Diálogo interno constructivo: cómo crearlo

By Victor Chertkov | Amor

diálogo interno constructivo en almayogavida.com

Construir #diálogoInterno constructivo es un paso hacia #unaVidaMejor

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Crear un diálogo interno constructivo no es difícil. De hecho en realidad no es necesario crear nada nuevo, tan solo modificar lo que ya existe y se despliega con potencia.

Hablamos sin parar, raros son los instantes en los que nuestra mente (así lo decimos) permanece callada. De vez en cuando lo hace…

¿De qué nos hablamos?

El diálogo interno generalmente gira en torno a la resolución de algunos temas. No digo problemas porque los problemas no se solucionan así. Más sobre la solución de problemas aquí. En ningún momento esto puede considerarse diálogo interno constructivo puesto que no construimos nada, en el mejor de los casos barajamos lo que ya existe, lo que hemos creado hace tiempo.

En otras palabras podemos describirlo como vagar en un laberinto en el que no hay ninguna novedad. El diálogo interno constructivo debería ser una novedad. No una novedad radical, no. Pero sí una novedad porque si nos embarcamos en él veremos que cada situación es única, cada vivencia es única por muy parecida que pueda ser a otras que hemos vivido ya.

Todo fluye

El mundo que habitamos es un fluir incesante. Vivimos en una ilusión de un mundo estático y hacemos esfuerzos gigantescos para perpetuar esa imagen falsa. Todo está en permanente cambio. Es la impermanencia manifiesta.

“Panta rei kai oudén ménei” (πάντα ρεῖ καὶ οὐδὲν μένει) – todo fluye, nada permanece [igual]…

Heráclito de Éfeso

A Heráclito lo llamaban también el Oscuro por la dificultad de comprender sus sentencias. Ese “todo fluye” es la descripción de nuestras vivencias que por muy parecidas que puedan ser a lo de antes, siempre aportan novedad. Es cuestión de darnos cuenta, de verlo. Por lo tanto si creamos un diálogo interno constructivo iremos creando esa novedad permanente.

Es un arte, no es la técnica como solemos entender la palabra técnica. Porque en realidad la técnica significa arte. Un poco más sobre la técnica aquí.

Si tomamos como cierta esta observación hecha por Heráclito y creamos el diálogo interno positivo lo que haremos en realidad es aportar una frescura a las vivencias cotidianas. La vida se convertirá en una fiesta permanente sin los lunes, domingos, vacaciones y no sé qué más tonterías que hemos inventado y encima sufrimos por ello. La vida se vivirá como un fluir permanente y en esencia alegre.

 Creamos el diálogo interno constructivo

Para crear el diálogo interno constructivo tan solo hemos de hablarnos sin más 🙂 . Para ser exacto no creamos un diálogo sino un monólogo puesto que no obtenemos una respuesta verbal que solemos tener en un diálogo convencional. La respuesta es a nivel de las sensaciones, vivencias. En este sentido sí que entablamos el diálogo.

Podemos hablar en primera persona o literalmente conversar con nosotros mismos. De momento dejaré el tema de con quien conversamos. Lo que me interesa es el proceso y su resultado.

Por ejemplo, tengo que realizar alguna tarea que exige atención, concentración, presencia, capacidad de aguante… si lo hago conversando, este diálogo puede tener el siguiente aspecto:

  • Empieza Víctor…
  • Movimiento centrado
  • Fluido
  • Suelta los músculos
  • Respira
  • Perfecto, lo haces muy bien
  • Sigue fluyendo
  • …….
  • Ahora descansa cinco minutos
  • Seguimos
  • ……..
  • Perfecto, aquí paramos. Lo has hecho muy bien! [Sonríe! Lo has hecho muy bien de verdad! 🙂 ]
Aunque el resultado no sea exactamente el esperado, incluso si hemos fallado o nos hemos equivocado, en realidad lo hemos hecho muy bien por la simple razón de que lo estamos haciendo, vemos como vamos y por eso podemos mejorar. Eso último es lo que importa. La famosa perfección está en esto y no en un resultado imaginario “perfecto”: hacer una y otra vez mejorando lo que hacemos.

Como vemos es un monólogo que puede mantenerse por un entrenador que dirige a un deportista. Pero en este caso me lo digo a mi mismo. Me dirijo a mi mismo. En lugar de estar inmerso en un torrente de pensamientos sin control, una corriente de imágenes que pocas veces aportan alguna ayuda, creo un contenido de mi consciencia que mantiene mi presencia, aporta positividad, es edificante, me permite mejorar y todo eso estando plenamente presente.

Otro ejemplo podría ser creando condiciones previas ante cierta acción. Supongamos que me toca realizar un trabajo no muy agradable, de cierta dificultad, que generalmente me provoca intentos de eludir, salir corriendo y me sumerge en una nube de pensamientos con marcado carácter negativo. Podría hablarme  de la siguiente manera:

  • Agradezco la oportunidad de hacer esto
  • Esta acción (trabajo, obligación) me enseña a ser más paciente, atento, etc.
  • Actúo como un alumno agradecido, aprendo, descubro, memorizo
  • Hago todo con amor, doy amor
  • ……..
  • [Al finalizar] gracias [nombre de lo que o del que te enseña] por enseñarme esta lección…

Estos ejemplos no son más que una orientación para tener una idea de cómo construir este diálogo interno constructivo. Cada uno desde la libertad construye su propio diálogo, con sus palabras, sus imágenes, sus descripciones.

Un pequeño apunte sobre hacer las cosas con amor y dar amor. Con frecuencia se considera que el amor es algo fofo, débil, etc. Esa imagen falsa y tergiversada, a veces cutre y equivocada que nos venden desde ciertas manifestaciones culturales.

El amor, al ser LA fuerza, es absolutamente imbatible. Para abandonar la Tierra y salir al espacio es necesario desarrollar la velocidad de 11 km/segundo de lo contrario la fuerza de gravedad terrestre devolverá cualquier objeto o aparato a la superficie terrestre. Los cohetes espaciales son unos monstruos de ingeniería y tienen tamaños gigantescos. Todo para superar la acción de la fuerza de gravedad de la Tierra.

Y sin embargo tu, querido lector, ahora mismo experimentas la acción de la misma fuerza de gravedad sobre tu cuerpo. ¿Notas esta acción ahora mismo? Con total seguridad que no. Estas tan acostumbrado a su presencia que ni siquiera te das cuenta de ello.

El amor, como fuerza que es, es exactamente igual: muchas veces no notas su acción, no te das cuenta de ella, pero cuando se manifiesta de verdad, no se puede hacer nada.

Observaciones para el diálogo interno constructivo

Cada uno seleccionará las frases y palabras según su sentir. Es muy importante que todo lo que digamos sea sentido, hemos de decirlo siendo sinceros con nosotros mismos. Hemos de creer en lo que estamos diciendo. No es un gesto formal, para cumplir con el expediente. Así no funcionará.

Vamos a ver qué conseguimos obrando de esa manera:

  • creamos un contenido positivo de nuestra consciencia eliminando el batiburrillo de pensamientos automáticos
  • empezamos a aportar consciencia a nuestra acción
  • nos volvemos constructivos en nuestra actitud: realmente construimos nuestra realidad
  • vivimos con plenitud mientras mantenemos esta acción
  • nos relacionamos con nosotros mismos en un acto consciente, en el aquí y ahora
  • podemos llevar a la práctica ese amor a nosotros mismos en el momento presente
  • aumentamos el grado de eficacia de nuestras acciones
  • aprovechamos mejor el tiempo vital
  • nos acercamos a la comprensión de la vivencia meditativa llevada a la vida cotidiana
  • convertimos situaciones difíciles, “problemas”, en oportunidades
  • reforzamos autoestima
  • nos convertimos gradualmente en dueños de nuestra vida

Estos son tan solo unos pocos beneficios que podemos enumerar. Con esto es suficiente de momento. Merece la alegría (que no la pena) ponerlo en práctica para mejorar la calidad de nuestra vida.

Crear diálogo interno constructivo no es sustituir unos pensamientos por los otros

A veces nos proponen sustituir sin más los pensamientos negativos por otros positivos. Desde mi punto de vista es un error. Todo pensamiento que existe es funcional, da igual como lo calificamos. Funcional significa que cumple una función. Es lo mismo que sustituir una pieza de cualquier mecanismo por otra porque la primera nos parece “negativa”. Es fácil que estropeemos el mecanismo.

Con el diálogo interno no es tan sencillo. Sin duda alguna si logramos sustituir de una manera mecánica unos pensamientos por otros temporalmente hasta podemos sentir cierto alivio. Sin embargo es una perfecta manera de engañarnos.

Debido a la naturaleza funcional de pensamientos negativos estos volverán a la carga precisamente porque cumplen una función. Han sido creados para esta función y si los tenemos es porque no hemos creado otros.  Esto significa que hasta que no entendamos la función que cumplen no será posible librarse de ellos.

 Un diálogo interno constructivo me parece ridículo…

Si no estamos familiarizados con este tipo de prácticas nos puede parecer ridícula la simple idea de embarcarnos en semejante “tontería”. Nos puede parecer que es más bien propio de una locura hablarnos en estos términos. Realmente es todo lo contrario.

Es una auténtica locura vivir sumidos en pensamientos automáticos sin poder hacer nada con ellos, sin comprender su naturaleza, desquiciados, agobiados por su molesta presencia.

Si la misma idea de hacerlo te produce esta sensación del ridículo es una buena señal. Una buena señal que indica de hasta qué punto no eres el dueño de ti mismo. Si te da vergüenza de hacer algo en absoluta intimidad, sin que nadie te vea ni oiga, si te sientes ridículo al hacerlo, puedes ver el alcance del control externo que actúa sobre ti incluso en la intimidad. Verlo, darse cuenta de eso ya es un avance, es una buena noticia.

A partir de ello podemos ir dando pasos para ganar en esa libertad interna, construyendo nuestro diálogo interno positivo, aportando novedad y frescura a vivencias cotidianas repetitivas pero al mismo tiempo únicas. En definitiva es ir despertándonos poco a poco.

En la vida cotidiana – acciones rutinarias

Como un buen ejemplo de aplicar este procedimiento es caminar desarrollando el diálogo interno constructivo. La acción de caminar no requiere casi ninguna presencia consciente puesto que está absolutamente automatizada.

Precisamente por eso tenemos mucha libertad para poner en práctica ese diálogo interno. Ponerlo en práctica y ver el resultado. El resultado es asombroso. Para empezar nos impresiona la naturaleza muy extraña de la experiencia: de repente en una acción automática introducimos el elemento consciente, somos conscientes de como lo hacemos y eso en cuestión de instantes nos lleva a una vivencia plena, autosuficiente, con las consecuencias que esto produce.

Tanto es así que fácilmente podemos interrumpir esa acción consciente y volver con alivio a una vivencia automática. Es absolutamente normal. Hacen falta cierto número intentos y el compromiso con tomar las riendas de, al menos, de una parte de nuestra vida. La falta de compromiso y la falta de comprensión de que lo de antes funciona perfectamente y no existe ninguna necesidad de peso para cambiar nada nos lleva a abandonar la práctica. Es una trampa y es una realidad. Tan solo es el tema de elección.

¿Qué elijo: vivir como un autómata o asumo la responsabilidad sobre lo que hago? Me hago responsable de mi vida hasta en pequeñeces y descubro asombrado que la mayor parte de mi vida está hecha de minucias, de rutinas, de automatismos, que no hay nada estimulante en ella, que es algo anodino…

La buena noticia es que si elijo vivir la vida siendo consciente la recompensa es impresionante. También es arriesgado hacerlo así. Ya no podré mirar al otro lado, no podré engañarme y fingir, no podré escurrir el bulto y esconderme de la vida jugando el papel de un loco… Cuestión de elegir. ¿Qué eliges tu?

Diálogo interno constructivo como un acto de amor

Creando este tipo de diálogo interno tenemos una excelente oportunidad para cultivar el amor a nosotros mismos. Estando presentes podemos obrar con amor, podemos dar ese amor y así mejoramos considerablemente la vivencia en sí y entregamos al mundo una pequeña parte de nuestro amor que redunda en beneficio de nuestro entorno.

Si soy capaz de dar amor incluso en situaciones que no lo propician, entreno mi capacidad de amar. Por lo tanto puedo amar más. El amor deja de ser una vivencia reservada para unas pocas ocasiones de mi vida, se expande. Y al vivirlo desde una presencia consciente comprendo mejor qué es el amor.

Descubre más sobre el amor a si mismo:

AMAR A SI MISMO

Comparte en comentarios tu experiencia de vivir tus diálogos internos. ¿Puedes controlarlos? ¿Te dominan a ti? ¿Cómo son: negativos o positivos? ¿Qué haces con ellos? Si tienes una manera particular de abordar este tema, sería interesante que lo compartas. Así iremos enriqueciendo nuestro conocimiento y entre todos mejoramos nuestras vidas y el entorno.

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Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(5) comments

Como practicar el silencio a couple of years ago

[…] obstante no hemos de confundir el parloteo hueco con un diálogo interno constructivo, que es otra historia, cuya naturaleza es […]

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Ser amable consigo mismo a couple of years ago

[…] parecer que tratarnos como si fuéramos un ente separado, hablar con nosotros mismos, mantener un diálogo interno constructivo, ser amables con nosotros mismos, amarnos, es una maniobra un tanto extraña.Creo que esto se debe […]

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[…] tiempo atrás hablé sobre cómo construir un diálogo constructivo en este post. Y ahora te quiero recordar esa necesidad, la de abandonar actitud crítica destructiva, para poder […]

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[…] Coincido por completo con las palabras de Goethe. No pienses mal de ti mismo, desarrolla diálogo interno constructivo. […]

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[…] En este post  y en este también hablé sobre estar en el aquí y ahora. Sobre la concentración escribí aquí y aquí. En este post comenté sobre cómo crear diálogo interno constructivo.  […]

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