La Impermanencia y el Apego

By Victor Chertkov | Yoga

La impermanencia y el apego en almayogavida.com

La #impermanencia y el #apego van de la mano

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Hoy, querido lector de almayogavida.com, te quiero hablar de la impermanencia.

La impermanencia es un fenómeno y un concepto que conviene trabajar si queremos acercarnos a la mayor comprensión de nosotros mismos y del mundo. Son conceptos que están relacionados íntimamente con la práctica de cualquier vía del Yoga.

Las evidencias y la impermanencia y el apego

Por un lado es evidente que todo tiene un inicio y un fin. Pero esa misma evidencia se hace tan transparente que dejamos de verla.

Nos parece que ciertas cosas son casi eternas. Y lo mismo lo aplicamos a nuestra propia existencia. Aún cuando reconocemos que en un momento dado y desconocido abandonaremos este plano, nos comportamos como si vivieramos eternamente.

Las casas que habitamos, las ciudades que poblamos, las carreteras que usamos, y un sin fin de objetos se usan para proyectar esa ilusión de permanencia casi eterna. Realizamos mantenimiento constante de cosas luchando contra el caos (la entropía) y aún así la entropía (el caos) nos gana la batalla – las cosas finalmente acaban siendo destruidas, se rompen, se tiran a la basura, etc.

Esto mismo ocurre con las relaciones y, sobre todo, con relaciones amorosas. Lo que al principio parece maravilloso y cuasi eterno, un poco más tarde empieza a parecer frágil, extraño, innecesario. Surgen dudas de si seguir con esta persona que tengo a mi lado o continuar el viaje en solitario o con otra persona.

Las relaciones amorosas han de construirse sin parar mientras dura nuestra vida, de lo contrario se extinguen o, en algunos casos, se convierten en relaciones “odiosas”, estoy exagerando un poco, pero poco.

El amor no se automatiza, es un acto consciente y voluntario. El enamoramiento puede resultar espontáneo, algo que surge sin una preparación previa, pero si queremos vivir en el amor y desde el amor nos tocará dar pasos concretos y voluntarios.

Algo parecido a la jardinería: un jardín que se deja se convierte en algo “salvaje” y deja de ser el jardín con el paso del tiempo. Las relaciones amorosas se parecen a un jardín que requiere continuo mantenimiento para que sea un jardín.

Con la impermanencia y la ilusión de crear la eternidad a la carta, de aquello que queremos eternizar, surge el apego, esa atadura, que se convierte en una condena porque sí o sí nos lleva al sufrimiento.

Por mucho que nos esforcemos a perpetuar ciertas cosas estas son finitas. Pero si nos apegamos a algo, ese algo, al finalizar su existencia, nos conducirá al sufrimiento.

Por eso es importante cultivar, como cultivan flores, el desapego. El desapego es un regulador universal del estado del alma, una llave que permite armonizar las vivencias del alma, le premiten crecer, pasar a otro nivel de funcionamiento.

Perpetuando lo impermanente

Lo que nos hace mantener esa ilusión de la permanencia son los intentos de perpetuar lo que tenemos. Si algo se estropea y es reparable, se repara, si no es posible repararlo se sustituye por un objeto análogo (o mejor incluso) y mantenemos el mismo concepto en activo.

Es una trampa, lo sabemos y no paramos de descubrirla y sin embargo, en el fondo del alma, albergamos esa ilusión – la calle (casa, ciudad, país, planeta, etc.) donde yo vivo es MI calle, poco menos que es parte de mi, y no concibo su destrucción. Y así con otros objetos y cosas.

Un ejercicio

Para liberarnos de esta trampa y, de paso, conocernos un poco más, podemos hacer un pequeño ejercicio. Elegimos un objeto cualquiera e imaginemos su destrucción o pérdida repentina.

¿Qué sentimos al imaginar esa destrucción o pérdida?

Si nos mueve este ejercicio, si las emociones se activan – es un claro indicio de que existe por un lado un apego a este objeto y por el otro una visión ilusoria de su carácter permanente.

Y ¿si no me mueve nada? Una de dos – o es un objeto que me es indiferente o que realmente me doy cuenta de su impermanencia y la acepto liberándome de la atadura del apego.

Poco a poco podemos ir haciendo ese mismo ejercicio con objetos (e incluso personas) que representan algo muy importante para nosotros. Casa en mi propiedad puede ser un ejemplo. O cualquier otro objeto a vuestra elección.

Siempre es mejor empezar con algo poco relevante, para controlar la intensidad de la vivencia.

La impermanencia y el apego – la naturaleza es cambiante

Los fenómenos de la naturaleza, el tiempo, por ejemplo. Todos queremos vivir en un clima casi estanco: siempre buen tiempo. Y nos escandalizamos, quejamos cuando el “buen” tiempo se cambia por el “mal” tiempo. Así es la Natura en este planeta: cambiante, caprichosa, “ilógica”.

Cuando hace calor nos quejamos del calor y cuando hace el frío nos quejamos del frío, cuando hace el viento es, poco menos que un castigo divino,

Las hojas marchitas, las plantas que crecen y se mueren, los charcos que se forman y se secan… Una infinidad de muestras permanentes de la impermanencia. Suena paradójico, así es. Y para crecer es importante aprender a sostener las paradojas.

Al Buda se le atribuyen la frase: “hay una única ley del Universo que no cambia y esa ley es que todo cambia”. Algo así.

¿Qué conseguimos con este trabajo?

Permanecer en nuestro centro, estar más concentrados, vivir la vida tal como es, en lugar de vivir en y por la ilusión que creamos. Ser dueños de nuestra vida (subpersonalidad de Adulto).

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(5) comments

[…] También podemos usar la metáfora de las montañas rusas – es un constante “sube y baja” con algunos tramos de movimiento lineal que se acaba tarde o temprano. Es una clara manifestación de la impermanencia. […]

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[…] esfuerzos gigantescos para perpetuar esa imagen falsa. Todo está en permanente cambio. Es la impermanencia […]

Reply

[…] y limitaciones a otras personas también. Se nos olvida, entre otras cosas, el carácter impermanente del mundo y de todo lo que nos […]

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En qué te apoyas? a couple of years ago

[…] Un ejemplo de apoyos mentales y emocionales, digamos psíquicos, es el apego/desapego. […]

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[…] tema está relacionado con la impermanencia y el desapego sobre los que hablé aquí y […]

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