Enfermar con alegría

By Victor Chertkov | Vida

Enfermar con alegria en almayogavida.com

Enfermar con alegría es posible y hasta saludable :)))

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Me puse un poco malo hace un par de días. Lo viví con facilidad y alegría, con amor. Puedo permitirme el lujo de quedarme en casa sin hacer nada, dedicándome a cuidados personales, prestándome más atención, amándome un poco más.

Enfermar con alegría – ¿es posible?

Claro que sí. Pero antes quiero aclarar una cosa: se trata de vivir lo que nos tocas vivir (la enfermedad momentánea y pasajera) y no buscar algo que aún no tenemos (esa misma enfermedad momentánea y pasajera u otra más larga o incluso crónica, eso no).

Aclarado esto quiero ver primero qué ocurre cuando nos pasa esto. Que duda cabe que a nuestros ojos esto no es lo mejor: estar o ponernos enfermos. Sin embargo de vez en cuando toca. Y para algunos toca más veces de las que les gustaría.

Ahora mismo estoy hablando de una situación ordinaria, casi propia de la estación del año que estamos atravesando: los resfriados, la gripe, etc. Vuelvo a decir que no es lo mejor, no es lo que buscamos, no es lo que queremos y precisamente por eso cometemos el error de no aceptar tal vivencia. Queremos desterrarla encontrando muchas razones “de peso” (trabajo, hijos, familia, obligaciones, compromisos, etc.) de por qué no tenemos que estar enfermos. Exactamente así: por qué no tengo que estar enfermo. No decimos: las razones por las que tengo que (o mejor aún, elijo) estar sano…

Digo que es posible vivir ese proceso con alegría.  Es posible enfermar con alegría. Tan sólo es cuestión de permitírnoslo, de ser sinceros con nosotros mismos. La mayoría de las razones “de peso” que solemos esgrimir para no estar enfermos son inventadas. No pasa absolutamente nada si un día o dos días no apareceremos en nuestro trabajo, en la mayoría de los trabajos.

Exageramos la importancia de nuestra presencia, infravaloramos la importancia de nuestra ausencia en el trabajo para cuidarnos a nosotros mismos. Nos decimos: no pasa nada que esté flojo, con algo de fiebre, me tomaré esta pastilla o jarabe, ya se me pasará, es que sin mi el universo se detiene. Lo último nunca lo decimos con palabras, claro. Pero lo hacemos con nuestra actitud y nuestras acciones.

Creo que podemos ver que esto no es nada alegre. No lo hacemos con alegría. Naturalmente. No estamos en nuestro mejor momento como para alegrarnos. Justo nos viene hacer lo que nos toca hacer y mantenernos de pie para llegar a casa por la tarde cansados, medio muertos, …

Pero en nuestras manos está cambiar esta situación por completo. Podemos darle un giro de 180 grados.

 Enfermar con alegría – cómo hacerlo

Como comenté antes, contemplo este tema – el de enfermar con alegría – en un contexto de dejarnos llevar por algo que surge, que no buscamos. A pesar de que incluso estas situaciones podemos relacionar con nuestras acciones anteriores que condujeron a esta enfermedad pasajera. En otras palabras de una manera u otra contribuimos a nuestra debilidad. Sin embargo, para facilitar la compresión, vamos a dejar el tema así: estamos enfermos, ahora.

Lo que digo sirve tanto para abordar tu proceso de convalecencia actual, si es tu caso, como la posible convalecencia futura.

Para afrontar esta situación mejor de lo que solemos hacer te recomiendo lo siguiente (hablo de la parte psíquica, del alma, no entro en el tema de cuidados paliativos o tratamientos de ningún tipo):

  1. Acepta tu situación plenamente. Al menos intenta aceptarla si la aceptación de estas cosas es “demasiado” para ti.
  2. Entrégate a esta vivencia en cuerpo y alma: vive TODO lo que esté relacionado con esta situación, no niegues nada.
  3. Trata de no acelerar en exceso el proceso: no quieras ponerte bien mañana. Dale el tiempo al tiempo, permítele a tu cuerpo hacer el trabajo. Permítete el lujo de vivir EL PROCESO, el camino.
  4. Quiérete mucho. Aquí explico cómo hacerlo.
  5. Acepta cualquier vivencia interna – la desesperación, la ira, la desilusión, la tristeza, la alegría etc. – y trata de no dejarte llevar por ella. Simplemente vívela desde cierta distancia.
  6. Acepta cuidados ajenos. Disfruta de ellos con sinceridad.
  7. Añade un poco más de alegría y humor a tu situación: a fin de cuentas tu no eres el cuerpo que está pachucho.
  8. Trata de vivir todo lo que te pasa con el amor. La enfermedad también es la manifestación del amor…

Con esto ya puedes cambiar a mejor tu vivencia.

Algunas frases sobre la enfermedad y enfermar para reflexionar

A la gente le encanta hablar de sus enfermedades, a pesar de que son las cosas menos interesantes de sus vidas.

Antón Pávlovich Chéjov

Es una descripción muy certera a pesar de que se hizo hace más de cien años. La sociedad [occidental] sigue jugando a este juego: mirad lo mal que me encuentro. En los periódicos ponen “salud” y empiezan a hablar sobre cáncer, gripe, infartos, etc. o sea sobre la enfermedad y eso que es la parte “menos interesante de nuestras vidas”. ¿Por qué? Porque esa es la cultura que hemos creado: la cultura de la enfermedad.

Toda esa movida de estar sano es para no estar enfermo, muy retorcido. La enfermedad no tiene nada que ver con la salud y viceversa.

Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.

Ramón Carrillo

También unos apuntes muy acertados: hay causas mucho más importantes que el virus de turno o los microbios que están por doquier.

Lo que más desgasta de una enfermedad es el agotamiento sin tregua que esta va produciendo.

Jorge Gonzalez Moore

Y el agotamiento se produce porque nos resistimos a la enfermedad, la queremos desterrar, la declaramos “ilegal”, no la queremos en nuestras vidas. No quiero decir con esto que hemos de buscar la enfermedad, no. Digo esto porque la enfermedad forma parte de nuestra vida y más nos vale actuar como propongo en este post, por ejemplo.

La enfermedad puede ser un obstáculo para el cuerpo, pero no para la voluntad y la capacidad de emitir buenos pensamientos.

Norman Vincent Peale

La verdad verdadera. El cuerpo influye de alguna manera en el alma y el espíritu pero a la inversa la influencia es mucho mayor y más potente: el alma y el espíritu pueden hacer que el cuerpo aguante sin grandes deterioros enormes calamidades. Y también pueden hacer que el cuerpo sucumba y perezca de algo muy leve o superable.

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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