Observar la fuerza – agua

By Victor Chertkov | Alma

Observar la fuerza agua en almayogavida.com

Observa la fuerza en la que estas inmerso, ella fluye a través de tu cuerpo.

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Contemplar el flujo del agua es un ejercicio excelente para entrenar nuestra capacidad de estar centrados, de trabajar nuestra atención. Pero también, y sobre todo, es una magnífica práctica para tratar de comprender la fuerza, conectar con ella a través de esta manifestación: un río fluyendo.

Con un poco de práctica podemos llegar a usar el espectáculo del río como un asidero a la hora de conseguir un poco más de calma, para eliminar la agitación, centrarnos más.

Observar la fuerza nos permite conectar con la fuerza, de alguna manera nuestra atención está ligada a la fuerza. No sé cómo se produce esto, desconozco la esencia de esta relación, pero es así. Al menos así lo veo y percibo.

Si tu sentir y tu visión es diferente, compártela en los comentarios.

Es sorprendente lo poco que se usan los ríos por los habitantes de las ciudades. Me refiero al uso contemplativo. Por lo general los ríos que pasan por las ciudades no se usan para nada.

Por Zaragoza pasa un río grande, el Ebro, y dos pequeños, el Gállego y Huerva. Los dos últimos son tan pequeños que pasan desapercibidos. Nadie se fija en ellos.

El Ebro se vive más bien como un obstáculo puñetero que hay que sortear, hay que cruzarlo para pasar de una parte de Zaragoza a la otra.

De cuando en cuando el Ebro nos recuerda con potencia su fuerza: las crecidas inundan pueblos y hasta amenazan un barrio de la ciudad inundando garajes…

Entonces se convierte en una noticia y los periódicos se lanzan a calcular las pérdidas económicas y los afectados a lamentar la pérdida o deterioro de sus bienes y a reclamar la indemnización…

La fuerza del río es sentida y temida durante unos días pero una vez más como algo muy puñetero. Otra vez el gigante del Ebro molesta a las hormigas humanas con su “estúpida” acción devastadora.

El polvo pretende enseñarle a la Naturaleza cómo hay que hacer las cosas… De risa… Nadie está dispuesto a observar la fuerza, no están para esto.

Y por supuesto nadie ve en esta acción tan devastadora una manifestación de amor: pero ¡estas loco! ¿de qué amor hablas si la crecida dejó sin hogares a centenares de personas!

Vale, para ver el amor es necesario crecer, madurar en el alma. Mientras tanto uno es como un niño, tan sólo “ve” su propio beneficio.

Y cuando las aguas fluyen con normalidad la atención que se le presta al río es mínima, tan solo para registrar que he cruzado el río o tengo que cruzarlo. Lo importante es “cruzar”, el río queda en el tercer o cuarto plano…

La gente pasa de prisa el río… no encuentra nada interesante en él… claro, tienen unos asuntos tan importantes como llegar a tiempo a trabajo, volver de prisa a casa, pasar de una vez ese dichoso río que fluye donde nadie lo quiere…

Esta actitud es una muestra de agitación vana, baladí, una muestra de lo poco consistentes que somos a la hora de vivir nuestras vidas: el río seguirá siendo el río miles de años después de nuestra muerte y de nosotros no se acordará nadie, volveremos a ser polvo…

Es posible incluso que Zaragoza deje de existir para entonces, tan sólo lleva 2000 años y nadie sabe si permanecerá otros tantos…

Es curioso lo molestos que nos ponemos cuando la naturaleza se instala con potencia y fuerza en nuestras vidas y al mismo tiempo los urbanícolas se desesperan por llegar a las vacaciones y marcharse a toda prisa fuera de la ciudad a la playa o la montaña… para estar un poco más cerca de la Naturaleza.

Lo dije en uno de mis posts anteriores:  no podemos escaparnos de la naturaleza incluso si ponemos todo nuestro empeño en ello.

Por lo pronto nuestro cuerpo físico forma parte de la naturaleza, sin remedio. Llevamos la naturaleza encima las 24 horas del día, desde que nacimos hasta la muerte.

Por eso aceptar este hecho, tratar de conectar directamente con la naturaleza a través de nuestro cuerpo es una gran práctica cuyos efectos llegan mucho más allá de lo que nos puede parecer. Es observar la fuerza en directo, ver cómo fluye sin cesar a través de nuestro cuerpo.

No dejes de observar la fuerza, está contigo siempre, la llevas dentro, abre bien los ojos, siéntela.

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About the Author

Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(1) comment

[…] Observad cómo fluyen los ríos y tratad de experimentar la acción de esa fuerza relajada. Observad el batir de las olas del mar: relajadamente pero con una fuerza increíble y sin esfuerzo alguno. […]

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