Resurgir de las dificultades

By Victor Chertkov | Vida

Resurgir de las dificultades en almayogavida.com

#Dificultad eludida se convertirá más tarde en un #fantasma que perturbará nuestro #reposo


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Resurgir de las dificultades es un tema muy interesante desde mi punto de vista y creo que muy actual ahora y siempre. Ahora porque estamos viviendo esa crisis y siempre porque las crisis de todo tipo son nuestras compañeras del viaje vital.

Me inspiro en este post en el trabajo de Mijaly Csikszentmihalyi “Flow” (Editorial Kairós, 1997).

¿Por qué para unas personas las dificultades significan una ruina y para otras una valiosa oportunidad para resurgir de las dificultades?

Parece ser que los segundos saben cómo convertir una situación desagradable en potencia en una actividad de crecimiento, fluyendo con el entorno y hasta disfrutando de todo ello.

Mijaly Csikszentmihalyi enumera tres pasos principales que pueden hacer posible ese resurgir de las dificultades. No son los únicos, evidentemente, no hay que tomarlos como una receta hecha, son una indicación valiosa, unas sugerencias para comprender e investigar.

Estos pasos son los siguientes:

1.- Autoconfianza natural

Consiste en tener una confianza sin reservas en que tu destino está en tus manos. No dudar de que tus recursos propios serán suficientes para permitirte determinar tu destino.

Se observa la ausencia del “ego”, personas que tienen autoconfianza natural no son egoístas – tratan de funcionar armoniosamente con el entorno. Uno se siente parte de lo que le rodea e intenta dar lo mejor de sí dentro del conjunto en el que debe moverse.

A las personas fuertes les caracteriza la humildad, es decir reconocer que tus propias metas pueden estar subordinadas a una entidad mayor y que para triunfar deben jugar según las reglas diferentes a las que prefieren.

Podemos poner un ejemplo banal de una persona que tiene que ir al trabajo y descubre que su coche no se pone en marcha. Muchos pueden reaccionar de una manera violenta al descubrir que su meta, ir a la oficina, se ve amenazada. Pueden empezar a maldecir el coche, golpearlo, ponerse nerviosos, “estresarse” o ponerse “ansiosos”.

Esas actitudes con frecuencia de poco sirven. El coche lleva su propia “vida” y le da igual si uno tiene prisa o no.

En esta situación lo más sensato es trazar un plan alternativo: coger un taxi, ir en autobús, no ir a la oficina incluso y en lugar de eso dar un paseo o encontrar algo útil que hacer en casa y una gran cantidad de otras opciones.

No vale objetar que el trabajo es importante. Comenté sobre lo que es importante en un post aparte. La importancia siempre es relativa. No existe nada que tenga una importancia absoluta.

Por eso ir o no ir al trabajo no es cuestión de importancia o su ausencia sino de cómo vemos las cosas y de hasta qué punto estamos dispuestos a ser responsables de nuestras vidas.

Digamos que tenemos un conjunto compuesto por el coche (como parte integral del entorno) y la persona. En este caso la persona puede actuar de un elemento armonizador. Porque los otros elementos existen fuera del control de la persona.

Intentar forzar el coche para que obedezca la voluntad del que pretende usarlo no siempre constituye una buena solución.

Para ser exactos es necesario decir que la persona también forma parte inseparable del entorno. Sin embargo desarrollamos una visión ficticia en la que no formamos parte de ese entorno. Creamos un universo fraccionado, dividido cuando en realidad no existe separación o división alguna.

En cuanto a la meta, esta puede modificarse, puede ser anulada o cambiada con una enorme facilidad. Pero para ello es necesario desarrollar esa autoconfianza en si mismo, uno tiene que creer en si mismo sin reservas.

2.- Enfocar la atención en el mundo

La otra parte del fenómeno que podemos llamar resurgir de las dificultades es saber enfocar, dirigir la atención al mundo que nos rodea. Es prestar atención al mundo.

Si, viviendo las dificultades, somos capaces de repartir la atención que tenemos entre el mundo y nosotros, prestando la mayor parte al mundo, adoptaremos una postura abierta.

Esa postura abierta nos permitirá fijarnos en lo que ocurre alrededor. A fin de cuentas es donde pretendemos actuar, solucionar las dificultades. La existencia de esta apertura ayuda a ver las múltiples opciones existentes en cada momento, en cada situación, en cada lugar.

Parece algo obvio pero es absolutamente necesario prestar nuestra atención al entorno. Dejar de hundirnos en lo que nos preocupa, dejar de vagar en los laberintos de nuestros pensamientos automáticos y los sentimientos que los acompañan.

He aquí una muestra de cómo una persona en una situación muy peligrosa, difícil, hasta dramática puede repartir su atención entre el mundo y si mismo. Son palabras del escalador Yvon Chouinard con las que describe sus vivencias durante la subida a El Capitán en Yosemite (cito el libro de Csikszentmihalyi):

“Cada cristal individual en el granito sobresalía con relieve muy marcado. Las formas de las nubes no han cesado de atraer nuestra atención. Por primera vez notamos unos insectos minúsculos sobre las paredes de roca, tan minúsculos que apenas eran perceptibles.

Yo estuve mirando uno durante quince minutos, lo miraba moverse y admiraba su color rojo brillante. ¿Cómo puede uno aburrirse con tantas cosas hermosas para ver y sentir? Esta unidad gozosa con nuestro entorno, esta percepción tan penetrante nos dio un sentimiento que no habíamos tenido desde hace años”.

Es un ejemplo muy gráfico de cómo se reparte el recurso de la atención en una situación que puede calificarse como peligrosa y “estresante”.

Resulta que esta situación puede vivirse con un disfrute, un gozo, placer, alegría y felicidad inesperados, que no asociamos a este tipo de situaciones.

Prestar atención al entorno es dar una parte de sí mimo a ese entorno. Dando una parte de nosotros mismos al entorno, cuando le prestamos atención, no significa desprenderse del entorno. Significa que pasamos a formar parte del entorno conscientemente.

De hecho siempre formamos parte del entorno, sin remedio alguno. Algunos autores describen el proceso de metabolizar los alimentos que ingerimos con la expresión “torbellino metabólico”. Ingerimos gran cantidad de alimentos, parte de ellos devolvemos al entorno como desechos de metabolismo.

Respiramos aire, ese aire que formaba parte de la atmósfera y que pasa a formar parte de nuestro cuerpo a nivel celular y expulsamos aire de los pulmones que hasta unos instantes formaba parte de nuestras celusas.

Este intercambio cuerpo-entorno es permanente, mientras la vida permanece en el cuerpo físico. Y este intercambio no es otra cosa que formar parte inseparable del entorno. No podemos aislarnos de él incluso si queremos hacerlo.

Pero es importante hacerlo conscientemente. Es cuando realmente pasamos a experimentar esta unidad con nuestro entorno. En necesario prestarle parte de nuestro alma, es decir prestar atención para que esta unión pueda experimentarse. Y eso es lo que vemos en la descripción de Yvon Chouinard.

3.- El descubrimiento de nuevas soluciones

¿Cómo podemos encontrar nuevas soluciones a situaciones tensas, problemáticas, difíciles? Parece ser hay dos maneras de hacerlo.

Una es prestar atención al obstáculo que crea la dificultad y eliminar el obstáculo de manera directa. Es una opción perfectamente realizable pero desde mi punto de vista no es la más interesante.

La otra es tratar de contemplar la situación en su totalidad incluyendo a nosotros mismos en esa contemplación. La situación no es algo aislado de mi sino es “yo en esta situación”. Yo como una parte integral de la situación. En este caso podemos encontrar una solución que respete mejor nuestras necesidades.

Si tratando de encontrar solución a nuestras dificultades nos obsesionamos con nuestras metas, nos tomamos demasiado en serio, sin lugar a duda pondremos en peligro nuestro bienestar. Crearemos una situación paradójica pero muy frecuente: queremos vivir mejor y optamos por sufrir, siendo conscientes de ello o no.

En estas situaciones, cuando le prestamos atención excesiva a nuestras metas y aspiraciones, literalmente no nos queda atención libre para ver otras opciones, nos quedamos ciegos o más bien cegados.

Todas las situaciones vitales que nos toca vivir ofrecen posibilidades para el crecimiento, para disfrutar y ampliar el sentido de la existencia, de la vida. No importa si hablamos de situaciones como la ceguera, paraplejia o incluso la cercanía de la muerte. Todo ello permite crear armonía en la consciencia en lugar de desesperación y el desorden.

Ampliar el sentido de la vida es absolutamente vital si realmente queremos o aspiramos alcanzar plenitud de las vivencias y disfrutar de la vida. Creo que está claro que buscamos el disfrute en la vida y no el sufrimiento y el dolor.

Pero para disfrutar del las experiencias vitales es necesario estar dispuestos a recibir, encontrar soluciones inesperadas. En otras palabras es importante mantener una postura abierta, salirnos de la programación social que estructura la mayoría de nuestras acciones en la vida.

Actuar según la programación social, la integramos vía el proceso formativo y educativo que recibimos, funciona mientras todo va bien. Sin embargo cuando nuestros planes y expectativas se ven frustrados, y eso en la perspectiva vital es inevitable, uno se ve obligado a formular nuevas metas y crear nuevas rutinas para si mismo de lo contrario malgastará sus fuerzas en el caos interior.

Evitar hundirse en el caos y crear la armonía y fluidez de las vivencias es posible si uno mantiene una confianza natural en sí mismo y se mantiene abierto al entorno e implicado conscientemente en él. Entonces la probabilidad de que surja una solución, muchas veces inesperada, es enorme.

Estar conectado con el entorno, fluir con él es participar en acto de creación continua. Si creamos sin parar es fácil crear soluciones.

Generalmente vivimos la vida, la vemos, desde un conjunto de ideas preconcebidas que hemos mamado desde la infancia. La cultura que asimilamos también condiciona nuestros deseos como parecer al tipo de persona de referencia: delgado, rico, educado, exitoso, etc.

Si esta es nuestra meta y tenemos suerte podemos lograr copiar la imagen física y social propia de nuestro tiempo, lugar y cultura.

¿Pero es eso realmente interesante y valioso? ¿Merece la pena invertir nuestra vida en conseguir estas metas?

“Nunca seremos conscientes de otras posibilidades al menos que prestemos atención a lo que sucede alrededor y evaluemos los sucesos según su impacto directo sobre cómo nos sentimos, en lugar de evaluarlos exclusivamente desde el punto de vista de ideas preconcebidas. Si hacemos esto, podremos descubrir que, contrariamente a lo que se nos dijo, es más satisfactorio ayudar a otra persona que vencerla, o que es más agradable hablar con un niño de dos años que jugar al golf con el presidente de nuestra empresa.”

 – afirma Mijaly Csikszentmihalyi.

Suscribo estas palabras íntegramente.

Resurgir de las dificultades – un planteamiento estratégico

Lo que propone Csikszentmihalyi no son reglas ni tampoco leyes yo diría que es un planteamiento estratégico, un marco dentro del cual cada uno puede convertirse en un creador de su propio destino, convertirse en el dueño de su vida.

Trata de usar ese marco enriqueciéndolo con tus propios hallazgos, no te pares en esos tres pasos que se han enumerado, trata de ir más allá de esto.

Resurgir de las dificultades – frases

Algunas frases sobre las dificultades y lo que suponen para las personas. Como dije en más de una ocasión estas frases no hay que tomarlas literalmente. Ninguna de ellas es una verdad absoluta.

Es necesario ampliar el sentido de la frase, ser cuerdo (cotejar con el corazón) y si descubres que tu experiencia personal y tus conocimientos te dicen que alguna de estas frases está equivocada, enhorabuena.

Y por último, no olvides que estas frases fueron dichas en un contexto. No conocemos el contexto de las frases y a menudo estas mismas frases en su contexto resaltan significados y sentidos inesperados.

Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo.

Frédéric Chopin (1810-1849) Pianista y compositor polaco.

Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.

Bertrand Russell (1872-1970) Filósofo, matemático y escritor británico.

Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.

Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano

Es un verdadero privilegio haber sobrellevado una vida difícil.

Indira Gandhi (1917-1984) Estadista y política hindú.

Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.

Federico II (1712-1786) Emperador de Prusia.

En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros.

Nicolás Maquiavelo (1469-1527) Historiador, político y teórico italiano.

El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla.

Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

Sólo durante los tiempos difíciles es donde las personas llegan a entender lo difícil que es ser dueño de sus sentimientos y pensamientos.

Antón Chéjov (1860-1904) Dramaturgo y escritor ruso.

Si tu llamas experiencias a tus dificultades y recuerdas que cada experiencia te ayuda a madurar, vas a crecer vigoroso y feliz, no importa cuán adversas parezcan las circunstancias.

Henry Miller (1891-1980) Escritor estadounidense.

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Profesor de yoga y yogaterapia, psicoterapeuta, coach, experto en técnicas de relajación y crecimiento personal con más de 30 años de experiencia, filólogo, buscador en el camino interior e investigador del alma.

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(3) comments

[…] Si la disciplina en el sentido original del término es un aprendizaje, la mejor manera de aprender es fluyendo. Es cuando, según los estudios de Csikszentmihalyi, se optimiza todo el funcionamiento psíquico (es decir del alma), cuando se despliega todo el potencial que llevamos dentro y todo esto se hace con una enorme facilidad. El fluir experimentado como una vivencia consciente permite resurgir de las dificultades. […]

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[…] es una buena idea huir de las dificultades. Lo suyo es aprender a afrontarlas con entereza y el amor, con serenidad. Y para cultivar ese amor […]

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[…] evidente que no todo el mundo sale reforzado de las dificultades, renace de las cenizas como el ave Fénix. Pero todo el mundo puede hacerlo. También es verdad que […]

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