Convivir pacíficamente con los pensamientos

By Victor Chertkov | Amor

Convivir pacificamente con los pensamientos en almayogavida.com

El #pensamiento y la #acción son interdependientes. Pensamos para actuar.

Click to Tweet

Puse esta frase de Swami Shivananda porque refleja una verdad perfectamente comprobable: el pensamiento y la acción son interdependientes. Luego si los pensamientos constituyen la mente o no habría que verlo. Esta segunda parte es bastante dudosa. Lo dejaré para otra ocasión.

A diferencia de lo que piensa mucha gente, nuestros pensamientos constituyen un mundillo bastante estrecho y para nada interesante. No es ningún universo como nos puede parecer a simple vista.

No hay nada nuevo en los pensamientos existentes en nuestra mente, nada se crea en ellos, no aportan ninguna novedad. Pensar los pensamientos es una acción automática, para mucha gente sumamente molesta y hasta aterradora.

Sin embargo nuestra capacidad de dominar el mundillo de los pensamientos influye directamente en el arte de amarnos a nosotros mismos y en el de amar en pareja.

Nuestra cabeza esta llena de pensamientos prácticamente todo el tiempo que pasamos despiertos. Raros son los momentos de silencio mental, cuando no surgen pensamientos o surgen muy pocos.

Debido a nuestra negligencia con el uso del lenguaje no nos importa demasiado el significado concreto de conceptos como pensamiento, reflexión, imaginación, razón y razonamiento, inteligencia, mente, conciencia, etc. Estamos acostumbrados a oír, leer y usarlos de una manera excesiva e irreflexiva.

Todo el mundo los usa y parece que todo el mundo entiende (!!!) qué significan. Es pura ilusión. Es asombroso pero ni los especialistas, psicólogos y filósofos, tienen claridad sobre estos temas y qué decir sobre un ciudadano medio. El último no solamente no tiene claridad sino que directamente esta confundido sobre significado de estos términos.

Debido a poca o ninguna comprensión de qué son los pensamientos se crean y se propagan falacias como el “pensamiento positivo” que se convierten en modas y hasta los especialistas recomiendan efusivamente a “ser positivos”. El “pensamiento positivo” vende mucho y bien lo cual refuerza esa falsa impresión de algo “correcto”.

Vamos a ver qué son los pensamientos, muy brevemente.

¿Qué son los pensamientos?

No son otra cosa que unas largas cadenas fijas de imágenes de cómo hacer tal o cual cosa. Si analizas cualquier pensamiento verás que es algo operativo, que describe cierta acción. Cierta acción del pasado. En los pensamientos no encontrarás ninguna novedad, tan solo lo que ya sabes, ya conoces, ya has experimentado.

Tampoco se puede crear algo nuevo con los pensamientos a pesar de lo que estamos acostumbrados a creer.

Si nos toca hacer algo nuevo, algo que no hemos hecho nunca, por ejemplo aprendemos a bailar, descubrimos que no tenemos ningún pensamiento que nos ayude a hacerlo. En esta situación sí que podemos caer en un estado transitorio de tener la mente en blanco.

Pero una vez aprendidos ciertos pasos de baile, creamos imágenes que los describen y estos son los pensamientos. A nivel de relaciones pasa lo mismo.

Cuando hablamos de bailar esto ocurre por que no tenemos las imágenes de cómo bailar. Al no tenerlas no encontramos nada, evidentemente. Al no encontrar nada, descubrimos ese vacío mental, el silencio, la mente en blanco.

Es transitorio, no durará mucho porque volveremos a vagar otra vez en el laberinto de las acciones conocidas.

En este sentido cuando nos dicen “antes de hacer algo tienes que pensar” es una propuesta absolutamente inútil. Si sabemos lo que hay que hacer no es necesario pensar, si no sabemos no sirve de nada escarvar en los pensamientos pasados porque en ellos no existe lo que buscamos.

Cuando nos toca hacer algo nuevo y no sabemos cómo se hace no se usa el pensamiento sino la imaginación. Pero esta es una historia aparte y de momento la voy a dejar.

 Los pensamientos y el amor a uno mismo

Puesto que pensamos casi sin parar, tenemos pensamientos sobre nosotros mismos y suelen ser abundantes. Nos vemos de alguna manera, hacemos una descripción de cómo somos, tenemos unas imágenes de nuestras relaciones con los demás que a veces plasmamos en la frase “yo soy así”.

Es una mentira. Yo no soy así. O, para ser más exacto, yo soy así aquí y ahora, en esta situación, en otra yo soy de la otra manera, en la tercera de la de tercera y así sucesivamente.

Resulta que ese “yo soy” es muy cambiante, cambia de una situación a otra. Y eso que dejamos al margen el verdadero sentido de esta expresión.

Quién soy yo es un misterio que no es fácil de descifrar y para la inmensa mayoría de la gente este planteamiento es toda una revolución.

Pero, volvamos a los pensamientos y el amor a nosotros mismos. Como dije, pensamos mucho sobre nosotros.

Es algo que ya existe, no hay ninguna novedad en ello. Es algo que fluye y se despliega al margen de nuestra voluntad. Podemos afirmar con razón que la mayoría de los pensamientos no los buscamos, nos “vienen” solos.

Eso de que los pensamiento “vienen”, como si vinieran desde fuera, es un decir. En realidad forman parte del contenido de nuestra consciencia y por eso, más bien, emergen de sus profundidades y les prestamos cierta atención.

Precisamente por eso hemos de ir aprendiendo a no fijarnos demasiado en lo que pulula por nuestra mente. Hemos de tratar de colocarnos fuera de este río y quedarnos en la orilla contemplando su marcha majestuosa.

Es absolutamente necesario conocer más de cerca esa realidad y después aprender a mantener una posición de observador-testigo con respecto a los pensamientos que tenemos. Eso es lo que nos ayudará a conectar con el amor hacia nosotros mismos.

Descarga el eBook GRATUITO 10 pasos para amar a si mismo sin caer en egoismo

Los pensamientos y el arte de amar en pareja

Como hemos visto los pensamientos forman parte inseparable de nuestro mundo interior. Y también hemos visto que los pensamientos constituyen la descripción de lo que nosotros ya conocemos. Son cadenas fijas de imágenes que nos llevan a cierto resultado, a cierta meta.

Al igual que en el caso de amarnos a nosotros mismos el amor en pareja no puede esquivar el tema de los pensamientos. Estos se activan sobre todo en casos cuando la comunicación falla  y la sustituimos “generando” pensamientos por nuestra pareja, en lugar de nuestra pareja.

De hecho es un caso muy llamativo de cómo funcionan nuestros pensamientos. Inventamos cosas que no existen, lo curioso (o mas bien triste) es que esos “inventos” se hacen con el material obsoleto de pensamientos ya existentes.

En otras palabras buscamos en archivos de la memoria algo parecido a lo que sospechamos que ocurre. La realidad suele ser muy distante, muy diferente de estos pensamientos anquilosados, y nunca mejor dicho.

Recuerda las situaciones cuando tu consciencia estaba inundada por los pensamientos preocupantes a raíz de falta de información o de comunicación eficaz con tu pareja. Verás que lo único que estabas haciendo era barajar las imágenes ya existentes, las situaciones ya vividas.

En esta situación, si queremos mantener el amor y mantenernos en la vivencia amorosa hacia nuestra pareja es necesario echar mano de la imaginación. No se trata de fantasear, no.

Se trata de crear, usando el instrumento de imaginación, una solución momentánea (porque nos interesa el momento presente) a partir de la pregunta dirigida a nosotros mismos:

Y tu ¿qué haces en esta situación?

Lo que hago es, por ejemplo, y luego sigue una descripción:

  • gruñir
  • enojarme
  • discutir
  • dar portazos
  • mostrarme agresivo
  • ponerme triste
  • etc.

Acto seguido me pregunto a mi mismo porque acabo de crear cierta distancia entre mis sentimientos y mi mismo (yo puedo observar lo que siento y lo que pienso):

y ¿qué puedo hacer?

Lo que puedo hacer es, por ejemplo:

  • permitirle a mi pareja ser ella/el mismo
  • ocuparme de mis cosas prestándoles toda la atención disponible
  • serenarme
  • respirar profundamente
  • salir a dar un paseo
  • darme cuenta de mis reacciones
  • aceptar lo que siento
  • etc.

Procurando hacerlo desde el amor. No es fácil, no. Y ese intento de hacer esto desde el amor, nos llevará a la reflexión inevitable de ¿pero qué es el amor? ¿es eso el amor? Déjalo pasar. Luego volverás al tema, más tarde, mucho más trade. Por lo pronto se te olvidarán estas preguntas… Todo a su debido tiempo…

Todo esto que describo en la segunda lista requiere una presencia consciente y, si estamos atentos y sinceros, nos daremos cuenta de que transcurre con frecuencia en una vivencia que podríamos llamar “ausencia de los pensamientos”.

Las acciones que propongo, si decides llevarlas a cabo, te van a sumir en una vorágine de sentimientos de todo tipo y casi ningún pensamiento y menos aún algún pensamiento válido.

Son situaciones cuando podemos conectar con esta creatividad genuina y ver que obramos desde cero, que lo que vamos a crear ahora es único (dentro de nuestras experiencias personales).

¿Por qué no tenemos pensamientos en estas situaciones? Porque son situaciones únicas. Por que cada vez que tenemos que darle una solución amorosa tenemos que crear algo nuevo, aunque sea ligeramente diferente de lo de antes. Y los pensamientos es algo ya hecho, hecho para algo concreto en el pasado. Por eso no te sirven ahora.

Para crear es necesario usar la imaginación. La función del alma que llamamos imaginación se encarga de “envolver” en imágenes las acciones deseadas y sus resultados.

Es pura magia porque de un todo no diferenciado re-cortamos imágenes. Como si recortáramos con unas tijeras de una hoja enorme de papel ciertos trozos, perfiles, figuras…

Cuando hablo de la magia me refiero a la magia, no es una expresión figural, no es una metáfora. Y la magia es un tema excesivamente grande que requiere un espacio especial.

Por cierto (por si no lo sabes), hablando de la magia, yoga, cualquier vía de yoga y sobre todo el yoga tántrico (el que es tan popular en occidente) es magia, es magia de verdad (no esa versión cutre de amigo Harry Potter). Por eso la iglesia católica y, la ortodoxa también, la critica duramente y la combate cuando puede. Pero es un secreto 😉 y de eso, a lo mejor, hablaremos en otro momento.

Dejar pasar los pensamientos ¿qué va a pasar si lo hago?

Sentiré una enorme liberación. Es curioso, los pensamientos siguen fluyendo pero ya no me afectan. Es tal como en el ejemplo que puse de observar el río. Estoy en la orilla y el río no me afecta.

Me meto dentro de él y tengo que esforzarme, luchar, cansarme, desesperarme o dejarme llevar por la corriente de agua pero no es lo que necesito porque me lleva a donde yo no quiero ir.

Entonces para amarme y para vivir el amor en pareja he de aprender a mantenerme en la orilla de este río de pensamientos. No dejarme llevar por ellos. Saber en todo momento que ningún pensamiento ofrece ninguna novedad. Lo hace otra función del alma, la imaginación.

Te recomiendo que practiques ese distanciamiento de tus pensamientos. Trata de aprender a observar tus pensamientos desde cierta distancia. Al principio costará e incluso parecerá poco menos que imposible.

Sin prisa, paso a paso, intento tras intento irás mejorando esa cualidad (que ya la tienes, es cuestión de actualizarla) de poder observar tus pensamientos, de ser un poco más el dueño de tu vida y el creador de tu amor.

Si te ha gustado esta entrada o te resultó útil, compártela con tus contactos en redes sociales. Suscríbete al boletín dedicado al los talleres del amor para estar al tanto de las novedades.

Follow

About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

Leave a Comment:

(6) comments

[…] de qué? Dentro de nuestra conciencia.  No dentro de nuestra mente como solemos pensar. Si esto es así lo que es importante, susceptible de ser llevado dentro [de la conciencia], se […]

Reply
Descubrir la sombra a couple of years ago

[…] a convivir pacíficamente con mis pensamientos que resulta que no tienen nada que ver conmigo […]

Reply

[…] tontería muy redonda. Otra frase-martillo. El pensar en sí es la mayor de las rutinas existentes. El pensamiento es rutinario por naturaleza. En este caso la rutina es el hábito de renunciar a pensar. Nada […]

Reply

[…] Esto te llevará tiempo. Es necesario armarse con paciencia. Irás descubriendo muchas cosas: tus pensamientos “indomables” y repetitivos, tus subpersonalidades, te acercarás a la aceptación y al […]

Reply

[…] a hablar hoy sobre las trampas de pensamiento. En los posts anteriores (aquí, aquí, aquí y aquí) hablé sobre los pensamientos. Todos usamos pensamientos, los pensamientos […]

Reply

[…] que mortifica lo poco vivo que se manifiesta. Es necesario que comprendas y aceptes tus pensamientos y muchas cosas […]

Reply
Add Your Reply

Leave a Comment:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies