La composición del ser humano según los masiki

By Victor Chertkov | Alma

El alma matrioshka almayogavida.com


Es el primer artículo de una serie en los cuales intentaré explicar y, sobre la marcha, comentar y reflexionar sobre la composición del ser humano, su naturaleza  desde el punto de vista de los masiki.

Necesaria aclaración

Siendo un tema tremendamente complejo, asumo que puedo equivocarme o no comprender bien lo que estudio sobre el tema. No obstante, invito a los lectores a realizar sus propias investigaciones y a no limitarse a creerme sin más por muy convincente que os pueda parecer mi exposición.

Uno debe ser sincero y honesto en primer lugar consigo mismo. El principio de satyam en yoga.

Este apunte lo considero muy importante puesto que se ha convertido en un lugar común encontrar los escritos, artículo o libros sobre el tema que voy a exponer, cuyos autores afirman que las cosas “son así” cuando en realidad deberían decir “yo pienso, a mi me parece, creo que…” o “tal texto (de yoga o de lo que sea) dice que, Fulano opina, Mengano considera, etc.”

Las dichosas teorías

Existen muy pocos axiomas en esta vida, todo lo demás son teorías en el sentido en el que estamos acostumbrados a usar esa palabra: una pesadilla y un coñazo insufrible para los ejércitos de los estudiantes y un medio más que probado y eficaz para ganarse la vida a la comunidad científica.

Algunas teorías no son más que el deseo de parecer algo científico (como las teorías de Freud o las de Darwin, por ejemplo, – recordad que no son más que unas teorías, léase unas conjeturas, y por cierto no las mejores) y otras, las auténticas teorías, que se ocupan de contemplar el tema del interés.

Como dice Máximo Sandín, biólogo y bioantropólogo de la Universidad Autónoma de Madrid “El origen del hombre ” [de Darwin] es una auténtica bazofia intelectual y científica, sin la menor duda”. El mismo afirma, con toda la razón del mundo, que “…han convertido darwinismo en sustituto de la religión, tratando de explicar todo…”

No sé si pasa lo mismo con las teorías de Freud, lo cierto es que, al igual que con las ideas de Darwin que  son enseñadas en los colegios y en las universidades y se han convertido en algo que se da por supuesto, las ideas de Freud sobre el inconsciente, el ego, etc. son lugares comunes y cualquier persona que no haya leído jamas a Freud los tiene como muy “naturales” y “científicas”.

La teoría en griego significa contemplación. Tras haber contemplado aquello que nos interesa es posible hallar el método, métodos en griego, que no es otra cosa que el camino o vía que nos puede llevar al lugar deseado.

La contemplación sirve de algo si se hace una descripción de lo contemplado, lo cual nos lleva a la comprensión y nos abre la visión. En otras palabras, si contemplo y describo lo que contemplo empiezo a ver.

Por lo tanto la teoría no puede saberse ni aprenderse como lo crean los estudiantes y profesores de todos los niveles. La teoría, como la contemplación, tan solo puede realizarse.

Y lo que nos queda en la memoria es la descripción de aquello que hemos encontrado durante la contemplación. Insisto, la contemplación no puede saberse, como no podemos “saber” la contemplación de una puesta del sol, pero podemos contemplarla perfectamente.

Los masiki sobre la composición del ser humano

Para hacer esa descripción los masiki se apoyaron en la visión que era común para el pueblo ruso (y creo que era común para la visión de cualquier pueblo de la tierra) y en esa visión, reflejada en la lengua, existían el Espíritu y el Alma (en ruso Duj – Дух – y Dushá – Душа – respectivamente).

Puesto que esas palabras surgieron o mejor dicho fueron creadas y conservadas, significaban (significar = señalar, indicar) algo real. Siempre y cuando partamos de que el idioma describe la realidad. También suponemos que en los tiempos cuando surgía el idioma cumplía la tarea de asegurar la supervivencia, entre otras cosas. Y la supervivencia depende de la exactitud o cuanto menos de la coherencia con la que puedes describir la realidad. Viviendo en los mundos imaginarios no sobrevivirás en el mundo real.

El Espíritu

El espíritu, quizá, es el “punto” de origen en la composición del ser humano. ¿Qué veía detrás de esas palabras el pueblo ruso? Con la palabra Espíritu designaban muchas cosas. Pero en general el Espíritu era algo opuesto a la “materia”. También se creía que todo surge del Espíritu.

Y el Espíritu como un medio (en el sentido de “medio ambiente” – una expresión tautológica porque ambas partes significan lo mismo, pero es una expresión muy usada y fácilmente reconocible) está derramado por doquier – “atravesando” y “llenando” todo.

El Alma

En la composición del ser humano el Alma era considerado como el cuerpo del Espíritu. Y lo definían (definir – poner un fin, una frontera a algo, aislar del resto) así: Alma – el cuerpo del Espíritu. La palabra cuerpo significa algo aislado del todo, aquello que tiene “piel”. No es una definición completa y sin embargo podemos apoyarnos en ella – todo cuerpo tiene una frontera, un contorno.

La encarnación

Los masiki partían de que somos el Alma y cuando hablaban del Espíritu, decían que éste tiene Ojóta (Охота), Deseo. Así el Alma en calidad del cuerpo para el espíritu, llevado por el Deseo, acaba encarnado en un cuerpo [humano] en la Tierra. Ese Deseo los masiki lo describían como cierta “corriente de aire” o “pegamento” y por eso podemos decir que acabamos literalmente aspirados por esa corriente o pegados en el cuerpo físico. En el antaño el cuerpo físico en ruso se llamaba Tel’ (Тель), es una palabra arcaica que ahora tiene un aspecto ligeramente cambiado y actualmente decimos en ruso “Telo” (Тело).

Los cuerpos

De esa manera el Alma acaba dentro del Tel’ como si acabara dentro de un saco. En este caso, hablando del Espíritu, se decía que éste desciende a la materia. Esa descendencia se produce escalonadamente. Y a cada escalón le corresponde un cuerpo – cada uno de ellos más burdo y denso que el anterior.

Algo parecido en cuanto a la composición del ser humano encontramos en la visión del yoga-samkhya: los cinco koshas – cinco cuerpos que constituyen al ser humano.

Cada uno de esos cuerpos tiene su nombre (tanto en la tradición rusa como en la hindú) y, como dije, a medida que nos aproximamos al cuerpo físico, los cuerpos se hacen más y más densos. Por eso podemos decir que Tel’, el cuerpo físico, es el Espíritu “cuajado” o solidificado.

Ese punto es de suma importancia para comprender qué es el cuerpo físico.

Los inter-medios

El Alma acaba dentro del cuerpo físico y eso recuerda la mano que lleva puesto un guante. El guante se desplaza sólo porque dentro de él se mueve la mano. Digo se desplaza hablando del guante porque el guante no puede moverse, no tiene movimiento al igual que el cuerpo físico – tampoco tiene movimiento, tan solo puede desplazarse. El movimiento está únicamente en el Alma, siempre y cuando estemos de acuerdo con esa visión.

Es un tema complejo e intentaré tratarlo en algún artículo aparte.

Lo mismo le pasa a Tel’ – se desplaza porque es movido por el Alma, sin embargo debido a la enorme diferencia en la densidad entre el Alma y Tel’ hacen falta inter-medios, es decir los medios de transmisión (y los medios aquí una vez más en el sentido de “medio ambiente” – esa tautología que me veo obligado a usar para que la gente me entienda – tal es el grado de nuestra imprecisión a la hora de usar el lenguaje) entre el Alma y Tel’.

Como podemos comprender cuando hablamos del “medio ambiente” nos referimos a cierto volumen espacial, con su profundidad, altura, longitud, etc. aunque a veces no le damos importancia a ese hecho. Si miramos a escala planetaria nuestro medio ambiente está limitado por el planeta en sí, a grosso modo.

Los inter-medios citados, los medios entre el Alma y Tel’, tienen volumen y por tanto la capacidad de albergar algo.

Dos Almas

En la composición del ser humano de los masiki ese Alma que descendía al Tel’ y ocupaba el espacio (llenaba) del cuerpo físico la denominaban Alma Sintiente (Чувствующая душа). Y la ubicaban en la región del pecho. Muchas veces en los cuentos rusos el Alma se compara con un pájaro que liberándose, abandona la jaula.

No en vano en ruso la caja torácica se llama literalmente la “jaula torácica” (грудная клетка), aunque también puede que sea simplemente una muestra de la etimología popular sin que tenga en realidad la conexión a la que aludo. No obstante allí está el hecho.

El lugar que habita el Alma Sintiente es la región entre el Yarló (Ярло – el plexo solar) y el Górlo (Горло – la garganta). La parte central de esa región la llamaban Seriódka (Серёдка) – centro. Ese nombre en ruso no es algo arbitrario. Seriódka en la mitología rusa corresponde a la diosa Seredá (Середа), hablando de los sentimientos es Sérdtse (Сердце – corazón) y hablando del lugar es Seredína (Середина – centro).

Es decir, todos esos nombres forman una familia y están íntimamente relacionados. Esa familia en realidad es más amplia e incluye también a Sredá (Среда – miércoles) y Sredá (Среда – “medio ambiente”) en este caso la lingüística habla de los homónimos – palabras iguales con distinto significado. En realidad, en este caso al menos, la cosa va mucho más allá de la evidente semejanza.

Además del Alma Sintiente tenemos otro Alma – llamado Alma Vivo (Живая Душа), en ruso la llaman Jiva (Жива). Aquí los que han estudiado las obras clásicas del yoga/samkhya o las obras como Mahabharata o Bhagavad Gita o habrán leído los Vedas, encontrarán la misma palabra: Jiva.

En la red encontré una traducción que nos puede servir de referencia (no hay que creer, como ocurre muchas veces, que es una traducción definitiva o incluso “correcta” – es una mera referencia): JIVA (s). Literalmente, significa un ser vivo.

El “habitáculo” del Jiva es el  Jivót (Живот – vientre). El Alma Vivo o también la llamaban Alma Animal (Животная Душа – Jivótnaya Dusha) – es la dueña solícita, amable y cariñosa del Tel’, el cuerpo físico. Jiva es responsable de la supervivencia y la salud del cuerpo físico. El Miedo visceral (léase animal – Животный страх) que a veces experimentamos es el miedo del Alma Animal, Jiva. Jiva junto con Tel’ se llamaba Telók (Телок – en el caso de los hombres) y Telúshka (Телушка – en el caso de las mujeres).

De Jiva se crea otra familia en ruso que incluye a Jizn’ (Жизнь – vida), Jit’ (Жить – vivir), Jítel’ (Житель – habitante), Jívnost’ (Живность – nombre genérico para animales – seres vivientes), Jivói (Живой – vivo), Jito (Жито – granos de cereales, el “pan en granos”) y tal vez alguna que otra más que se me haya escapado.

Por cierto, Telók también es becerro y Telúshka – becerra. El pueblo (cualquier pueblo) es muy cuidadoso a la hora de crear nombres y si crea alguno, tiene serias razones para ello. Al crear un nombre le da un uso justo. No fantasea, no juega a crear neologismos a su libre albedrío por que sí, como lo hacemos ahora constantemente y nos quejamos de que la lengua es limitada y no puede (!!!) describir muchas cosas. La única limitación es nuestra estrechez de miras y la soberbia unidos a la amnesia – no nos acordamos del significado original de las palabras y nos creemos muy “avanzados” usando irreflexivamente lo que nos llega desde aquellos que se dedican a divulgar el “saber” científico.

El mundo denso

Volviendo al tema que me ocupa, vemos que Tel’ se convierte en instrumento del Alma para poder relacionarse con el mundo físico. La naturaleza del mundo denso es muy distinta a la del Alma. El mundo denso limita mucho las posibilidades del Alma. Sin embargo, por alguna razón de peso, siendo Almas, elegimos esas limitaciones… Los masiki afirmaban que éste mundo por su naturaleza es “infernal” para el Alma – frío y denso, mientras que el Alma tiene naturaleza Ígnea, está “hecha” de fuego.

Infernal aquí no se dice en el sentido moralista que le da la Iglesia como institución y, como podemos ver, no coincide con la imagen del Infierno lleno de fuego. Todo lo contrario.

Aquello con lo que se topa el Alma en el mundo denso le ocasiona el sufrimiento. Y se topa aquí con las densidades. Para no fugarse inmediatamente después de la encarnación (lo cual de cuando en cuando ocurre y se conoce como “la muerte prematura infantil”) el Alma necesita crear algo que le sirva de “amortiguador-recolector” entre ella y el mundo denso.

Las impresiones

Las impresiones que llegan desde los órganos de sentido llegan al Alma y presionando dejan huellas sobre ella. Por eso el Alma crea un medio (en el sentido del “medio ambiente”) que se llama Para (Пара) – que es el medio que quita las impresiones desde la superficie del Alma.

Abro aquí un paréntesis porque esa descripción es muy importante puesto que crea la base para la comprensión y posibilidad de posterior trabajo con el Alma.

La palabra impresión que usamos constantemente “perdió” su significado original. No nos causa ninguna extrañeza cuando hablamos sobre el artilugio llamado “impresora” que deja impresiones,- léase huellas,- sobre una superficie, generalmente papel. Y sin embargo cuando hablamos de las impresiones psíquicas lo convertimos en un decir y ni siquiera nos fijamos en esa evidente (vista por los ojos) falta del sentido común: ¿sobre qué superficie se imprimen las impresiones psíquicas? ¡Sobre ninguna! Lo cual como mínimo debería parecernos sospechoso – no se puede imprimir nada sobre aquello que no permite dejar huella.

El modelo de las ciencias naturales (y la psicología moderna se esfuerza muy mucho en ser una ciencia natural por razones puramente mercantiles e intereses que nada tienen que ver con la ciencia) nos dice que no existe nada más que el cuerpo.

Recordad que el pueblo, el creador y usuario de la lengua (y no los psicólogos o filósofos que son usuarios secundarios), no juega a juegos de los científicos; elige cuidadosamente las palabras para describir lo que ocurre en la realidad. Y cuando el pueblo acuñó “impresión”, hablaba de la verdadera huella como las que dejamos caminando por la arena de una playa, por ejemplo. Ese es el sentido verdadero de la palabra impresión – huella en cierta superficie como resultado de cierta presión realizada sobre esa superficie.

Nos quieren hacer creer que las conexiones neuronales en nuestro cerebro son precisamente esas huellas de las impresiones de los órganos de sentido e incluso de los pensamientos. Lamentablemente (más bien afortunadamente) no encontraron ningún pensamiento ni imagen grabada en la materia gris – tan sólo un kilo y pico de proteína de primerísima calidad, por cierto muy triste y simplona si comparamos las neuronas con muchas otras células de nuestros órganos corporales.

De haber encontrado esas huellas, ya hace tiempo estarían practicando la extirpación de los pensamientos malos, patógenos, criminales, de rebeldía o de cualquier otro tipo que no sean de interés para los que ostentan el poder. De momento eso es el reino de la ciencia ficción o sea de la ficción con el aspecto “científico”.

El Para – conciencia

Entonces, las impresiones que quedan sobre la superficie del Alma se trasladan y se almacenan en ese medio (aquel “amortiguador-recolector”) llamado en ruso Para. El Alma lo hace para liberarse de esa presión de las imágenes. Los masiki dicen que el Para es creado de la materia del Alma. Subrayan mucho la materialidad de todos esos cuerpos y medios. Y esa materialidad, por supuesto mucho más sutil y menos densa que la del cuerpo físico, es lo que permite trabajar con esos medios, esos cuerpos.

Así las impresiones se convierten en una especie de recortes, unas instantáneas, de los trocitos del mundo denso. Para contiene esos recortes de las impresiones, las impresiones recortadas, cortadas del medio, aisladas del medio como trocitos del conocimiento sobre el mundo de las densidades – en otras palabras contiene imágenes del mundo. Cada impresión es la huella de la realidad circundante. Huella en el sentido literal de la palabra.

Podríamos decir que el Alma tiene una “nube de vapor” alrededor de sí misma. Como una estufa caliente tiene un halo de aire caliente y vibrante alrededor de ella y lo podemos ver con nuestros ojos. Esa “nube”, ese medio, es emanado desde el Alma hacia fuera, al mundo. Y ese medio que poco a poco se llena con las imágenes recortadas del mundo se convierte en lo que nosotros llamamos conciencia, es decir con-ciencia, con ciencia – que quiere decir, literalmente, con conocimiento, en éste caso conocimiento sobre el mundo que nos rodea. Eso si nos apoyamos en el sentido original de las palabras y no en las fantasías psicológicas de la psicología moderna en la que la conciencia es la cualidad de darnos cuenta. Dándonos entender que es la cualidad del cerebro. Claro, ¿de qué si no? El Alma es una superstición de un pueblo analfabeto.

Un apunte importante la conciencia tiene volumen, para los masiki no es la cualidad de algo como estamos acostumbrados a interpretarla, sino un lugar, un espacio, un medio. Como está alrededor del cuerpo más de un lector estará tentado decir que el Para es el famoso aura. No lo es. Establecer esos paralelismos lejos de ayudar nos confunde.

El aura, energía, información, ego, conciencia, y otras palabras/conceptos con los significados que les damos es algo que empezamos a usar muy recientemente y ni siquiera nos planteamos la pregunta ¿cómo eso mismo se describía antes? ¿qué palabras usaban? Estudiamos y leemos los textos antiguos y los traducimos al lenguaje moderno que es demasiado artificial. La conciencia y lo que llamamos la mente existía desde que existe el hombre. Son fenómenos que eran observados y reflejados con los nombres correspondientes en las lenguas. ¿Qué nombres son esos?

Un tema a investigar…

Bueno, volviendo a la descripción de Para tenemos:

Para + Impresión = Conciencia

El cuerpo físico o Tel’, en ruso, era considerado por los masiki como la conciencia “cuajada” por un lado y como el habitáculo (templo) del Alma, por el otro.

A través del cuerpo físico traslucen las imágenes almacenadas en la conciencia e, incluso, los estados del Alma cuando somos capaces de verlo como podemos ver el sol detrás de las nubes; podemos ver las imágenes almacenadas en la conciencia, en Para.

Aquí acabo esa descripción muy superflua de la composición del ser humano según los masíki. Es una descripción muy general, con pinceladas toscas, para crear una primera aproximación, a modo de introducción.

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Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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[…] de la vida psíquica (la vida psíquica en el sentido original de la palabra es la vida del alma), al igual que otros muchos fenómenos del alma, tiene cierta estructura. Fenómeno en griego […]

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[…] también hemos de pedirles a los dioses un alma fuerte y no solo esto sino que este alma carezca del miedo a la muerte. Nada […]

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[…] No obstante podemos admitir que nuestra consciencia alberga, almacena ciertos contenidos. En esta entrada hablé sobre una de las visiones de la […]

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