La muerte como consejera

By Victor Chertkov | Alma

La muerte como consejera en almayogavida.com

Decir en último momento de tu vida "he amado" es la mayor recompensa posible.

Click to Tweet

La muerte como consejera… Suena drástico y para algunos, incluso, muy tétrico. No nos gusta pensar en la muerte. Intentamos vivir como si fuéramos inmortales. Tomé prestado esta expresión de las obras de Carlos Castaneda. Me parece absolutamente acertada, dejando al margen las dudas o certeza de si las obras de Castaneda son una ficción o una realidad.

La muerte siempre nos acompaña de una u otra manera: las guerra en el planeta no cesan, desastres naturales, enfermedades, accidentes, vejez… La muerte nos rodea pero vivimos ajenos a esta realidad. Sabemos que vamos a morir, claro que sí, pero al mismo tiempo nuestra propia muerte nos parece como algo irreal, algo muy lejano, algo que podemos dejar en un futuro indefinido que no nos interesa porque tenemos cosas más importantes (!!!) que hacer.

Este tema está relacionado con la impermanencia y el desapego sobre los que hablé aquí y aquí.

La muerte como consejera – la medida universal de las cosas

Nuestra muerte, esa desaparición del mundo de los vivos, es lo más drástico y definitivo que nos puede pasar. Quizá es lo único seguro y definitivo que nos puede pasar en nuestra vida, todo lo demás es muy relativo, frágil, inestable, cambiante…

Precisamente por su carácter total y absoluto, nuestra propia muerte nos sirve para establecer una medida universal de las cosas. Todo lo demás palidece en comparación con la muerte, todo lo demás pierde importancia, esa importancia que asignamos a las cosas. Asignamos la importancia, damos la importancia… son expresiones claves que no escuchamos, no oímos. Esas expresiones indican, significan (significar es señalar, indicar) que las cosas, asuntos y acontecimientos no tienen importancia implícita, propia. Sin nuestra valoración tienen el carácter neutro.

Cuando comparamos la mayoría de las cosas, asuntos y acontecimientos que nos ocurren con nuestra propia muerte empezamos a ver todo esto en su escala real, verdadera. Todo aquello que nos pone nerviosos, nos molesta, nos perturba y preocupa de repente empieza a verse tal como es: todo muy ridículo.

La muerte como consejera – indicador de nuestra madurez sentimental

Si al pensar en nuestra propia muerte se nos revuelve nuestro universo sentimental, estamos ante una señal de inmadurez sentimental. Si nos asaltan pensamientos negativos y la cabeza nos empieza a dar vueltas del vértigo que sentimos, es el momento para plantearnos el

Una de las razones de aparición y rumiación de pensamientos negativos es excesiva importancia que damos a ciertos temas en nuestra vida. Cambiamos la ocupación por la preocupación, nos entregamos en cuerpo y alma (nunca mejor dicho porque ambos se ven afectados) a la agitación interna, nuestras vivencias se tornan pesadas, molestas, desagradables. Y todo por algo que en origen no tiene importancia alguna.

No dar la importancia a las cosas es cuestión de priorizar, de establecer la jerarquía. Deberíamos importar solo aquello que merece la alegría de importar, es decir llevar dentro. Habitualmente llevamos dentro cantidad de basura, contenidos de consciencia generados por otros (internet, medios de comunicación, nuestro entorno social) de carácter maligno, destructivo. Y no generamos nada constructivo por nuestra parte o tan apenas lo hacemos. No devolvemos al medio casi nada constructivo, edificante.

La muerte como consejera – las subpersonalidades

La importancia que tiene para nosotros nuestra personalidad, mejor dicho subpersonalidades (aquí subpersonalidades en el amor), y las imágenes que tenemos asociadas a ellas es un asunto de especial peso. Es algo muy sensible, muy vulnerable.

Las subpersonalidades que llevamos dentro, que creamos como instrumentos de supervivencia, nos involucran en una vorágine de acontecimientos y vivencias, haciendo que perdamos a veces el norte. Empezamos a creer en exceso en este espectáculo que montamos, en el que participamos.

Luchamos e incitamos a luchar, pretendemos conquistar y aspiramos ser primeros, trabajamos duro aspirando en algún momento en un futuro incierto disfrutar de algo, estamos temblando de miedo en una incertidumbre patética porque estamos arrollados por un torrente de pensamientos (léase imágenes) absurdos.

Absurdo viene de absurdus en latín que significa aquello que es disonante, que no cuadra con lo que suena. Así es gran parte de nuestra vida: absurda, que no cuadra con lo que suena.

Por eso cuando nos damos cuenta que el espectáculo de nuestras subpersonalidades empieza a rayar lo absurdo, que no cuadra con lo que suena, es el momento de echar mano de esa vara de medir precisa y absoluta: nuestra propia muerte. A la luz de nuestra propia muerte veremos las cosas en su justa medida e importancia.

No importa los logros que hayas alcanzado, no importa los bienes que hayas acumulado, da igual los títulos que ostentas… Todo esto es polvo… no lo llevarás a la tumba y menos aún a la otra vida. No sé si la otra vida existe, no tengo pruebas (como tampoco tengo pruebas de que la única vida es la del cuerpo físico), tan sólo creo que sí existe.

Creo que lo más importante, aquello que merece la alegría llevar dentro (importar) y a la otra vida, son nuestros amores. Decir en el último momento “he amado” es la mayor de las posibles recompensas.

La muerte como consejera – pequeñas muertes

A lo largo de nuestra vida en varias ocasiones uno puede experimentar lo que podemos llamar pequeñas muertes. Cuando definitivamente damos pasos a niveles posteriores al que estamos abandonando: pasar de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la vida adulta, rupturas amorosas, enfermedades o accidentes que podemos sufrir (no necesariamente relacionados con la muerte clínica), incluso los orgasmos que podemos experimentar pueden vivirse como unas pequeñas muertes, nos “morimos” del placer.

Esas pequeñas muertes que dan seguidamente a un nacimiento van marcando nuestra vida a modo de hitos, esos peldaños que subimos, ascendemos por la escalera hacia nuestro cielo.

Cómo usar nuestra muerte

Cuando

  • te enzarzas en pequeñas peleas
  • discutes sobre cosas “importantes”
  • trabajas duro para conseguir algo
  • luchas por defender lo que sea
  • protestas contra lo que sea
  • te sientes herido en el alma
  • defiendes a ultranza tu imagen personal
  • te enfadas
  • te consume el rencor o las ganas de venganza
  • te destruye el enojo
  • te corroen los celos
  • te aferras a algo que ya pasó y no volverá
  • derramas lágrimas por pérdidas del tipo que sean
  • eres mezquino y se te olvida amar

TÓMATE UN INSTANTE
PARA MIRAR
A LOS OJOS OSCUROS
DE TU PROPIA MUERTE

 Esta sencilla maniobra colocará las cosas en su sitio y le dará su verdadera escala. Ama, querido amigo! Lo demás son tonterías (o casi, tal vez)…

Si te gustó o te resultó útil este post, deja tus comentarios abajo, comparte con tus amigos, utilízalo en tu trabajo interior, suscríbete a mi blog para estar al tanto de las novedades.

Follow

About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

Leave a Comment:

(2) comments

Jonathan 6 months ago

Gracias por el artículo! Es cierto… pensar en la muerte nos ayuda a vivir de verdad, venciendo cualquier miedo y como quisiéramos que algún día nos recuerden…

Reply
    Victor Chertkov 6 months ago

    Hola Jonathan!

    Gracias por tu comentario!

    Sí, la muerte, el darnos cuenta de que personalmente somos mortales, pone las cosas en su sitio, incluidos los miedos de todo tipo.

    Aceptar nuestra propia muerte y usarla como consejera es un trabajo, para alguna personas, bastante durillo. Por otro lado esta dificultad es normal. Hace falta hacer unos cambios fundamentales en nuestra manera de ver las cosas y a nosotros mismos para empezar a usar la muerte como consejera.

    Gracias una vez más! Un gran abrazo!
    Namasté!

    Reply
Add Your Reply

Leave a Comment:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies