida.com!

En uno de los posts anteriores escribí sobre qué es yoga y en el otro sobre las clases individuales de yoga.

De momento estoy hablando sobre hatha yoga, el yoga físico. Existen otras vías del yoga sobre las que hablaré en otros posts.

Cuando uno se acerca a la práctica del yoga, sobre todo cuando se aventura a hacerlo por su cuenta son frecuentes los errores y traumas debido a la poca comprensión de principios fundamentales.

Me pasó esto a mí y eso que contaba con una persona experta, mi padre que fue mi primer maestro de yoga, que me ayudaba a descubrir los entresijos de yoga.

Es fundamental una guía profesional, pero más que profesional (que lo soy por la preparación recibida y la experiencia acumulada de años de práctica personal y la enseñanza del yoga) me considero un diletante. Diletante en el sentido literal de la palabra, del latín delectare, obtener el placer.

Obtengo el placer practicando, obtengo el placer enseñando y compartiendo el conocimiento que voy adquiriendo, obtengo el placer ayudando a mis alumnos a mejorar sus vidas a todos los niveles.

Yoga para el cuerpo – sus orígenes

No tenemos fechas exactas de surgimiento del Hatha yoga como ciencia de perfeccionamiento consciente y cuidadoso del ser humano. Algunos investigadores, basándose en sus pesquisas, consideran que el surgimiento del yoga se remonta a siglo XVII antes de Cristo.

En el hinduismo se considera que yoga es eterno, anadi en sánscrito que significa “sin comienzo”, es decir siempre existió. Si esto es así o no, la verdad, no tiene mucha importancia en sí.

Lo que nos llega a nuestros días son los textos clásicos de Hatha yoga donde se describen sus elementos esenciales, las prácticas y rituales. Estos textos clásicos son:

  • Goraksa-Shataka (siglo X-XI)
  • Hatha Pradipika (siglo XV)
  • Gheranda Samhita (siglo XVII)

Como podemos observar según las fechas (aproximadas) de los tratados de Hatha yoga, son textos bastante tardíos comprendidos entre los años 900 y 1600 de nuestra era. O sea que el más antiguo de estos textos tiene poco más de mil años.

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Sellos encontrados en el valle del Indo Saraswati Fuente: http://www.mea.gov.in/in-focus-article-es.htm?25096/Yoga+Its+Origin+History+and+Development

A veces algunos autores, de una manera irreflexiva, afirman que el yoga es muy muy antiguo y se apoyan en unos sellos encontrados en el valle del Indo que tienen retratados a una persona sentada con las piernas cruzadas: quieren decir que lo que vemos es una postura de yoga.

De hecho es una postura de yoga, lo que pasa es que TODA la población de Asia tiene por costumbre de sentarse así. Nací y viví 25 años de mi vida en Asia Central. A pesar de que estar sentado en el suelo con las piernas cruzadas es algo que hace todo el mundo que nace y vive en Asia, prácticamente nadie practica yoga y ni siquiera saben qué es esto.

Esta postura sentada es algo habitual en el ser humano en los pueblos desde Mediterraneo hasta Japón y desde el círculo Polar hasta el subcontinente de Indostán. Lo cual no significa en ningún caso que saben algo de yoga y menos aún que lo practican.

A veces el deseo de hacer que el yoga sea muy antiguo, como si esto le aportase una mayor credibilidad, hace que algunos autores hagan afirmaciones falsas que mis colegas del gremio, profesores de yoga, repiten y entre todos crean mitos absurdos.

No voy a detenerme en este punto a pesar de que es muy interesante y hablaré sobre ello en otros posts.

Ya en la época moderna se han hecho numerosas investigaciones científicas que confirman los efectos beneficiosos de las prácticas de yoga sobre cuerpo, mente, emociones, memoria, capacidad de adaptación a entornos cambiantes y estresantes, etc.

Podemos decir que las primeras técnicas de relajación que tuvieron amplia difusión en Occidente a principios del siglo XX, Entrenamiento Autógeno de Dr. Schultz y Relajación Progresiva de Jacobson, se inspiraron en las técnicas de Hatha yoga.

Muchos deportistas, actores de cine y teatro, directivos y trabajadores de empresas encuentran muy útil la práctica del yoga para el buen desempeño de sus trabajos y el yoga va abriendo poco a poco el camino hacia el mundo de las empresas. De una manera muy tímida, con muy poca difusión pero lo va haciendo.

Para simplificar, voy a hacer una introducción al yoga comprensible para un occidental y por eso puedo decir que yoga, tal como lo conocemos en Occidente, son practicas que permiten armonizar nuestro funcionamiento como seres humanos que somos.

Estas prácticas las podemos dividir en tres grandes grupos:

  • cuerpo
  • respiración
  • mente

Existen también otras acciones, rituales y técnicas que no suelen tocarse en las clases de yoga por ser personales y que requieren condiciones especiales.

Vamos a ver un poquito con más detalle estos tres apartados.

Yoga para el cuerpo – prácticas corporales

Son las famosas posturas, asanas, como las llaman en sánscrito. Como resultado de trabajo de maestros de yoga de modernidad, las posturas van aumentando en número y en complejidad a medida que pasa el tiempo.

En realidad tampoco es necesario entusiasmarse con una amplia variedad de posturas. Para obtener beneficios interesantes un arsenal moderado de posturas es más que suficiente. La sencillez funciona, comprobado con la práctica.

Hablando de las posturas es importante subrayar que el yoga no es lo mismo que el circo, que no se trata de contorsionismo ni de ver cómo se puede meter el dedo gordo del pie derecho en la oreja izquierda…

Todas las prácticas corporales del yoga son instrumentos muy valiosos para aumentar nuestra consciencia corporal, aprender a dominar mejor nuestro cuerpo, hacerlo con amor, siendo amables con nosotros mismos.

Y de paso mejorar el funcionamiento de todos los sistemas, (nervioso central y periférico, respiratorio, circulatorio, digestivo, linfático) así como mejorar el funcionamiento de los órganos internos, fortalecer nuestros huesos y la musculatura esquelética.

Uno de los principios del yoga clásico y de algunos otros yogas es Ahimsa, lo que en sánscrito significa no dañar, no ser violento. En primer lugar con nosotros mismos.

No ser violentos con nosotros mismos no impide desarrollar trabajos físicos en el yoga con la intensidad deseada. Una cosa no impide la otra.

Para aprender a no ser violentos con nosotros mismos tenemos que aplicar esfuerzos considerables. Somos muy violentos con nosotros mismos. Es algo sumamente sorprendente.

Por tener este carácter amoroso, ese enfoque amable, las prácticas corporales son absolutamente adaptables a cualquier condición física. Durante la práctica del yoga no competimos, ni siquiera con nosotros mismos.

Por eso la práctica de posturas de yoga mejora considerablemente nuestra condición física e influye positivamente en el estado de nuestra mente y sentimientos (emociones).

Y por eso también no es necesario tener una buena forma física, flexibilidad, una gran capacidad de aguante y resistencia física. Prácticamente cualquier persona puede practicar Hatha yoga siempre y cuando las condiciones de práctica respeten las normas de seguridad. Eso es lo que aseguro con mi buen hacer durante cada clase individual de yoga que doy.

Las posturas pueden dividirse (a efectos meramente didácticos) de la siguiente manera:

  • de estiramiento
  • lateralización
  • extensión
  • flexión y cierre
  • torsión
  • fuerza
  • equilibrio
  • invertidas
  • meditación

De esta manera es posible trabajar el cuerpo prácticamente por completo. Es un trabajo integral y, para mi, absolutamente sorprendentemente.

Cada vez que trabajamos los asanas tenemos la sensación de haber descubierto nuestro cuerpo una vez más.

Nos “acordamos” de que tenemos espalda, brazos, piernas no porque se nos haya olvidado este hecho sino porque los empezamos a sentir de una manera muy completa y manifiesta.

Yoga para el cuerpo – beneficios de las posturas de yoga

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Fuente: http://media.yogaanatomy.net/images/pascimottanasana.jpg

Algunos autores de libros de Hatha yoga citan los efectos que cada asana produce sobre el estado de órganos internos.

Por ejemplo, Manuel Morata en su libro “Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada” (Manuel Morata, Zaragoza 2002, ISBN 84-92223-1-9) dice lo siguiente sobre los efectos de la postura pascimottanasana (ver ilustración):

“…favorece el riego de la médula espinal. Estimula el sistema nervioso simpático y parasimpático pélvico, lo que actúa positivamente sobre la actividad orgánica abdominal. Normaliza la actividad sexual; gónadas, próstata, útero y ovarios se estimulan y tonifican. Activa especialmente el páncreas. Moviliza el persistaltismo intestinal, eliminando el estreñimiento. Alivia las hemorroides. Dinamiza y hace circular la corriente vital.”

Como podemos deducir de esta descripción, la práctica regular de dicha postura aporta múltiples beneficios al cuerpo del practicante.

Lo mismo ocurre con otras muchas posturas de Hatha yoga: cada una de ellas aporta beneficios específicos al que las practica con regularidad. Regularidad es la palabra clave.

Hemos de tener en cuenta una circunstancia importante: no todo el mundo podrá hacer la flexión que vemos en la ilustración.

No es necesario clonar lo que ven nuestros ojos en esta ilustración o en cualquier otra foto de las posturas de Hatha yoga.

En todo caso hemos de adaptar el yoga a nuestro cuerpo y no al revés.

Yoga para el cuerpo – prácticas respiratorias

La respiración es una función fisiológica absolutamente vital para cualquier ser humano. Podemos vivir sin agua unos días, sin alimento (en condiciones especiales) un poco más de un mes, pero sin la respiración duraremos unos pocos minutos. Hasta los campeones de apnea tan sólo pueden retener su respiración durante una decena de minutos o un poquito más.

Por eso en yoga se le presta tanta atención a la respiración: es un instrumento sumamente poderoso.

Aquel que es capaz de controlar su respiración por completo empieza a controlar su vida por completo.

Tampoco es este nuestro objetivo. Sin embargo usaremos la respiración como ese vehículo que nos llevará a estados de calma, tranquilidad, sosiego, serenidad.

Yoga cuenta con un amplio arsenal de técnicas respiratorias. En Hatha yoga, y en yoga en general, las prácticas respiratorias se llaman paranayama.

Nuestra respiración controlada conscientemente abre caminos a vivencias sentimentales (emocionales) sostenibles, nos permite vivir la vida con plenitud y con fuerza, con serenidad y aplomo, sin renunciar a nada y al mismo tiempo sin vernos arrastrados por vaivenes sentimentales (emocionales) que tanto nos afectan con frecuencia.

Todas las prácticas respiratorias se aprenden gradualmente, respetando el sentir del alumno, su condición física, sin prisas lo cual asegura unos resultados estables y seguros.

Cuando uno empieza las prácticas de Hatha yoga suele aprender cuatro tipos de respiración:

  • abdominal (en realidad es diafragmática, se mueve la pared abdominal y con este movimiento movemos el diafragma)
  • costal (se mueve la caja torácica y las costillas)
  • clavicular (se llena el tercio superior de los pulmones justo debajo de las clavículas, quizá la parte más difícil de comprender a la hora de hacer)
  • la respiración completa (une las tres anteriores en un solo movimiento suave y continuo)

Estas respiraciones se utilizarán en distinto grado en las técnicas concretas de pranayama con sus ritmos muy especiales que crean efectos muy concretos desde la activación hasta la tranquilización completa.

Existe una interdependencia entre nuestra respiración y los estados que suelen llamar psico-emocionales, un eufemismo un poco extraño pero que le suena a muchas personas por tener un aspecto “científico”.

Por eso una práctica rerspiratoria correcta, sin forzar (esto es muy importante), nos lleva a experimentar unos estados muy concretos y, generalmente, agradables.

Yoga para el cuerpo – prácticas mentales

Siendo nosotros unos seres que poseemos conciencia y mente, en yoga desarrollaron prácticas que permiten explorar, descubrir (para muchos alumnos es toda una sorpresa) los mecanismos internos de funcionamiento de nuestra mente y, gradualmente, aprender a controlarla mejor, pudiendo usar conscientemente su gran potencial.

Constantemente trabajamos la presencia consciente en el aquí y ahora mediante el uso consciente de nuestra atención.

Las prácticas del mindfulnes, la atención plena, que se han puesto tan de moda últimamente, no son más que una pequeña parte de lo que se hace en yoga.

Seguramente te suena la palabra meditación. Pues la meditación forma parte de la práctica del yoga, es una parte importante. Existen muchas modalidades y técnicas de meditación.

Las técnicas de meditación es un apartado bastante nutrido dentro de Hatha yoga y muchos alumnos al descubrirlo se entusiasman demasiado tratando de practicar todas estas técnicas y cayendo en el error de “descubrir” más técnicas que les parecen “mejores” que las que ya han probado.

Es un error craso. En realidad con una técnica, tan sólo con una cualquiera de todas las existentes, podemos trabajar toda nuestra vida perfeccionándola sin parar. No obstante no pasa nada en probar varias y elegir una para trabajar con asiduidad.

La finalidad de las técnicas meditativas no consiste en “relajar” la mente o el cuerpo. La finalidad de cualquier técnica de estas es alcanzar un estado de los tres que enumera Patanjali en Yoga sutras, un texto de yoga clásico:

  • pratyahara
  • dharana
  • dhyana

Estos nombres de estados en sánscrito se suelen traducirse como

  • estado de interiorización
  • estado de concentración
  • estado de meditación propiamente dicho

Los estado no son practicables. Pueden experimentarse, vivenciarse, podemos darnos cuenta de que nos encontramos en uno de ellos pero lo que no se puede hacer es “practicar” un estado, “hacer” un estado.

Como no podemos hacer esto con el estado de amor. Amor, como estado, puede experimentarse cuando surge.

Sin embargo ciertas acciones, como las que están contempladas en las técnicas de meditación, nos pueden conducir a experimentar estos estados de una manera indirecta.

De una manera indirecta. Así, por ejemplo, la relajación no es algo que puede hacerse directamente. No.

Y muchos, incluso algunos profesores de yoga, ingenuamente creen que pueden “crear” el estado de la relajación. La relajación surge cuando creamos ciertas condiciones. Sólo así.

Lo mismo pasa con el sueño. No podemos forzar el sueño para quedarnos dormidos. Si intentamos hacerlo lo único que conseguiremos será espantar el sueño y crear el estado de insomnio.

Pongo todos estos ejemplos para que puedas comprender mejor la esencia de aquello que llaman meditación.

Existen técnicas meditativas muy simples, muy sencillas y otras muy complejas, muy elaboradas.

Personalmente te recomiendo no entusiasmarse con técnicas complicadas. Lo sencillo funciona, es autosuficiente y tiene un potencial infinito de mejora continua.

Todas las técnicas de meditación nos revelan el funcionamiento interno de nuestro alma y de sus instrumentos. Hace falta tiempo y paciencia para ir familiarizándose con sus manifestaciones e ir madurando también en la visión de la práctica meditativa.

Meditar no es hacer un espectáculo a lo hindú.

Para comprender esta afirmación en apariencia banal y simplona es necesario recorrer bastante camino meditando.

Así, trabajando el cuerpo, la respiración y la mente, conseguimos resultados integrales que abarcan a todo el ser y que permiten tocar otros temas en paralelo.

Porque el ser humano es una creación compleja y para descubrir esta complejidad sin perdernos en ella es necesario cierto método, métodos en griego es camino, y la práctica de Hatha yoga nos proporciona este método.

Sobre las prácticas mentales y otros temas relacionados hablaré en los posts sucesivos.

Nada más, querido amigo! Que vivas feliz, en amor y con amor. Hasta pronto! Namasté!

¿Aún no practicas el yoga? Creo que es el momento de empezar. Saldrás ganando.

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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